“Quiero ganarme el cariño de la hinchada de Boca”
POR:
JOSÉ ALEJANDRO
MARTÍNEZ VEGA
Un chico de ‘buchácara’ en un billar al sur de la ciudad –más exactamente en Billares ‘El Toño’, en el barrio Santa Rita- cerca de la vivienda de su amigo Rafael Navarro Cujia, futbolista del Pereira, fue el pretexto perfecto para hablar de fútbol con el volante de Boca Juniors, Jorman Campuzano.
A pesar que el billar está cerca de convertirse en deporte olímpico, aún muchos relacionan este juego con el vicio y el ocio.Sin embargo, para Campuzano, tacos y bolas son más que un ‘hobby’ para pasar el tiempo en vacaciones. Le recuerdan el esfuerzo y sacrificio de sus padres para darle un mejor futuro.
Recordó que cuando era niño, su papá, el profesor Arístides Campuzano, montó un negocio de mesas de billar para ayudar a la manutención de él y de sus hermanos.
“La palabra billar la tengo marcada en mi carrera deportiva, ¿de qué manera? no teníamos económicamente para pagarnos la escuela, para ayudarnos, y mi papá lo que hizo fue hacer un préstamo y montar unas mesas de billar. Como en la Costa gusta mucho jugar billar, montó un billar para poder ayudarme, siempre que llegaba miraba las mesas en el negocio de la casa, y cuando estaban desocupadas jugaba uno que otro partido”, expresa hoy el jugador de 23 años.
Mientras atiende la entrevista con DIARIO DEL CESAR, ‘Campu’ continúa con el ritual propio de los billaristas: le echa tiza al taco, pone su próximo objetivo en la mira en busca de seguir sumando puntos (bolas) y taca.“Siempre me preparo para jugar en vacaciones con un gran amigo que juega muy bien, nos darnos duro, desde pequeño he compartido con él, pero claro, lo hago en mis ratos libres, de vacaciones, siempre trato de tener mi mesa de billar en mi casa, para divertirme”, confiesa.
Consciente que el tiempo libre de un futbolista de un club como Boca Juniors es corto, Campuzano trata de aprovechar al máximo esta época para compartir entre familiares y amigos.
“Para eso son estos descansos, para recargar energía con tu familia y con los seres que siempre te han acompañado, siempre que tenga la oportunidad voy a venir al Cesar. Siempre es bueno compartir con la familia que son los que están en los momentos buenos y malos, como en mi pueblo natal que siempre me está acompañando en todo momento”, enfatiza.
“QUIERO GANARME EL CARIÑO DE LA HINCHADA DE BOCA”
Tras ganar la tercera partida seguida a su contendor de turno, Campuzano accede –ahora sí- a hablar de fútbol y particularmente de su 2019.
Destaca la llegada a un club grande de las dimensiones de Boca Juniors y no duda en expresar su deseo de consolidarse en ‘La Bombonera’ y ganarse el cariño de una afición exigente como la ‘Xeneize’.
“Tengo el sueño que tienen todos, porque ganarse el cariño de la hinchada de Boca no es fácil, y eso quiero hacer, ganarme el cariño de la hinchada de Boca y del país”, afirmó.
Aunque en este año, en la parte futbolística, no fue tan destacado como ya lo había sido en Atlético Nacional o Deportivo Pereira, confía en sus condiciones y en poder ganarse un puesto en el cuadro de Russo, su nuevo técnico.
“Si estoy allá es por un propósito que Dios me mandó, tengo que hacer las cosas de la mejor manera y esperar mi momento; estar en Boca Juniors no es fácil, el único cesarense que ha estado en Boca, un orgullo para el departamento que yo haga parte de ese lindo club, de los mejores del mundo”, indicó.
Valoró además Campuzano que se ganó el cariño de sus compañeros “y si te ganas el cariño de ellos es como ganarse el cariño de todos, porque es con quien más comparto el tiempo, muy contento, con grandes jugadores con experiencia como Carlitos Teves, De Rossi, Marcone, Izquierdo, Fabra, Villa, la verdad muy contento de estar allá y el aprendizaje es muy lindo porque me adapté muy bien tanto al equipo como el país”.
UN AÑO VESTIDO DE TRICOLOR
Pero el año que termina hoy, no solo dejó su paso por el histórico club argentino; también significó vestir la camiseta tricolor en más de una oportunidad y su regularidad en la órbita del técnico Carlos Queiroz.
“Estar en la selección Colombia es una bendición, más para un jugador como yo que estoy joven, empezando una carrera, que los profesores estén atentos a mí es muy lindo, espero estar en la lista del profe Queiroz y ser convocado a eliminatorias y Copa América. Ese es el objetivo, por eso quiero sumar minutos, para demostrar lo mejor de mí y estar en esas convocatorias”, enfatiza.
EL AMOR POR SU PUEBLO
Aunque representar su terruño a nivel internacional ya es un orgullo para el Cesar, Campuzano quiere regalarle mucho más al caserío de Palestino, ese pueblo de Tamalameque donde nació y quetiene la particularidad de estar dividido por una línea férrea con el municipio del Pailitas.
El año pasado llenó de regalos a los niños de la población, pero en esta oportunidad, quiso hacerse responsable de otras necesidades. “El pueblo está muy oscuro, gestionamos lámparas, quisimos ayudar con el alumbrado público”, afirmó.
También está planteando un proyecto para la construcción de un coliseo y quiere reunirse con el gobernador electo Luis Monsalvo. “A ver si nos da una manito, porque en el Cesar hay mucho talento, de pronto no hay muchas oportunidades de los deportistas, pero hay mucho talento”, puntualizó.
Antes de apagar la grabadora, Campuzano se deshace en elogios con su excompañero de equipo en Pereira y amigo personal, Rafael Navarro: “Es como un hermano para mí, estoy acá por él, nuestra amistad sigue vigente y va a morir así porque me dio la mano, merece muchas más bendiciones que las que tiene, es un hombre humilde, y espero que la relación entre ambos siga firme, muy fuerte, los padres de él son como padres míos, le dije que si me mudaba por acá en el Valle es por él (risas)”.
Campuzano deberá presentarse a la sede Casa Amarilla el próximo 2 de enero, seguramente bajo las órdenes ya de Miguel Ángel Russo. Mientras, seguirá disfrutando del calor de la gente de su pueblo natal, de los cesarenses y, claro, de la ‘buchácara’ antes que empiecen sus dos principales partidas: consolidarse en Boca y en la selección Colombia.