Diario del Cesar
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TAXISTA: El oficio para poder sobrevivir

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POR CRISTIAN BOHÓRQUEZ

Muchos han sido los momentos difíciles por los que ha atravesado el gremio de taxistas de Valledupar durante la pandemia por el coronavirus; varios de ellos tuvieron que dejar a un lado el volante y dedicarse a distintas labores, sin embargo, otros siguen en la lucha para servir a la comunidad y llevar el pan de cada día a sus hogares.

Uno de esos profesionales del volante es Alfonso Rafael Morales González, de 55 años, quien lleva cerca de 20 años de estar laborando en vehículos de servicio público paseándose por todo Valledupar, sirviéndole a la ciudadanía.  Dice que se ha encontrado con todo tipo de personas de diferentes estratos sociales, pero siempre con un buen gesto para llevarlas a sus lugares de destino.

A Morales González la cuarentena lo tomó de sorpresa como a muchos de los taxistas de Valledupar, no tuvo tiempo para poder programarse y abastecerse, pero siempre mantuvo la fe de que podía seguir conduciendo por las calles de esta municipalidad brindando sus servicios; con lo que no contaba él era que las carreras iban a disminuir tanto que ahora solo le toca esperar pacientemente debajo de un árbol a que lo llamen o que simplemente pase un transeúnte y le solicite que lo lleve a cualquier punto.

Este taxista, desde las 5 a. m. se levanta con la fe intacta, primero agradece a Dios por un nuevo día, luego su esposa le da un café y escucha noticias a través de las diferentes estaciones radiales para enterarse de cómo transcurre el mundo, se despide de los suyos y piensa en que le va a ir bien a pesar de los momentos difíciles que atraviesa el gremio.

 “Antes del coronavirus habíamos estado viviendo una crisis y ahora estamos viviendo dos crisis, la de pocos usuarios y la pandemia. Muchos carros están paralizados porque los dueños prefieren tenerlos así que estar rodándolos gastando gasolina, pero otros han dejado los carros para que los conductores puedan trabajar y entregar una tarifa a consciencia. Uno lo ve por el lado malo, pero hay muchas cosas buenas en medio de esta pandemia”, explicó Alfonso Morales.

Dice además que una de las cosas que extraña es darle los buenos días a la clientela, el mediodía que es casi un reto hacer carreras por aquello del tráfico y además las ganancias que generaba antes de la pandemia, pero para él hay una mejor ganancia: estar al lado de su familia.

Sobre lo bueno que le ha dejado las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional para evitar la propagación del Coronavirus dijo que: “Trato de salir un poco más tarde porque uno temprano en las calles no consigue nada, trabajo en jornada continua hasta las 5 p.m. y vuelvo a reintegrarme con la familia, en ese aspecto ha sido muy favorable. Ya hay más tiempo para compartir con la familia, antes uno se desesperaba por hacer las tarifas que tenía que siempre han sido pesadas y entonces trabajaba desde las 4 a.m., paraba un ratico a mediodía, almorzaba y enganchaba hasta las 10 p.m., prácticamente no tenía tiempo para la familia, ahorita no, ahora si hay tiempo” indica Morales quien disfruta de sus 8 nietos, juega con ellos y además le dedica gran parte de su tiempo, para su familia esto ha sido muy favorable.

Él a la hora de salir de su vivienda toma todas las precauciones para evitar que el contagio del coronavirus, con alcohol, tapaboca y antibacterial, además desinfecta su vehículo con continuidad.

A Alfonso Morales tan solo le preocupa una sola cosa, y es la inseguridad, pues asegura que cuando sale solo pide protección al creador porque en Valledupar los delincuentes hacen de las suyas sin control alguno.  “A uno a veces le toca entrar a unos barrios que lo atemorizan, de todas maneras este es el riesgo que uno toma como tal, es el pan de cada día no solamente por el coronavirus sino siempre, que a uno le toca prestar el servicio y no puede negarse a ningún usuario. Las autoridades de Policía si deberían estar más atentas con todos los que manejamos taxis en Valledupar”, contó el profesional del volante.

Además indica que no ha tenido ganancias como tal no ha tendido, que lo que hace durante el día solo sirve para sobrevivir él y su familia, porque de lo que produce solo le alcanza para tanquear el carro, darle un poco al dueño y para la comida.  “La enseñanza que me ha dejado la cuarentena es que debemos aprovechar el tiempo para pasar tiempo en familia, tratar de llevar ‘la fiesta en paz’ y consentir a los nietos. Aprendí a llegar temprano a casa, a tomar las precauciones que sean necesarias, a lavarse las manos, a desinfectarse, uno debe de tener un aseo personal, el tener su tapaboca. Ya todo eso se volvió costumbre, pero necesario “, culmina Alfonso Rafael Morales González.