Diario del Cesar
Defiende la región

Nada que pasamos la prueba

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Las pruebas Pisa, nos indican periódicamente cómo estamos de calidad en materia de educación, y nos ofrece una comparación con todos los países evaluados.

Sorprende que en esta materia no avancemos, y nos encontremos lejos de ostentar un panorama que ofrezca alguna esperanza.

Acompañado al pobre resultado que exhiben los informes publicados, en donde nos rajan en aprendizaje de ciencias, matemáticas y comprensión de lectura, calificados por debajo de la media de los países evaluados, aparece también el informe de la Comisión de Sabios que le ha pedido al gobierno mirar hacia los maestros, para poder estar en condiciones de reforzar los esquemas de la eficiencia de la enseñanza.

Es bueno recordar que esa percepción de los llamados sabios, la tuvieron en su momento los radicales del siglo XIX, que para desarrollar ese objetivo, trajeron lo que se llamó la Misión Pedagógica Alemana, en donde se importaron los maestros que representaban uno de los mejores modelos educativos del mundo, para que a través de las escuelas Normales, se capacitaran a nuestros educadores desde la técnica que ellos utilizaban en ese país.

Grande fue el resultado obtenido, y el impulso que tuvo el sistema es ampliamente reseñado por los historiadores, que no vacilan en calificar como la gran revolución educativa impuesta, desde el programa del general Santander.

Lástima fue que ese modelo se hubiera suprimido abruptamente al llegar Rafael Núñez al poder, pues la Iglesia consideró que era urgente su abolición, ya que la mayoría de esos educadores importados profesaban la religión luterana y eso constituía una amenaza para el catolicismo.

La ministra Angulo, que trabaja intensamente sobre nuevas alternativas para reforzar el modelo actual, debería mirar hacia los modelos exitosos que ocupan los primeros lugares en las pruebas Pisa, para traerlos a nuestro país, y de esta manera estar en condiciones de actuar sobre experiencias ya exitosas.

La educación tiene que sufrir fuertes reformas, pues de su éxito futuro dependerá la calidad del desarrollo de la persona, así como el grado de desarrollo del país.

Sin duda, si el estudiante está fallando, es porque el sistema es deficiente y qué mejor que los propios maestros pudieran hacer sus evaluaciones, con aquellos que están aplicando modelos exitosos, para que de esta manera se puedan deducir los cambios que hay que aplicar.

Ojalá la Comisión de Sabios siga muy interesada en el tema, y pueda continuar aportando criterios para desenredar ese enorme problema que por tantos años ha venido padeciendo nuestro sistema educativo.