Diario del Cesar
Defiende la región

Chomsky y las “ayudas humanitarias”

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Sí. Chomsky es uno de los lingüistas más destacados y reconocidos del siglo XX.  Pero también, y es dable decirlo, su nombre es universalmente identificable porque figura como uno de esos tantos ciudadanos estadounidense que, a voz en cuello, ha criticado de manera inclemente al modelo económico capitalista en su faceta salvaje.  Pero ante todo, porque no le ha dado miedo cuestionar la política exterior de los Estados Unidos.  Por ello, y por muchas otras cosas, la gran prensa norteamericana ha llegado a considerarlo el más grande pensador contemporáneo.

Pues bien, Chomsky, que ha visto en lo que han degenerado las ayudas humanitarias de su país en varios lugares del mundo, para contrastarla con la que se pretendía contra la República Bolivariana de Venezuela desde Colombia, que le sigue sirviendo de vasallo a las políticas yanquis en América, ha explicado lo que esconden tales ayudas.

El concepto de ayuda humanitaria, dice Chomsky, es casi todo acto agresivo realizado por cualquier potencia que, desde el punto de vista del agresor es una ayuda humanitaria, pero no desde el punto de vista de las víctimas. A partir de aquí, comienza por rememorar la ayuda disque humanitaria que terminó con el bombardeo de Serbia en 1999. Aprovechando los ataques de las fuerzas albanesas contra Serbia, orientadas a provocar una respuesta de estos, la OTAN, o sea los Estados Unidos, terminaron interviniendo, en una acción bélica que produjo más de dos mil víctimas. Como la intención era deponer a Slobodan Milosevic, las grandes cadenas audio visuales armaron la matriz de opinión respectiva, en la que terminaron llevándolo ante la CPI por crímenes de guerra, mientras los verdaderos responsables pasaron de agache. (Es lo que pretenden Pompeo y Pence contra Maduro).

Otro ejemplo de “ayuda humanitaria” que analiza Chomsky es el de Libia.  Una resolución de la ONU en 2011 hizo un llamado a la creación de una zona de exclusión aérea en Libia, a excepción de aquellos cuyos fines fueran “humanitarios”, que pasó a términos diplomáticos para solucionar el problema, y que Muamar Gadafi aceptó, declarando un cese del fuego contra fuerzas opositoras a su gobierno.

Finalmente Washington, como es su costumbre, optó por apoyar una resolución mucho más amplia que la de la simple zona de exclusión aérea, y apostó por una ocupación militar del país.  El resultado de esa invasión, y de los bombardeos indiscriminados, fue la muerte de más de 10 mil personas, incluido el asesinato de Khadafi y la configuración de un estado fallido en manos de milicias extremistas.  Hoy, ese conflicto ha pasado a ser la fuente del terrorismo en el mundo, gracias a la “ayuda humanitaria” que terminó con la intervención en Libia por parte de USA y sus cómplices europeos.

Viendo las consecuencias de esos dos hechos, Chomsky ha planteado la necesidad de  que la sociedad repiense el significado del poder.  Repensar el poder  supremo que se ha abrogado los Estados Unidos y, detrás de él, quienes acolitan sus políticas, que pueden verse comprometidos en acciones perjudiciales para sus propios ciudadanos.  Y afirma Chomsky: su poder es dañino, pero desde el punto de vista de la oligarquía, ese poder les da todo lo que piden.

Y lo más dramático que denuncia Chomsky: las multinacionales estadounidenses son dueñas de la mitad del mundo, están integradas con el Estado, tienen todos los sectores: industria, venta, comercio, finanzas. ¿Estamos dispuestos, por intereses mezquinos, a propiciar un hecho lamentable en el continente, que puede empezar con la “ayuda humanitaria” a Venezuela?

*Arquitecto y docente