Diario del Cesar
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La calidad educativa

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La calidad educativa es un término dinámico que se establece como punto de partida y comparado que justifica cualquier proceso de cambio o plan de mejoramiento continuo, especialmente en el ámbito educativo. Por tal sentido, la eficacia y la eficiencia son categorías que deben responder a todos los retos de una sociedad global del conocimiento desde una perspectiva de reflexión permanente y de innovación que responda a las necesidades y demandas de una comunidad reconociendo sus necesidades en constante cambio cultural, científico, tecnológico, según Clark (2016).

Actualmente, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación TIC está generalizando y su aplicación extensiva va produciendo un nuevo sistema positivo dentro del mundo educativo; de ahí que es conveniente repensar los modelos tradicionales de enseñar y de aprender con calidad. En ese sentido, es significativo tener claro lo que esta premisa supone.  Si bien es cierto que los modelos tradicionales de calidad en la educación han sido mejorados o ajustados a las necesidades sociales modernas, los modelos de calidad educativa en líneas a distancia han aumentado su uso significativamente (Garrison & Anderson, 2015).

En consecuencia, la sociedad global del conocimiento exige fusionar ambos mundos formativos como un imperante para conseguir la calidad educativa. En tal sentido, se requiere del modelo tradicional presencial y del modelo de la educación virtual. Es así como se debe dejar de dar conferencias para que el tutor guíe el aprendizaje; y los estudiantes dejen de asistir a clases para entrar al sistema, según Oblinger (2009); pero igual no se puede dejar de lado esa comunicación desarrollada básicamente entre el profesor y el estudiante, propia de una formación presencial.

Por tal razón, la calidad educativa trata entonces, de que nos apropiemos de las estrategias que fortalecen significativamente “lo mejor de ambos mundos”.  El aprendizaje del individuo por encima de la eficacia de los medios, se da en la eficacia y la transparencia que brinden los distintos escenarios tanto en educación virtual como en ámbitos tradicionales para lograr la verdadera eficiencia y eficacia de la calidad educativa.

Igualmente importante, la calidad educativa debe basarse en las experiencias administrativas, académicas, pedagógicas e investigativas para facilitar el crecimiento personal y profesional en la medida que van recreándose conocimientos y prácticas cotidianas. En este sentido, nace el deseo ferviente de desarrollar las competencias que en materia de liderazgo. La experiencia, la preparación y el deseo nato conllevan a liderar procesos y procedimientos que indistintamente conllevan a un gran reto para cualificar el perfil profesional de manera permanente y sostenida; esto es, estudiando y aplicando de manera simultánea para que la praxis sea perentoria y significativa, y coadyuve al desarrollo de mayores y mejores habilidades en liderazgo en un sentido más holístico de la práctica educativa como un círculo de calidad.

Esa posibilidad realza la integralidad del Gerente de procesos y procedimientos en la práctica educativa, como también convoca a ser competente y proactivo en el uso de las tecnologías para desarrollar unas competencias digitales acordes con el mundo globalizado (Cabero, 2014), y poder aplicar conocimientos en la cotidianidad laboral, administrar el talento humano que potencia y promueve tales procesos y procedimientos. Adicionalmente, esa posibilidad de cualificación permanente genera pensamiento crítico y un repensar de la dinámica propia de la educación actual en un mundo globalizado.

Por otro lado, indiscutiblemente en el proceso de calidad educativa debe supeditarse al aprendizaje guiado por las modalidades presenciales y virtuales, para tomar las experiencias enriquecedoras en el devenir de la praxis de la gestión, propias de un ámbito local o regional en donde se evidencien procesos  académicos que alcancen un protagonismo activo en las actividades de aprendizaje; ya que permitirían administrar el tiempo, los espacios, el acceso, el entorno y el ritmo de trabajo para obtener resultados óptimos en el aprendizaje.  Este sistema, nuevo en su momento, exigiría unas responsabilidades en la configuración y funciones tanto individuales como del equipo de trabajo que la calidad educativa debe controlar planteando el reto de aprender apoyándose en las relaciones de interdependencia, estrategia no desconocida en su aplicación instrumental, pero que debería reasumirse bajo un nuevo carácter para manejarla desde un proceso de aprendizaje y no meramente de enseñanza.

Por otra parte, en cumplimiento de la ley 872 de 2003, la cual se basa en las normas internacionales de la serie ISO 9000:2000 para aplicar la metodología conocida como PHVA, la cual se caracteriza por los siguientes elementos:

* Planificar: Establecer objetivos y procesos necesarios para conseguir los resultados de acuerdo con los requisitos del usuario.

*  Hacer: Implementar los procesos

* Verificar: realizar el seguimiento y medición de procesos, productos y servicios respecto de las políticas, objetivos y requisitos.

*  Actuar: Tomar acciones para mejorar continuamente el desempeño de los procesos.   Atendiendo toda la metodología anterior, la calidad educativa debe experimentar y detectar las dificultades de los estudiantes mediante desarrollando un software interactivo multimedial para apoyo de los procesos de aprehensión del conocimiento para convertirla en una estrategia asertiva de aprendizaje bajo el equilibrio de lo mejor de la calidad educativa presencial y virtual, centrándose en el papel del estudiante o aprehendientes en dicho proceso.  El éxito que se obtenga es el resultado no sólo de estar correlacionada con las actitudes, conductas y hábitos que demuestren los estudiantes en su proceso cognitivo.

En consecuencia, se expresan algunas de las características que un estudiante debe tener en un proceso de calidad educativa como proceso formativo equilibrando la interacción como agente receptivo del aprendizaje de nuevas destrezas y estrategias didácticas como lo afirma Pratt y Palloff (2013).

Así mismo, se debe autoevaluar los niveles de progreso o avances de los sistemas educativos requiriendo en lo sumo posible de la evaluación inmediata de estándares nacionales; de igual forma se debe estar muy atentos a delimitar las dificultades y superarlas.

Phd *Directora de la UNAD.