Diario del Cesar
Defiende la región

‘Taquilleros’ hasta en las despedidas

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Es difícil calcular en número el desborde doloroso de los fanáticos que se aferran a las imágenes de sus ídolos, y en masa acuden a multitudinarias despedidas fúnebres de estos personajes del folclor, especialmente en el vallenato, en las que se han dado adoloridos adioses en figuras como: Kaleth Morales, Diomedes Díaz y Martín Elías.

Sin la intención de medir las preferencias, ni asistencias individuales, hay que destacar que el colectivo del dolor fue inocultable en el acompañamiento a sus últimas moradas, pasando por velatorios de concurrencias masivas.

El acordeón fue el común testigo en cada episodio, allí sus notas ‘arrugaron’ las almas de los asistentes, a los que hicieron derramar lágrimas al compás de sus fuelles, los que también parecían sollozar la partida de estos actores del folclor.

Los tres tuvieron en común la cámara ardiente en los más sagrados templos del vallenato como lo son, La Plaza Alfonso López, y el Parque de la Leyenda, en donde sus cuerpos recibieron la romería de sus seguidores, a Kaleth le correspondió inicialmente en la Biblioteca Departamental, pero después reposó en la emblemática tarima ‘Francisco El Hombre’.

Kaleth Miguel Morales Troya, tuvo tal vez, la más larga calle de honor en la historia de los cortejos luctuosos del país, un periplo que arrancó en Cartagena desde el mismo hospital Boca Grande donde falleció, hasta Valledupar, pasando por innumerables poblaciones cuyos habitantes se volcaron a la vía a cantar, llorar y gritar, a veces, confundiendo los sentimientos.

Era un día jueves del 25 de agosto de 2005, el cielo del ‘Valle’ había llorado el día anterior al conocerse el accidente, como desahogando el dolor de un pueblo que se negaba a aceptar la noticia fatal que rodeaba la muerte del ‘Rey de la Nueva Ola’.

 

DOLOR DIOMEDISTA

Ocho años después, la muerte de Diomedes Díaz, volvió a convocar a un apesadumbrado pueblo que desbordó cualquier capacidad de asistencia, nadie a ciencia cierta sabe cuántos asistieron a cada una de estas ceremonias, aunque la gente compare y especule, tal vez sea imposible concretar, porque fueron talentos distintos, de generaciones diferentes y fallecidas en circunstancias y fechas disímiles.

Hay quienes aseguran que de no haber muerto ‘El Cacique’ en tiempos de Navidad, la asistencia se hubiera triplicado o tal vez más. Son conceptos hipotéticos, pero lo que no se puede negar es que la muerte de estos dos ídolos, junto a la de Martín Elías, quedará en la historia de este género musical, como los más multitudinarios episodios de respaldo de un público a la memoria de quienes les marcaron improntas rítmicas y sentimentales en sus corazones.

 

MARTÍN INMORTAL

Ese tercer capítulo de estas convocatorias espirituales, se registró el 17 de abril de 2017, pero esta vez la medición, tal vez, se pudo calcular por el aforo del Parque de La Leyenda en la ‘Capital mundial del vallenato’ en donde llegó inerte el cuerpo de Martín Elías, invitado por la parca, al mismo lugar donde días atrás sus movimientos y entonación hacían vibrar a los seguidores que en esa fecha dolorosa estaban tan estáticos como su mismo ataúd.

Tres figuras, tres dolores y miles de lágrimas que se fundieron en las despedidas más apoteósicas que se les ha dado a los ídolos de este terruño, certificando que no solo llenaron sus escenarios en vida, sino que desbordaron la solidaridad de su pueblo, que los acompañó a sus tumbas, para certificarles que, fueron los músicos más taquilleros del sentimiento vallenato.