Diario del Cesar
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El galopante drama del desempleo

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Si hay algo que el Gobierno del Presidente Iván Duque no ha podido controlar es el galopante desempleo, del que ni si quiera el mismo ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla se explica por qué está al tope. Y el panorama que seguimos  observando no solo es preocupante sino que tendrá graves incidencias en la recuperación de la economía.

A la luz de las cifras oficiales que maneja el Dane sobre el mercado laboral, la población económicamente activa en Colombia asciende a 22,4 millones de personas, de los cuales 2,42 millones se encuentran desempleados, al tiempo que hay otros 13,9 millones que se consideran inactivos, es decir que ni trabajan, ni se consideran desocupados. No obstante, la cifra que mide el desempleo no tiene un buen comportamiento desde hace casi dos años cuando rondaba un dígito, porcentaje que no se ha vuelto a ver en los registros del Departamento Administrativo. El último número habla de que entre los meses de enero a octubre del año pasado, hubo 241.000 desempleados más; en pocas palabras, la economía no crece lo suficiente para generar puestos de trabajo formales que rebaje el número de colombianos sin trabajo. A esta situación debe sumarse el impacto externo que representa casi dos millones de venezolanos compitiendo por las plazas laborales formales e informales de un país como el nuestro que debería estar creciendo su PIB a tasas de 6% para bajar dos puntos la cifra de desempleados. El drama del desempleo se nota mucho más en la economía del rebusque en donde el desplazamiento es mucho mayor, en la informalidad en todos los sectores, los servicios hoteleros, la construcción no calificada, la recolección y los trabajos agrarios y una buena parte del comercio estacional.

Pero más allá de los datos oficiales del mercado laboral que muestran cómo la economía crece de manera sostenida mas no lo suficiente para bajar la tasa de desempleo, está la foto que dibuja el retiro de las cesantías del sistema financiero que hace elocuente que muchos trabajadores le han echado mano a sus ahorros como consecuencia de la pérdida de trabajo o el cambio de actividad. El gremio de los fondos de pensiones y cesantías, Asofondos, muestra que entre el 31 de diciembre de 2019, el valor total de las cesantías de los trabajadores en los cuatro fondos privados fue $12,7 billones, una cifra muy buena que demuestra el cumplimiento de los empleadores, pero con el lunar de que de estos los trabajadores destinaron un monto de $5,9 billones para fines asociados con desvinculación laboral, vivienda y educación.

Por concepto de terminación de contrato, los trabajadores usaron $2 billones (que aumentó 11,4% frente al monto de 2018), mientras que por gastos asociados a vivienda (compra, liberación de deuda, y mejoras locativas) los trabajadores utilizaron $3,1 billones y para educación superior, el monto destinado fue $600.000 millones. En los últimos diez años, los trabajadores colombianos de menores ingresos han retirado un total de $39,6 billones por concepto de cesantías, movimientos que le dan gran dinamismo al sector financiero. Ahora bien, preocupa la cifra de retiro de ese dinero ahorrado, pero al final de cuentas de eso se trata y esa es la razón de ser. Las cesantías son ahorros destinados para cuando un trabajador esté cesante, solo que poco a poco se ha ido aprobando el uso de este dinero para otros rubros que tienen que ver con educación y vivienda. Más que cualquier otro plan estratégico que tenga el Gobierno Nacional en mente para este comienzo de año, es el desempleo el que debe protagonizar la revitalización económica, que ya empezó con la reforma tributaria, pero que se debe profundizar con más incentivos.