Diario del Cesar
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Mujeres venezolanas buscan a través del emprendimiento lograr mejor calidad de vida

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Mabel inició solo con una silla y un espejo en su salón de belleza, hoy ha crecido en el mercado laboral y es reconocida en la zona.

Un día dijo basta, empacó sus maletas y cruzó la frontera. El único deseo de la cantante Mabel Subero Pérez era tratar de empezar de cero para tener una vidadigna, aunque por dentro sintiera el dolor más desgarrador al dejar con ello su pasado, su tierra y sus hijos.

   Llegó a Valledupar y se radicó en el barrio Primero de Mayo. Empezó como ayudante en un salón de belleza, al tiempo en que se ganaba unas monedas cantando en un restaurante de la Plaza Alfonso López.

Casi dos años después de su arribo a la capital, Mabel se ha convertido en otra mujer. Obstáculo que le ha puesto la vida, obstáculo que ha resuelto con gallardía, sin miedo al fracaso ni a caerse.

Luce una camisa blanca sin mangas, jeans y tenis. De una agradable sonrisa, habla como si ya hubiera cerrado todas las heridas, esas mismas que afloran con solo recordar lo que vivió.

-Era triste tener que hacer colas interminables para adquirir alimentos y ver cómo la gente se mataba por un  producto- dice.

Esa tristeza contrastaba con su alma de poeta, bohemia, errante, que le ha permitido recorrer la ciudad cantando versos para alegrar a la gente y de paso mancillar sus penas.

“En Venezuela cantaba en fiestas privadas y sitios que me contrataban, sola, con grupo o saxofonista”, dice la mujer de 42 años, nacida en Valencia, Estado de Carabobo.

Ahora ha abandonado la música, su arte principal, para dedicarse en cuerpo y alma a su salón de belleza.

– Comencé con una silla y un espejo y aquí voy poco a poco- dice.

Mabel vino a Valledupar a cumplir el sueño que no pudo en Venezuela: ser una emprendedora, con un proyecto económico propio, que genere empleos y que de ahí derive su sustento.

Sin embargo, nada le ha sido fácil.

– Viví en una pieza alquilada con dos amigas más, ahí me iba ayudando con los gastos- sostiene y luego de ahorrar ese dinero por siete meses se lanzó a su propia aventura, la de tener un salón de belleza propio.

-Me costó un poquito pero cuando se tiene disciplina las cosas se van dando- dice.

Mabel es una de las 65 ciudadanas venezolanas que el pasado lunes y martes acudieron a la Casa Taller de la Mujer Beatriz García de Vigna para emprender ciclos formativos y seguir abriéndose puertas.

Ella optó por el área de cocina –canto, soy estilista y pronto cocinera, para ampliar mi espectro-

En total, se inscribieron 1,227 personas en Valledupar, 36.4 por ciento son madres cabezas de hogar, 21.6 por ciento emprendedoras, 13.9 por ciento desempleadas, 2.8 por ciento LGTB, discapacidad y adulto mayor, 2 por ciento etnias y $ por ciento mujeres venezolanas.

“Este programa es muy incluyente, de hecho se nos ha aumentado la población de mujeres venezolanas, las estamos recibiendo, ellas se han inscrito y les vamos a dar prioridad porque necesitan de nuestro apoyo y qué mejor que la Oficina de la Mujer pueda impulsar el crecimiento y enfrentar la necesidad que tienen ellas”, dice la Asesora Departamental de la Mujer, Laura Toro Aguilar.

Mabel, cantante, estilista, madre, emprendedora, sueña estar entre las 500 definitivas que iniciarán dentro de unas semanas el proceso formativo y empezar a cumplir otro sueño.

“Hasta hora estamos proyectando a las ciudadanas venezolanas en el tema de emprendimiento, vamos a ver qué tanto podemos garantizarles a ellas el apoyo a la materialización de ideas de negocios y que puedan establecerse, eso lo vamos a definir con Migración Colombia”, agregó Toro Aguilar.

Mientras ello ocurre, nadie le quitará a Mabel la ilusión de seguir creciendo, siendo una sólida emprendedora y hacer historia lejos de su tierra. Lo hará con la misma convicción de aquél día cuando dijo basta con la idea de empezar de cero…

11.340 VENEZOLANOS

En Valledupar hay censados de manera oficial 11.340 ciudadanos venezolanos, convirtiéndose en el primer municipio del Cesar con mayor presencia de habitantes del citado país.

En el segundo lugar aparece Agustín Codazzi con 2.289 y en la tercera posición está Aguachica, al sur del departamento, con 1.163.

Sin embargo, de acuerdo con la Oficina Departamental de Gestión del Riesgo y Cambio Climático, se cree que en el Cesar hay el triple de esta población, es decir 6000 habitantes dado que muchos de ellos no se quisieron censar por rumores que apuntaban a procesos de deportación.

4.700 MUJERES FORMADAS

La Gobernación del Cesar, a través de la Oficina Departamental de la Mujer, ha formado a 4.700 mujeres vulnerables en cursos como cocina, artesanías, repostería, marroquinería y calzado.

Este proceso de formación se adelanta en Valledupar, Aguachica, Manaure, El Paso y Chiriguaná, municipios en los que la administración departamental y alcaldías han construido casas taller de la mujer.

“El entusiasmo es representativo debido al entusiasmo de tantas mujeres vulnerables como es el caso de madres cabezas de hogar, desplazadas por la violencia, líderes comunales, afrocolombianas, indígenas, entre otras. Aquí están en su casa, se siente con una mejor calidad de vida, un futuro mejor desde que entran a la casa taller porque se les hace un seguimiento permanente hasta que salgan adelante”, declaró a DIARIO DEL CESAR la Primera Dama delDepartamento, Edna María Vigna.

NUEVAS SEDES

El Gobernador del Cesar, Francisco Ovalle Angarita, dijo a DIARIO DEL CESAR que están encaminadas las nuevas cinco sedes de la Casa Taller de la Mujer en municipios como Pailitas, Becerril o San Diego, para seguir generando emprendimiento.

“A través de Idecesar establecemos una línea de cicrocrédito y lo hemos venido desarrollando con  el Fondo Emprender bajo el acompañamiento del SENA, hemos hecho una bolsa común para garantizar que con una inversión de $2. 500 millones por año crear nuevas empresas de las cuales se han desprendido 370 empleos”, explicó Ovalle.