Diario del Cesar
Defiende la región

La crisis carcelaria, saecula saeculorum

250

La crisis del sistema penitenciario en el país ha sido uno de los mayores dolores de cabeza del Estado colombiano en los últimos 20 años. Gobierno tras gobierno han pasado y ninguno se ha interesado por resolver de manera estructural lo que con nuestros reclusorios ocurre.

El proceso de resocialización y el hacinamiento son tan solo dos de los problemas que padecen las 119.000 personas que permanecen privadas de la libertad en el territorio nacional. Hoy las cárceles no son campos de resocialización de nada. Todo lo contrario, son fábricas del crimen. Aquí no hay que llamarse a engaños ni tapar el sol con las manos. Colombia no tiene una política criminal clara, con la cual el país pueda tener un norte de hacía donde vamos en ese sentido.

Recientemente estuvo aquí en Valledupar la señora Ministra de Justicia Gloria María Borrero y el director del Inpec, general William Ramírez y n o brindaron ni la más mínima posibilidad de solucionar el hacinamiento de la cárcel Judicial y mucho menos solucionar sus problemas que son muchos. Ni este Gobierno ni los anteriores han tenido respuestas a la problemática.

Y ha sido la misma Defensoría del Pueblo la que ha constatado que el avance de la infraestructura carcelaria requiere de partir del estado actual el índice de hacinamiento, por lo que consideró que “es imposible garantizar condiciones dignas de reclusión mientras persista la sobrepoblación carcelaria”.

Según las cuentas de la Defensoría, el sistema carcelario y penitenciario cuenta con una capacidad para 80.203 personas, sin embargo, a la fecha existe una población de 119.842 personas, lo que equivale a una sobrepoblación de 39.639 personas, es decir un hacinamiento general de un 49,42 %. “De los 113 establecimientos de reclusión que tiene a su cargo el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), 102 padecen hacinamiento grave, quiere decir que los niveles de hacinamientos son superiores al 20 % de su capacidad real”, dijo la Defensoría.

Y no nos digamos mentiras la resocialización de los internos es un eufemismo. El  acceso a dichos programas es restringido debido a la falta de inversión del Estado el cual nunca se ha interesado porque quienes le pagan una condena a la sociedad puedan salir debidamente preparados para servirle a ella.

Hace dos días, la señora  Ministra de Justicia y del Derecho, Gloria María Borrero Restrepo, estuvo en la Comisión Primera del Senado y allí reiteró  las metas consignadas por parte del ejecutivo en el Plan Nacional de Desarrollo, en cuanto a inversiones y proyectos, donde se contempla el Plan Sectorial para la Rama Judicial cuya base es la modernización tecnológica y de infraestructura,  la transformación digital,  la seguridad jurídica, el fortalecimiento de la carrera judicial y el desarrollo del talento humano, entre muchos otros temas, para lograr una justicia cercana al ciudadano, meta común entre las dos ramas. Respecto al Pacto por la legalidad, la ministra Borrero señaló como primer objetivo la implementación de la Política Integral de lucha contra las drogas ‘Ruta Futuro’; sobre la cual aseguró que ya se está trabajando en la prevención y el tratamiento del consumo, la lucha contra la gran criminalidad, la intervención en toda la cadena de producción, así como el desarrollo territorial donde hay cultivos ilícitos.

Así mismo la jefe de la cartera se refirió a la implementación del Expediente Digital para la modernización de la justicia. “Estamos  colaborando con el Consejo Superior de la Judicatura para la digitalización de la justicia formal. Gracias a la firma del memorando de entendimiento entre las altas cortes, el órgano de administración de la rama judicial y MinTIC, esperamos que el acceso a la justicia para toda la ciudadanía sea una realidad”, dijo

En cuanto al Plan de Transformación y Humanización del Sistema Penitenciario y Carcelario dijo que el mismo está encaminado a lograr una Política Criminal coherente y a mejorar el sistema de cárceles en Colombia y enfocarlo hacia la resocialización y las segundas oportunidades. Es decir, la misma carreta de los gobiernos y ministros anteriores. Como se puede apreciar, la crisis carcelaria continuará  saecula saeculorum.