Diario del Cesar
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Las ambulancias que no salvan vidas, sino que causan la muerte

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A diario hacia Valledupar se realizan trasladados en ambulancias desde otras poblaciones, sobretodo del sur del departamento del Cesar, pues estos se hacen en los hospitales porque muchos de los pacientes necesitan remisión a otro centro asistencial de alto nivel para una mejor valoración.

Pero uno de esas tantas remisiones en busca de una mejor atención se convirtió en un viaje sin regreso. Era el jueves 12 de diciembre del presente año, en horas de la madrugada hacia el hospital Elí Blanco Moreno llegaron algunos pacientes que requerían supervisión médica. Uno de ellas era una menor de un año de edad que había sufrido una fractura momentos en que su hermano accidentalmente le ‘machucó’ un dedo, y ese momento la madre de la afectada de nombre Kelly Johana Orozco la llevó al hospital.

Otra de las que asistió al centro de salud fue Neided Arias Díaz, de 48 años, quien padece de cáncer de estómago, se sentía mal y dijo a su familia que la llevara al médico, es cuando la remiten hacia Pailitas en compañía de su hermana Esmely Arias Díaz, de 39 años, una reconocida cocinera al sur del Cesar.

Pero en la misma ambulancia de placas OXC-976 que era manejada por su conductor Hernando Álvarez Naisir, se movilizaba la enfermera Yarimes Castillejo Pontón.

Desde muy temprano inició el traslado de los pacientes de Pailitas con destino a Valledupar, pasaron los minutos y ocurrió una tragedia vial: la ambulancia impactó contra un árbol desde donde salieron expulsadas varias personas, quedando tendidas en el suelo; dos de ellas fueron las únicas sobrevivientes del hecho: Álvarez Naisir y la paciente con cáncer Neided Arias Díaz, los demás perecieron.

Nadie en San Diego podía creer que había ocurrido este trágico hecho y mediante llamadas los familiares fueron avisados; poco a poco llegaron a Medicina Legal de Valledupar y en un solo sentir lamentaron lo sucedido.

 “EL TRASLADO QUE NUNCA SE DEBIÓ HACER”: FAMILIA

 

El dolor embarga a los familiares de madre de Kelly Johana Orozco y de su pequeña de un año. María Cecilia Orozco Castaño, madre y abuela de las víctimas asegura todo ocurrió por un microsueño por parte del conductor.

“Ahora es pura remisión y mire la tragedia que se presentó, no entiendo por qué no hicieron nada allá en ese hospital. El conductor de esa ambulancia estaba trasnochado, primero se había trasladado de Pailitas a Valledupar y luego se fue nuevamente para Pailitas para regresarse, ese señor estaba dormido. La otra vez también sufrió un accidente de tránsito, él es conocido como ‘Nando’ Álvarez. La niña tenía una fractura porque la hermanita le había machucado el dedo con una puerta, entonces por eso la remitieron”, dijo entre lágrimas Orozco Castaño.

Ella dice que toda la familia aún no puede creer lo que sucedió, pues lo único que se quería es que la niña fue examinada y si era posible ingresarla a cirugía por la fractura del dedo, pero ese viaje que duró varias horas desde Pailitas, fue un viaje sin regreso.

“Esto no puede quedar así, quiero que se haga justicia. Mi hija vivía en el barrio Nueva Granada del municipio de Pailitas, ella trabajaba en el billar del papá”, dice María Cecilia Orozco Castaño.

Con mucho dolor, ahora no solo tiene que despedir a su hija, también a su nieta, con quienes compartía casi que a diario, soñaba con tenerlas por mucho tiempo más, pero infortunadamente la muerte les ganó la carrera y fue en carreteras del departamento del Cesar.

Esa municipalidad ahora está de luto y deberá sepultar a dos de sus hijas, madre e hija que marcan la historia de esa localidad, sus risas fueron apagadas para siempre.

SU DESEO ERA ACOMPAÑAR A SU HERMANA  

El mayor deseo para Esmely Arias Díaz, oriunda de Tamalameque (Cesar), era acompañar a su hermana Neided Arias Díaz, en las buenas y en las malas estuvo con ella.

Neided quien padece de cáncer de estómago, se trasladaba en aquella ambulancia con su hermana, pero cuando ocurrió el hecho quien más resultó afectada fue Esmely quien al ser trasladada hacia la clínica Médicos S.A. de Valledupar, dejó de existir.

Su sobrino José Perales, por un momento pensó en su tía fallecida y la describió como una mujer pujante, dice él que fue la mejor cocinera que ha tenido Zapatosa y sus alrededores, que además era muy querida por su don de servicio con la gente.

“Lo que puedo decir de mi tía Esmely es que era una persona cordial, amable, sincera y muy dedicada a su familia, la gente la quería mucho porque ella siempre estaba para la comunidad. Nos duele la forma como murió, Ella iba a traer a mi tía a Valledupar en una remisión desde Pailitas, pero ocurrió ese fatal desenlace. La recordaremos con mucho amor, todo pueblo tiene nostalgia por la muerte de ella”, explicó Perales.

En el corregimiento de Zapatosa, le rendirán un homenaje a la mujer que dedicó parte de su vida a hacer comidas en esa región.

A todo esto la Seccional de Tránsito y Transportes del Cesar le tuvo una respuesta. El jefe (e) de la Seccional de Tránsito y Transportes de la Policía en el Cesar, Jordy Fabián Pabón Pacheco (Setradeces) explicó que: “Se están recolectando los elementos materiales probatorios para determinar la hipótesis. Se puede verificar que posiblemente es un microsueño, teniendo en cuenta que es una línea recta a la hora en que iba transitando el vehículo”.

EL ÚLTIMO SERVICIO DE LA ENFERMERA

En el municipio de Pailitas (Cesar), los moradores no paran de llorar, pues sienten que una de las mayores servidoras fue Yarimes Castillejo Pontón, una enfermera que tuvo muchos años en la salud y que se había convertido en una de las más queridas en esa población.

Desde muy joven según cuentan en Pailitas, tenías habilidades para trabajar en la salud y con esfuerzo lo logró; su mayor desea era ayudar a su familia.

Pero lo que jamás olvidarán en esa municipalidad es aquel jueves 12 de diciembre cuando ella iba con varios pasajeros en una ambulancia, en ese momento prestaba sus servicios y laboraba en el hospital Elí Blanco Moreno, pero murió en la vía a San Diego. Este caso, no ha sido superado ni en Pailitas, ni en Valledupar y demás municipios del Cesar, pues no solo ser perdieron cuatro vidas, se esfumaron cuatro mujeres que enlutaron a tres familias. Es este uno de los casos más impactantes en este departamento en cuanto a accidente de tránsito, y quizás uno de los más lamentables para los cesarenses.