Diario del Cesar
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A Pájaros de verano le ‘llueven’ elogios en The New York Times

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The New York Times, destacó la importancia y el rico contenido de la película ‘Pájaros de Verano’ del cesarense Ciro Guerra, la distinción la hizo el periodista Anthony Oliver Scott.

De buen recibo fue para los colombianos, especialmente para los cineastas cesarenses, Ciro Guerra y su esposa Cristina Gallego, el despliegue periodístico que le dieron a la película ‘Pájaros de verano’  en uno de los más prestigiosos periódicos del mundo: The New York Times, por parte del periodista Anthony Oliver Scott.

“Pájaros de verano: una épica historia narco que te abrirá los ojos”, así  destacó en el titular, el artículo de The New York Times, escrito por este reconocido crítico estadounidense Anthony Oliver Scott.

Esta cinta dirigida por el riodorense, (gentilicio de los nacidos en Río de Oro, Cesar), Ciro Guerra y su esposa Cristina Gallego, logró que este avezado comunicador estadounidense publicara a  cuatro columnas la importancia y el desarrollo de la película que plasma una realidad vivida en la península de La Guajira en la época de la llamada ‘Bonanza Marimbera’, además de eso, se plasmó un destacado en primera página.

El extenso texto de análisis la destaca como una cinta épica que logra ser un poema que contiene historia.  Y como si esto fuera poco, el periodista trinó en su cuenta de twitter: “Hasta el momento es la mejor película que he visto este año”.

 

OTRA CINTA COLOMBIANA

De igual manera, otra película colombiana, ‘Monos’ se robó los aplausos en el Festival de Cine de Berlín.  Esta cinta fue dirigida por Alejandro Landes, la que fue calificada con cinco estrellas en el diario The Guardian por el crítico británico Peter Bradshaw, quien destacó la cinta como lo mejor que ha visto este año en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

Desde las interpretaciones de los actores, pasando por la impactante historia de guerrilleros adolescentes, hasta la partitura musical, Bradshaw elogió cada detalle de la película.

Al margen de esta distinción, en Valledupar, fue despedido uno de los actores queridos de la película ‘Pájaros de Verano’,  Juan Bautista Martínez quien encarnó a ‘Aníbal’, un ejemplar jefe de familia guajira que sucumbió ante la ‘Bonanza Marimbera’ que se dio en la península y que centra los episodios de esta trama.  Martínez falleció hace 3 días en Bogotá, víctima de un infarto.

Así es la película

Pájaros de verano está dividida en cinco capítulos o cantos (Hierba Salvaje – 1960; Las Tumbas – 1971; La Bonanza – 1979; La Guerra – 1980; y El Limbo – 1981) que recrean de forma bien delimitada la historia desde las entrañas de la bonanza marimbera en Colombia, su surgimiento, las mieles del ascenso y la maldición producida por su tráfico ilegal.

Rapayet Abuchaibe (José Acosta) es el líder de una familia indígena que se deja tentar por unos miembros del Cuerpo de Paz que visitaron al país en 1961 con la intención no de ayudar a los necesitados sino de conseguir toneladas de marihuana. El tentador pago que le ofrecen le permitirá pagar la dote aparentemente imposible que pide la madre Úrsula Puchaina por su hija Zaida (Natalia Reyes), una indígena nativa wayuu. El negocio prospera y no solo logra casarse con ella, sino adquirir bienes y lujos impensados en una tierra árida que da oportunidad a pocos y dentro de una cultura llena de tradiciones contrarias a las riquezas materiales. Detrás de su crecimiento económico está su mejor amigo y cómplice, un joven lleno de ambiciones y descontrol que amenaza constantemente el buen funcionamiento del tráfico de esta hierba. Con Rapayet, su familia y la de su esposa también se ven beneficiadas, lo que llama la atención de otro clan dispuesto a entrar en el negocio a gran escala que evoluciona bajo la credibilidad de la palabra y el respeto de la mediación de los palabreros.

