Diario del Cesar
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La tonada triste de los músicos expatriados

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Su nuevo público apenas identifica sus canciones, y sabe todavía menos que llegó a grabar dos discos. A Víctor Roldán el “desastre” en Venezuela lo obligó a cambiar la luz de los escenarios por la de los semáforos en Cúcuta, Colombia.

Ya han pasado cuatro meses desde su llegada a esta ciudad fronteriza, a esta “tierra extraña” donde cree que hasta su música suena rara, y a Roldán todavía le cuesta asimilar los cambios.

Previo a un megaconcierto convocado para recaudar fondos para paliar la crisis en Venezuela, este hombre de 51 años, tez curtida, vaqueros y sombrero, suelta su estrofa más sentida: “Creo que lo de artista ya se me ha quitado”.

Durante casi tres décadas, Roldán combinó la carrera de policía con el canto de joropos (el género característico de los llanos de Colombia y Venezuela) en fiestas y escenarios en su estado natal de Trujillo.

Pero cuando la situación económica se volvió “insostenible”, este jubilado tuvo que dejar a su esposa y tres hijos, dos de ellos menores. Atrás también quedó el prestigio.

Conocido artísticamente en su país como El Recio del Llano, Roldán ahora tiene de telonera la luz roja de los semáforos.

En 30 segundos suelta tonadas nostálgicas al compás del cuatro, la guitarra de cuatro cuerdas que toca su compañero César Córdova. Versos del llano que, insiste, suenan extraños en esta ciudad acostumbrada a ritmos diferentes.

Con los atascos, su espectáculo se prolonga por instantes.

“Así pasen diez años, nunca me voy a acostumbrar (…) a que muchas veces a uno le bajen los vidrios, no le den nada, te vean con desprecio, sin saber el artista que eres”, dice a la AFP.

El lamento de artistas expatriados como Roldán o el trombonista Eduardo Pinto, quien dejó sin clases a 60 niños en la ciudad de Tinaquillo, apenas se escucha en estos días de agitación.

El pulso por el poder, que enfrenta al presidente Nicolás Maduro con el opositor Juan Guaidó, reconocido por 50 países como mandatario interino, saltará a los escenarios.

En un extremo del puente binacional Tienditas, en Cúcuta, se prepara un megaespectáculo musical que busca recolectar fondos para paliar la escasez de alimentos y medicinas.

Del otro lado del puente, el chavismo anunció tres días de conciertos. Maduro, quien rechaza el ingreso de ayuda humanitaria por considerar que se trata del pretexto de una invasión militar, se aferra a la fuerza armada ante la campaña que lidera Estados Unidos y sus aliados para que deje el poder.

Entre los cientos de miles de migrantes, hay muchos talentos musicales que debieron cambiar de tarima. Ahora se les puede ver amenizando tráfico vehicular o tocando frente a almacenes.