Diario del Cesar
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Comienza la Navidad, con el ‘Día de las Velitas’

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Por:
Eduardo
Moscote Sierra

“Que linda la fiesta es, en un 8 de diciembre,

que linda la fiesta es, en un 8 de diciembre,

al sonar del traqui-traqui que sabroso amanecer,

con ese ambiente prendido me dan ganas de beber,

la pascua que se avecina anuncia la Navidad

un año nuevo se espera que dan ganas de tomar”.

Con canciones como Las Cuatro Fiestas, interpretada por Diomedes Díaz, los colombianos reciben hoy la luz de la Navidad durante el ‘Día de Velitas’, una tradición  que se mantiene desde hace 165 años en el país y que en Valledupar se celebra entre familias y amigos; que al compás de una vela encendida, piden un deseo a la virgen Inmaculada y Niño Jesús, abriéndole a estos Santos las puertas de los hogares.

La celebración hace que muchos se preparen con estrenos, velas, música, agasajos y comelonas; las velas son compradas con figuras y colores característicos en los que predomina el verde, amarillo, rosado, naranja; otras son adornadas con faroles evitando que la imponente brisa decembrina apague la intensión.

Este rito católico no solo despierta la fe de muchos creyentes; en el comercio se‘disparan’ las ventas de estos objetos protagonistas durante hoy y la madrugada del 8 de diciembre, elaboradascon combustible sólido que se deshacen con el fuego encendido.

El centro de Valledupar es testigo, carretillas repletas de este material se pueden apreciar a disposición de los transeúntes.  “A la orden las velas, de todos los precios”, se escuchaba al inicio del informe.

Justo en la calle 16 con carrera 9estabanMaira García y Rafael Cañas, dos jóvenes vendedores de 21 y 22 años que, como pareja,invirtieron sus ahorros ($1.000.000) en este negocio, con el anhelo de recolectar ganancias para su casa.

Estos provincianos salen desde las 5:30 a.m. del corregimiento de Los Tupes, en San Diego, con ayuda de su moto. Pese a la distancia, el trabajo se ha convertido en una ‘herencia’ y ‘ganga’ para sacar provecho de la fecha; por ejemplo, la familia de Rafael se dedica al negocio hace seis navidades; ellos, hace dos.

Paquetes de $2.500, $3.000; tres en $5.000 y otros de $6.000 con seis y ocho velas, ofrecen a partir de las 7:30 a.m. frente al edificio de la Caja Agraria.    Durante ese instante de la entrevista – dos horas de labores-, habían vendido más de 10 paquetes.  Poco a poco iba bajando el volumen  de la carreta.La cifra de quienes cotizaban era más alta.

No reciben molestias de las autoridades, consideran que no han infringido las normas: “Está prohibido estacionarse frente a los bancos, comercializar pólvora; constantemente revisan, pero no decomisan sino se encuentra nada irregular”, comentó Maira García.

Guardarán un par de esos paquetes para ellos, pues pese a aprovechar el comercio del ‘Día de las velitas’, sienten la necesidad de encender algunas pidiendo como principal deseo “poder construir su casa”.

En ese momento llegaron algunos compradores, quienes desde su interés corroboraron que la tradición aún se enciende en tierras vallenatas.

FERVOR NAVIDEÑO

La música vallenata parece alegrar los corazones.  Por los pasillos de Valledupar se escucha ‘Diciembre alegre’, ‘El aguinaldo’, ‘Lindo diciembre’, ‘Mensaje de Navidad’, ‘Navidad’ entre otras canciones que por años suenan desde el primer rayo de luz del 7 de diciembre, mismas que la gente tararea mientras camina y se prepara para este popular fiesta.

Hombres y mujeres, al tiempo, comienzan a invertir dinero en velas.  Muchos con la intención de no dejar morir lo enseñado desde los abuelos que con asientos, armaban trincheras para que las velas se mantuvieranencendidas desde la madrugada.

Jorge Ocampo es uno de ellos.  El hombre que refleja en sus canas experiencia, dio un paneo de esta fecha: dijo que el 7 de diciembre en Valledupar es significativo, comienza a brotar paz y alegría en cada persona.  A emanar el don delperdón y agasajar la unión.

La misma tradición enseñó a sus tres hijos, quienes cada año se reúnen a encender una vela familiar; también lo ha enseñado a sus nietos de nueve y once años, pues afirma, deben procurar mantener esta sensación de antaño.

“Yo me preparo desde temprano, me voy armando de velas, trato de ir comprando desde que diciembre pisa el calendario; procuro entregar paquetes a todo el mundo, que pidan sus deseos, que vivan la Navidad”, dijo Ocampo afirmando que pese a los años, la cultura no se ha perdido.