El incumplimiento a esos dos pilares de esa cultura desata la intensa guerra entre familias que le dan toda la sustancia a la película. Detrás de esta historia de familias tribales, de poder, mafia, traición y ambición, están varias figuras femeninas. Pájaros de Verano se cuenta en realidad desde la perspectiva de las mujeres, de quienes detrás de las cortinas terminan siendo esenciales. Úrsula Pushaina se erige como esa figura de gran poder, imponente, de respeto, temida, amada, odiada, frágil y fuerte, madre, suegra, abuela y líder que debe tomar las más difíciles decisiones en una estupenda actuación de la actriz profesional Carmiña Martínez (leer entrevista). Su personaje está lleno de matices, de impenetrabilidad, de contención, serenidad y de subtextos. Sobre Úrsula cae en gran parte la carga más dramática y también la más oscura de esta película.

La perspectiva femenina del largometraje hizo natural la participación de Cristina Gallego en la codirección. Pájaros de Verano tiene sensibilidades y puntos de vista desde la misma cámara que no le habíamos visto antes a esta dupla actuando Ciro Guerra como director y Gallego como productora.

Pájaros de Verano respeta los códigos del cine de género; es lo suficientemente explicativo, los personajes están bien definidos y marcados, y su ritmo es rápido e intenso. Pero lo que marca la diferencia y la hace orgánica y original es la forma como incorporó toda la magia y la mística de la cultura wayuu. Muchos elementos reales de esta cultura se funden con la ficción de forma fascinante. La vida y la muerte vista desde la realidad más cruel y desde la fantasía, las aves y el resto de animales, y los presagios de los mensajes oníricos en transiciones tan claras y hermosas como las del maestro en estas lides Terrence Malick (fíjense, por ejemplo, en la escena de una mujer en los rieles de un tren).

Una vez más el terreno donde se desarrolla la película, en este caso la alta Guajira, vuelve a hacer un protagonista más dentro de la historia y en donde la ambientación, la creación de locaciones, el vestuario, la iluminación y la fotografía, vuelven a sobresalir e impresionar en muchas escenas. Visualmente la película es intrigante, sobrecogedora e intensa.

Pájaros de Verano es de ambiciones estéticas iguales a El Abrazo de la Serpiente, con resultados en muchos momentos bellísimos y asombrosos, cambia es el abordaje de esta historia que al narrarse netamente desde el cine de género, la convierte en un largometraje accesible a una mayor cantidad de público. Es una película muy local, pero Gallego y Guerra tienen claro cómo darle universalidad a través del lenguaje cinematográfico y el cuidado de los diálogos (medidos y escasos). Por otra parte, se trata de una historia sobre el origen del narcotráfico que es algo de interés global y que involucra a la humanidad entera. Es este un cine de entretención con varias reflexiones históricas. Vemos con esta gran historia la destrucción de una familia, la herida profunda de una cultura y la pérdida del camino de un país. Es de momentos desgarrador ver a unos indígenas convertidos por necesidad en unos gánsteres, disfrazados de una opulencia ajena a su esencia. La dualidad es visualmente tan clara que no sabe uno si reírse o llorar.

Se esforzarán muchos comparándola con El Abrazo de la Serpiente, pero tienen naturalezas tan distintas que no es práctico entrar en esa discusión. Lo que sucede con Pájaros de Verano es que no todos sus capítulos, como suele pasar con este tipo de estructura narrativa, funcionan igual o tienen la misma fuerza.

Las películas de crimen y gánsteres regularmente se prestan para realizar sagas completas que dependen más que de su buena historia, de las buenas sensaciones que dejan sus personajes. En Colombia de secuelas básicamente tenemos las de comedias, pero esta tiene todos los elementos para ponernos a soñar con esa posibilidad –  aunque sea inviable por temas como la financiación y el modo en que Guerra y Gallego abordan los proyectos (desde las extensas investigaciones, las locaciones imposibles y la participación de actores no profesionales sacados de las zonas donde llegan). (Tomado Cinevistablog)

 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Cristina Gallego, Ciro Guerra

Guion: Jacques Tooulemonde Vida, Maria Camila Arias

Duración: 122 minutos

Reparto: Carmiña Martínez, Natalia Reyes, José Acosta, Jhon Narváez, José Vicente, Greider Meza

Cinematografía: David Gallego

Música: Leonardo Heiblum

Montaje: Miguel Schverdfinger

Dirección de Arte: Angélica Perea

Decorados: Juan David Bernal

Diseño Vestuario: Catherine Rodríguez

País: Colombia

Año: 2018