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Sacerdotes vallenatos hablan sobre la pederastia

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Para el sacerdote de la iglesia Inmaculado Corazón de María ubicada en el barrio Dangond de Valledupar,  Rubén Adolfo Navarrete Balbuena; indicó que las directrices católicas le dieron “un mal manejo a la pederastia, tratando de ocultar el problema o trasladando a los sacerdotes implicados”.

Durante la realización de la primera cumbre mundial contra la pederastia, organizada por el Vaticano, el papa Francisco manifestó que desde el “pueblo de Dios”, esperan “medidas concretas” para frenar los abusos sexuales a los menores de edad, por parte de miembros de la iglesia católica.

Este tema, reunió a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo, así como a los superiores generales de todas las comunidades religiosas, quienes plantearon medidas contundentes ante “las faltas de respuestas al sufrimiento de las víctimas”, reconoció el cardenal filipino Luis Antonio Tagle.

 

REACCIONES EN VALLEDUPAR

Ante la polémica que ha suscitado este tema desde que comenzó la cumbre, DIARIO DEL CESAR consultó la posturas de presbiterios de la capital del Cesar sobre la importancia de que la iglesia católica hable y enfrente la pederastia.

Para el sacerdote de la iglesia Inmaculado Corazón de María ubicada en el barrio Dangond de Valledupar,  Rubén Adolfo Navarrete Balbuena; indicó que las directrices católicas le dieron “un mal manejo a la pederastia, tratando de ocultar el problema o trasladando a los sacerdotes implicados”.

Sin embargo, el sacerdote espera que los resultados del encuentro sean “importantes” para desarrollar soluciones a este grave problema, y así conocer cómo se da trámites “a todas estas irregularidades delicadas que han surgido desde la iglesia”, comentó.

 

“LA IGLESIA ESTÁ PREOCUPADA”

El presbítero de la capilla La Inmaculada Concepción en Valledupar, José Enrique Muñoz, manifestó que “la iglesia está preocupada” y por ese motivo, expresa al mundo la realidad del servicio católico.   Además, aclaró que no es el templo religioso el culpable sino “unos cuantos miembros, y son ellos los que deben asumir la responsabilidad”, eclesiástica y civil, explicó.  Al mismo tiempo agregó que estos delitos son gravísimos para la comunidad.

Dijo además  que, los sacerdotes al asumir su compromiso como líderes de la iglesia firman un documento en el cual se garantiza sagradamente la protección a la población infantil.

 

LAS SANCIONES

El padre José Enrique Muñoz reveló que la iglesia católica tiene penas eclesiásticas para aquellos que estén incurriendo en abusos sexuales o delitos similares; la suspensión del ministerio y no poder volver a celebrar la misión sacerdotal, son algunos de los ‘castigos’ desde esta lado del problema.

 “El sacerdote o clérigo que cometa un delito ante un menor, además de cargar con las penas eclesiásticas, deberá asumir la penalidades que corresponden a esta atrocidad.  La iglesia no puede condenar porque no es su derecho”, comentó.

Por su parte, el presbítero Rubén Navarrete, subrayó que, en la iglesia, existe un Código de Derecho Canónico, por medio del cual se rigen la pederastia y otras penalidades debidamente establecidas.

 

MEDIDAS CONCRETAS

El papa Francisco pidió a los líderes de la Iglesia de todo el mundo que tomen “medidas concretas” contra la pederastia al abrir en el Vaticano una cumbre histórica sobre el fenómeno que sacude a la institución.

“El pueblo de Dios nos mira y se espera no obvias y simples condenas sino establecer medidas concretas y eficaces”, instó el pontífice al hablar ante unos 200 líderes religiosos.

“Escuchemos el grito de los niños que piden justicia”, clamó el papa al invitar a patriarcas, cardenales, arzobispos, obispos y superiores religiosos a encarar la “plaga de los abusos sexuales” cometidos por miembros de la Iglesia.

Se trata de la primera vez en la historia que los líderes de la Iglesia católica se reúnen a pedido del papa para hablar de un crimen odioso, que ha minado la credibilidad de la institución en todos los continentes y que ha sido encubierto y negado durante décadas.

“Pido al Espíritu Santo que nos ayude en estos días a transformar ese mal en una oportunidad para tomar consciencia y como purificación”, dijo.

La jornada se inició con un momento de oración seguido de un desgarrador audio, y no de un video como anunciado, con los relatos de 5 víctimas de los 5 continentes que describieron el horror y las humillaciones padecidas.

El pontífice desea cambiar la mentalidad de los obispos con un método muy jesuita, a través de tres días de debates, discursos, reuniones intercaladas con oraciones, pero sobre todo escuchando los conmovedores testimonios de víctimas de abusos sexuales.

“Nuestra comunidad debe saber que lo estamos haciendo seriamente. Vamos a ser los paladinos de su seguridad, la de sus hijos y sus jóvenes. Vamos a dar hasta la vida por el rebaño que nos han confiado”, instó a los asistentes el arzobispo maltés Charles Scicluna, entre los mayores expertos sobre el tema y uno de los organizadores de la cumbre.

Desde que estallaron los primeros escándalos hace unos 35 años, la jerarquía de la Iglesia católica ha tomado una serie de medidas preventivas, adoptado leyes, pedido perdón y lanzado condenas, pero sin lograr que desaparezca la llamada “cultura del encubrimiento”, es decir del silencio.

 

ENEMIGO DENTRO

“Tenemos que reconocer que el enemigo está dentro” de la Iglesia, afirmó por su parte el cardenal colombiano Rubén Salazar, presidente del Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam) en una intervención muy fuerte y clara.

“Los derechos de los victimarios nunca deben primar sobre los de las víctimas”, instó tras reconocer que se encubrieron  casos de pederastia con dinero “para acallar el posible escándalo” e invitó a que no se minimice jamás el alcance de los abusos.

Pese a la mano dura prometida y a la introducción del delito contra menores al inicio del pontificado, Francisco no ha logrado en estos seis años el apoyo concreto de los episcopados para combatir la pederastia con armas judiciales civiles, con algunas excepciones.

Por ello el discurso que pronunciará el papa el domingo como conclusión del encuentro genera muchas expectativas.

Los organizadores de la cumbre esperan por ello que anuncie una serie de medidas a corto, mediano y largo plazo.

Medidas que para las víctimas y las organizaciones que los representan, no pueden esperar.

 

EL CASTIGO JUDICIAL

Jacinto Gélvez, abogado y filósofo profesional, comentó que los curas acusados por pederastia, el nombre utilizado a la práctica sexual contra niños, serán castigados según las leyes judiciales de cada territorio.  En el caso de Colombia, será la ley 1236 del 2008 expedida por el Congreso de la República y la cual decreta los “Delitos contra la libertad, integridad y formación sexuales”.

Esta ley sanciona el acceso carnal violento con una castigo de 12 a 20 años de prisión;  el acto sexual violento con penas de hasta 16 años de cárcel, así como el acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir.  “Si un menor no sobrepasa los 14 años, los delitos son castigados con más severidad”, explicó Gélvez.

Al mismo tiempo, manifestó el abogado que, los adolescentes y mayores de edad que se “animen” a denunciar un presunto acto sexual, podrán apelar por sanciones estrictas para su agresor.