Diario del Cesar
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Hoy se cumplen 28 años de su asesinato

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POR:

NINOSKA

REYES URDANETA

Hoy se cumplen 28 años del fatídico asesinato de Rafael Orozco Maestre, ídolo de la música vallenata, quien con su elegancia, talento y en conjugación con cada verso interpretado, supo ganarse el corazón de sus amigos y fanaticada.

Aquel 11 de junio de 1992, cerca de las 9 de la noche, “Rafa” fue asesinado de diez disparos en la puerta de su residencia en Barranquilla, dejando un inmenso dolor entre los amantes del vallenato. El trágico hecho se desató luego de la ausencia de 45 días de Rafael, tras cumplir compromisos musicales en Venezuela y el interior del país.

Hoy, cuando se conmemoran 28 años de su partida, los recuerdos se avivan entre sus seguidores, quienes a través de sus canciones consiguen el mejor remedio para aliviar su ausencia.

La voz del artista oriundo de Becerril, Cesar, fue una de las más escuchadas en el territorio nacional durante los 17 años que estuvo activo en el mundo artístico. Su debut fue en 1975 con el acordeonero Emilio Oviedo. Con este compañero de fórmula grabó el álbum Adelante, del que se desprendió la canción Cariñito de mi vida, de Diomedes Díaz.

La vida y obra musical de Rafael Orozco sigue teniendo relevancia, aún cuando se cumplen 28 años de su muerte. Se recuerdan especialmente sus inicios al lado de su compañero, el acordeonero Israel Romero.

Una de ellas es la primera vez que ganó, a finales del mes de octubre de 1974,  el concurso de voces realizado en el marco de una Semana Cultural en el Colegio Nacional Loperena de Valledupar. Esa vez triunfó, y se tomó la mayor confianza para emprender su carrera musical al lado del acordeonero Luciano Poveda, con quien se presentó en distintos pueblos de la geografía costeña.

SU VOZ FUE INIGUALABLE

Emilio Oviedo, fue el impulsor de Rafael Orozco, por su manos han pasado 46 cantantes vallenatos, de los cuales 26 han sido inéditos, entre ellos ‘Rafa’, con quien grabó dos trabajos discográficos ‘Adelante’ y ‘Con Sentimiento’.

Comenta Oviedo que durante su carrera artística descubrió muchos coristas y acordeoneros. Su vida se desenvolvió en Bucaramanga, pero al llegar a Valledupar pudo darse cuenta que su voz no era comercial, necesitaba quien lo acompañara.

Primeramente grabó con Jorge Oñate, quien decidió incursionar en la capital del país. De allí en adelante seguía con la idea de buscar su acompañante, y así recordó la historia.

“Me invitaron a un viaje para Aguachica en compañía del gobernador para ese entonces, Manuel Germán Cuello, además de José Díaz Cuadro, un hombre parrandero que decidió acompañarnos. Nos embarcamos en el vagón en la camioneta y nos fuimos cantando, pero recibí mucho aire y polvo porque la carretera estaba destapada por partes y llegué afónico a Aguachica. No podía cantar, sin embargo me puse a complacer al gobernador y a tocar, pero se escuchaba muy feo”, recordó.

Manifestó que al llegar al lugar se acercó un muchacho a la puerta del salón donde estaban y le dijo: “oye mi hermano, lo veo mal de la garganta, si quiere lo acompaño en una canción”, era Rafael Orozco, quien estaba asiduo de demostrar su talento.

 “Le pregunté que cual canción se sabía, y me respondió de Los Zuleta, cualquiera. Lo puse a cantar el ‘Trovador ambulante’, y úes me sorprendió con una voz agradable, dulce y con un color diferente. Tocamos unas cinco canciones. Le pregunté donde vivía y fue cuando me enteré que era vecino mío en Valledupar y nos pusimos de acuerdo para empezar la unión musical, que se logró materializar para los años de 1975”, dijo.

Recordó que la pieza ‘Cariñito de mi vida’, le abrió el camino a Diomedes Díaz como compositor, a Rafael como cantante y a él como acordeonero.

Rafael Orozco, era un joven delgado con una cabellera larga, contaba con un color de voz muy diferente al vallenato criollo, un vallenato comercial. Con el pasar de los tiempos, tomó fuerza en su carrera musical y pensó en un acordeón más moderno, por eso se fue con Israel Romero, con quien llegó a ser grande y muy recordado por todos a través del Binomio de Oro.

Hoy cuando se cumplen 28 años de su muerte, el mundo artístico lo ve como una pérdida muy grande que tuvo el folclor vallenato. “Cada vez que llega esta fecha, la gente vive muy dolida y recordándolo; hay una cantidad de club de fanáticos de Rafael Orozco, quienes lo recuerdan a través de sus canciones”, afirmó.