Diario del Cesar
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Balas perdidas dejaron tres víctimas fatales en dos años

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La muerte del joven cantante y youtuber, Fabio Andrés Legarda, ocurrida en el sector de El Poblado en Medellín, como consecuencia del impacto de una bala perdida, es decir, que no estaba dirigida contra él, ha puesto sobre el tapete el tema de las balas perdidas.  Ello continúan dejando víctimas mortales en Colombia y elevando la tasa de mortalidad, pero de la que no se puede dar un dato oficial, así lo confirmó el director regional occidente del Instituto de Medicina Legal, Carlos Antonio Murillo: “Estamos consolidando la información, tenemos una base de datos, pero toca buscar esos antecedente específicos”, explicó el médico forense que, las muertes se registran por proyectil de armas de fuego, “toca depurar la información”.

Mientras tanto la ley tampoco es muy clara sobre el tema.  Encontramos que a través de la Ley de Seguridad Ciudadana, Ley 1453 de 2011, se pretende un uso responsable de las armas de fuego.  Es así que en el artículo 18 se estableció que, /Quien teniendo permiso para el porte o tenencia de armas de fuego la dispare sin que obre la necesidad de defender un derecho propio o ajeno contra injusta agresión actual o inminente e inevitable de otra manera, incurrirá en prisión de uno a cinco años, cancelación del permiso del porte y tenencia de dicha arma, y la imposibilidad por 20 años de obtener dicha autorización; siempre que la conducta aquí descrita no constituya delito sancionado con pena mayor/.

Sobre este “delito sancionado con pena mayor”, dice un oficial de la Policía Nacional, consultado por DIARIO DEL CESAR que, “en este momento el porte de armas está restringido, pero existen casos especiales que se permite.  El delito se comete cuando se hacen disparos al aire sin razón justificada.  Si se logra la captura, se inicia por confirmar que haya permiso para el porte, si no lo hay, se da el primer delito, porte ilegal de armas de fuego.  Si hay heridos, tentativa de homicidios o lesiones personales; si la víctima es fatal, se configura el homicidio, no importa si quien disparó, no tenía la intención no era impactar a esa persona”.

Sin embargo, el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, registra que hasta finales del 2017 en Colombia se conocieron 130 casos de balas perdidas con el resultado de 55 muertos; en el 2016, la cifra fue de 187 casos y 50 víctimas fatales.   El 2018 finalizó con 121 casos.  Este centro de análisis especifica además que, cerca del 35% de las víctimas fueron entre las edades de 10 y 18 años y entre los 20 y 30 años.

Por su parte, la Policía Nacional, reveló que, en lo que va del 2019, se han presentado 19 casos con víctimas mortales en Cali, Sucre y Medellín este último caso involucró al popular cantante y youtuber, Fabio Andrés Legarda; a esto se le sumó la reciente muerte en Floridablanca (Santander), de una joven de 15 años, también por una bala perdida.

Para conocer la situación del departamento, DIARIO DEL CESAR consultó a la directora de la Fiscalía seccional, Elaine Cure quien aseguró que hasta el momento “no hay reporte de víctimas por balas perdidas”.  Agregó que, “siempre que se presenta una muerte violenta de este tipo, las autoridades acuden a un proceso investigativo, y se hace el proceso de rigor para identificar al victimario y castigar según la ley”.

Juan Felipe Uribe, investigador del Cerac, define que el tema de las balas perdidas como “un proyectil dirigido hacia un lugar diferente del deseado, pero con el fin de hacer daño, a través de un acto violento”.  Para una entrevista a un medio nacional, Uribe calificó este tipo de violencia como “la más injusta”. Soporta su apreciación en que,  “la víctima no estaba relacionada con el evento que generó el disparo”.

Desde su experiencia científica en el Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto, Uribe, advierte que, “las personas deben estar conscientes de que la presencia de una arma de fuego no es un factor que garantiza seguridad, todo lo contrario, es una acción que genera riesgos para la persona y la comunidad en general”.

De esta manera, “de violencia injusta”, entre los años 2016 y 2018, tres personas en el Cesar fueron impactadas por balas.  En abril de 2018, en la vía entre Tamalaque y Valledupar, los medios de comunicación locales registraron la muerte del docente, José Luis Beleño, tenía 30 años.  Un par de meses después, en junio, la noticia involucró a un menor de edad. Este sobrevivió al hecho que ocurrió en el barrio La Nevada, de Valledupar.  Y también en esta capital, pero en diciembre de 2016, una menor de edad que jugaba en las calles del sector de Tierra Prometida, perdió la vida al ser blanco de una de estas balas, llamadas perdidas.

En enero y lo que va de febrero de 2019, dice el comandante de la Estación Valledupar, mayor José Fernando Montoya, “no se han registrado casos concretos en la ciudad”.  Sin  embargo, aclaró que se tiene conocimiento de algunos casos, pero no los menciona porque no han concluido y se podría afectar la investigación.  Asimismo subraya que, las fechas en las que más se presentan este tipo de accidentes son para los 24, 25 y 31 de diciembre.  “Muchos acostumbran a manipular armas de fuego como parte de la celebración”.

 

LAS OPINIONESDE LA GENTE

DIARIO DEL CESAR quiso conocer la postura de los ciudadanos frente a este tema de balas perdidas, y entre las respuestas encontró que, atribuyen responsabilidad a falencias por parte de las autoridades.

 

 

“Por mucho que uno como ciudadano les exija al Gobierno seguridad para esos casos, ellos no logran controlar el uso de armas.   Ese tipo de muerte a causa de balas perdidas, son las consecuencias de no cumplir la ley”, considera Ana María Rocha, ama de casa. 

“Las muertes por balas perdidas refleja que no hay seguridad en el país, y por eso ocurren este tipo de muertes.  No se está controlando el uso de armas”, es el pensamiento de Mavis Oñate, ama de casa.

“A mí me parece imposible que se estén presentando estas situaciones de las cuales tienen culpa los malos gobiernos; porque no se está priorizando la seguridad de la vida de los ciudadanos”, manifestó Eusebio Guerrero, comerciante.