Desde el año 2010 la comunidad de ceramistas del Municipio del Guamo, localizada en la vereda La Chamba y consolidados en la Corporación Integradora de los Artesanos de La Cerámica roja y Negra -Corartechamba- obtuvieron la marca colectiva “La Chamba”, que posicionaron comercialmente a nivel nacional e internacional.
Esto constituye un importante avance el hecho de que ahora han logrado la “denominación de origen”; tienen razón, entonces, para estar muy satisfechos porque ello les permite el uso efectivo de las herramientas de propiedad intelectual para distinguir, visibilizar y proteger sus artesanías.
Según datos de Mincultura, cerca de 1.300 personas (más del 85% de las familias) ubicadas en la vereda La Chamba desarrollan una o varias actividades relacionadas con la fabricación de cerámica, es así como “Durante el día es constante ver a adultos mayores, adultos y jóvenes, al interior de sus casas ocupadas en estas labores”.
Según resolución No. 72993 del 11 de diciembre de 2019 que declara la Denominación de Origen de la Cerámica Negra de la Chamba, existen ciento tres (103) familias que se dedican al oficio artesanal de la cerámica negra. En la misma Resolución se resalta que la vereda de La Chamba es uno de los centros cerámicos más reconocidos del país. Su economía está basada en la producción agropecuaria y se afirma que desde hace más de trescientos años los pobladores de este corregimiento se han dedicado a este oficio y sus conocimientos han pasado de generación en generación, hasta convertir en tradición el trabajo con el barro y la creación de piezas que llevan consigo la historia y la cultura de una región típicamente artesanal.
Los primeros pueblos que habitaron el valle del río Magdalena fueron los Poinco o Yaporogo de la cultura Pijao. Ellos elaboraban piezas en cerámica como múcuras y recipientes con fines utilitarios y ceremoniales. Por esta razón, a comienzos del siglo XX la cerámica de La Chamba tenía las características de esta cultura indígena.
Para avanzar con este proceso legal, desde Artesanías de Colombia, inicialmente se adelantó un diagnóstico del modelo asociativo vigente de la comunidad artesanal de La Chamba para fortalecer las capacidades de trabajo en equipo. En 2018 se creó una nueva organización -Asoarch- donde se involucraron artesanos de las dos veredas, quienes tienen representación en el Comité Administrador de la nueva Denominación de Origen y fueron claves en la creación del reglamento para su uso.
Durante tres años, Artesanías de Colombia en convenio con la Gobernación del Tolima y con el apoyo de la Fundación Creata, trabajó en la recopilación de la información necesaria para demostrar los factores humanos y naturales exigidos, tales como la materia prima, procesos de producción y la historia y arraigo del oficio en la región, entre otros requisitos. Cumplido este ejercicio, en marzo de 2018 la solicitud se radicó ante la Superintendencia de Industria y Comercio-SIC- que dio su aprobación la semana anterior.
RETOS
Durante los próximos años los artesanos deberán trabajar en la apropiación del Sello de Denominación de Origen adelantando los procesos de autorización para visibilizar y promocionar la cerámica reconocida como la “Vajilla Colombia” donde se sirven gran parte de nuestros platos gastronómicos más conocidos y apetecidos por locales y turistas a nivel nacional y que son objetos de nostalgia para los colombianos que viven en el exterior.
Si bien es cierto, las Denominaciones de Origen como bienes públicos tienen vigencia indefinida siempre y cuando subsistan las condiciones de producción, materias primas, factores naturales y humanos, los artesanos de La Chamba, de la mano con los entes públicos y privados deben trabajar en la explotación sostenible de la materia prima, hacer gestión del uso del sello y presentar un informe anual de su gestión a la delegación a la Superintendencia de Industria y Comercio.
De igual manera, la comunidad artesanal de la Chamba requiere acompañamiento y apoyo de las autoridades municipales, departamentales, los organismos nacionales y la academia, en procura de mejorar su posicionamiento y comercialización de los productos artesanales identificados con este signo distintivo. Durante los próximos años deberán trabajar en temas de asesoría legal y acompañamiento para el fortalecimiento de la asociatividad, uso del sello de la Denominación de Origen en los productos y empaques.
Además de su promoción en Ferias a nivel nacional e internacional, promoción en su página web, redes sociales y la mejora de las condiciones básicas de las veredas de La Chamba y Chipuelo como destino turístico para asegurar la llegada de visitantes y con ello favorecer la comercialización de sus productos. Una buena iniciativa que debe continuar es la denominada “Chambatízate”, que se ha adelantado de mano del Sena regional Tolima y el programa Ovop de la Agencia de Cooperación Japonesa- Jica.
De las 29 Denominaciones de Origen declaradas en Colombia, el Departamento del Tolima cuenta con tres: el Café del Tolima, el Arroz de la Meseta de Ibagué y la reciente Cerámica Negra de La Chamba. Esperamos que en el Plan de Desarrollo Departamental y los Municipales se asignen recursos para apoyar estas iniciativas y algunas nuevas que se enfoquen a nuestros productos artesanales bandera como el “Sombrero Tolimense” que se elabora en el Guamo, cumpliendo los rigurosos protocolos de la explotación sostenible de la Palma real.
También, es pertinente trabajar con productos gastronómicos como la lechona y el tamal, aprovechando que el Plan de Desarrollo Nacional vigente, apoya de modo especial la Economía Naranja como una estrategia de carácter transversal, y plantea la nueva categoría de protección legal sobre las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG) que se enfocan más en el método de producción y los ingredientes utilizados tradicionalmente.
DENOMINACIÓN DE ORIGEN
Cabe precisar que una denominación de origen corresponde al nombre de una zona geográfica de la cual proviene un producto que debe sus características principales a factores naturales y humanos de ese entorno particular y usualmente está atado a una tradición local. Un producto artesanal que obtenga la declaración de denominación de origen busca posicionar y proteger sus productos a través de este signo distintivo. Además, les brinda la posibilidad de diferenciarse en el mercado, defenderse de la piratería y, en caso necesario, iniciar procesos legales cuando se hagan copias o se aprovechen de la reputación de sus productos.
Estos signos distintivos son una forma efectiva de marketing de territorio a partir de sus productos estrella. Así como México es reconocido por el Tequila, Perú por el Pisco y Colombia por el Café de Colombia, a través de sus denominaciones de origen. Cabe destacar que Colombia cuenta hoy con 29 denominaciones de origen declaradas, de las cuales catorce (14) productos son artesanales: Tejeduría Wayuu, Tejeduría Zenú, Sombrero de Sandoná, Cestería en rollo de Guacamayas, Cerámica artesanal de Ráquira, Chiva de Pitalito, Tejeduría de San Jacinto, Mopa-Mopa, Barniz de Pasto, Sombrero Aguadeño, Sombrero de Suaza, Cerámica del Carmen de Viboral y la Cerámica Negra de La Chamba.
DATO SOBRE EL AUTOR
*Alexánder Parra Peña. Abogado y licenciado en lenguas modernas con Maestría en Propiedad Intelectual de la Universidad de Los Andes. Especializado en Propiedad Industrial, Derecho de Autor y Nuevas Tecnologías de la Universidad Externado de Colombia. Coordinador del Programa de Propiedad Intelectual de Artesanías de Colombia.
IBAGUÉ (El Nuevo Día).