 “Es que uno se emociona porque mucha gente compra, en las noches como dice la canción ‘las calles se iluminan anunciando la Navidad’; entonces, ¿cómo dejar perder este espíritu?, y más cuando lo sabemos combinar con parrandas vallenatas”, expresó entre risas.

OTRA HISTORIA

En la carrera novena, séptima, popular cuadra ‘Cinco Esquinas’,  callejón de Pedro Rizo y otras partes de la zona céntrica vallenata se observan cajas exhibidas con velas de colores.  Aunque también los bolsos, carteras, zapatos y ropas comienzan a ‘sacudir’ el comercio.

En uno de los locales improvisados sobre la carrera séptima se encontraba Valeria Arzuaga junto a su hijo de cinco años.  Estaba comprando velas para el niño y poder, como ‘todos los años’ compartir la fecha al lado de ‘su mejor deseo de Navidad hecho realidad’.

Confesó que alguna vezdeseó a Santiago Pérez, su primogénito, al chascajear el encendedor y prender una cerilla.  Al año quedó embarazada, desde entonces y como ya acostumbraba – ahora con más amor – sigue encendiendo velas al ritmo de deseos “no materiales”, sostiene.

 “A mi hijo le gusta, se emociona cuando se están prendiendo cada una. Obvio bajo el cuidado, pero siempre recordándole la importancia del momento, poco a poco él va entendiendo”, comentó.

Gastó $6.000 pesos en velas para su esposo, papás, una hermana y ella; resalta que es mejor ser prevenido pues por “otros quehaceres” se puede quedar la compra en el olvido.

‘Armada’ de Navidad, recordó: “Mis papás me levantaban en la madrugada a encender mis velas, con inocencia pedía deseos de corazón; crecí entre esas costumbre por eso es casi que obligatorio seguirlo haciendo, así como estrenar y vestirse pomposo, las velas deben ser otra ‘prenda’ en esta fecha”.

PANORAMA EN VALLEDUPAR

Muchos dicen que el comercio no está concurrido, y a decir verdad, haciendo un contraste con años anteriores, son pocas las casetas en las calles que están vendiendo velas.  Antes, comentan algunos, en cada esquina se ‘desvaraban’.

Para algunos es el estricto control de la recuperación del espacio público, para otros el temor de decomisos; sin embargo, vendedores afirman que, para los que decidieron salir antes es ganancia.

No obstante, esperan que hoy la situación cambie, y muestre una cara comercial parecida a la de otros años.  Que las velas, como gorros de navidad y otros atuendos de la fecha, se comercialicen.

¿CELEBRARÁ EL DÍA DE VELAS?

Durante el recorrido, DIARIO DEL CESAR habló con algunos compradores.  Respondieron sobre la importancia de conservar el ‘Día de velitas’ como una de las mejores tradiciones de diciembre y fin de año. Y seguir transmitiendo esta ‘herencia’ a futuras generaciones.

Amanda Murcia, comentó que: “El día de velas da inicio a la celebración de Navidad, así lo celebramos en Colombia; Valledupar no se queda atrás (…) la tradición se observa y respira, casas desde la más humilde hasta la más cómoda encienden velas. Esta fecha no discrimina,  por el contrario une”.

Asimismo, Ismael Vergara, resaltó que: “En mi familia siempre ha existido ese interés de celebrar el siete de diciembre; nos reunimos hermanos, sobrinos y esposas, le enseñamos a los más pequeños esta fiesta.  La gente está alegre.  Eso es el espíritu de Navidad”.

Rosirys Castellano dijo: “Desde mi abuela he visto esta tradición, se me inculcó y la estoy aplicando a mis hijos. Es un motivo para celebrar amor de familia”.

LA HISTORIA

‘Día de las velitas’: tradición católica y festejo navideño

Tradicionalmente en Colombia, el 7 de diciembre se celebra el ‘Día de las Velitas’ considerada como el inicio de la Navidad.  Ciudades, pueblos, barrios se preparan para iluminar y vestir casas y calles con faroles, como se ha hecho hace 165 años desde que el Papa Pio IX proclamó la Inmaculada Concepción como dogma de Fe.

Según algunos libros del Vaticano, “Encender la luz, es decirle a la Virgen y al Niño Jesús que vengan a nuestras casas”.

Esta historia nació en 1854 justo en la Plaza de San Pedro, cuando los fieles esperaban la Bula Ineffabilis Deus, carta Apostólica con la que el Papa Pío IX proclamó la santidad de la Inmaculada Concepción de María.

 “La santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer Instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en Atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano”, se leyó en la notificación.

Según narra el padre Jorge Bustamante Mora, director del departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal Colombiana “Esa noche, los católicos de todo el mundo encendieron velas y antorchas, manifestando su esperanza en que se declarara de manera oficial y dogmática que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción”.