Diario del Cesar
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Con la partida de ‘Beto’ Rada se muere parte del son

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En medio del dolor de los familiares y amigos fue despedido ayer en horas de la tarde el Rey Vallenato, Alberto Rada Ospino el más perseverante de los acordeoneros que se han ceñido la corona en el Festival de la Leyenda Vallenata. Se cerró para siempre un acordeón que sembró en el vallenato el significado del son, uno de los aires más difíciles para ejecutar y el de mayor pureza sentimental.

Desde las 2 de la tarde partió el féretro con el cuerpo de Rey Vallenato Alberto Rada Ospino desde su residencia del barrio Casimiro Maestre en donde permaneció en velación desde el pasado  sábado. La misa de cuerpo presente se realizó con todos los honores en la iglesia de la Concepción en la plaza ‘Alfonso López’  donde estuvieron presentes algunos administrativos de Sayco del que era socio y en cuya bandera fue envuelto su ataúd en reconocimiento a su gran aporte al folclor.

Después de un largo penar descansó en paz este referente de la música ‘gruesa’, cultor del son como herencia de su padre Pacho Rada, una figura icónica en la solidez del folclor. Deja huérfano Rada un estilo que muy difícilmente seguirá ya que sus hijos si bien algunos interpretan el acordeón, no han tenido la figuración a nivel profesional.

‘Beto’ Rada como se le conocía popularmente heredó la vena musical de su padre, ‘Pacho’ Rada, uno de los emblemáticos acordeoneros de la escuela ribereña, nacido en Plato Magdalena, cuyo nombre inmortalizó con el tema: ‘La lira plateña’.

Alberto Rada Ospino era un hombre humilde parsimonioso al hablar pero locuaz con su nota y su melodía, escribió grandes hazañas en la vida artística, entre estas ganador del Festival de la Leyenda Vallenata en 1993 y en donde ocupó en su periplo 7 segundos lugares e igual número de terceros.

Fueron muchos los festivales  ganados en otras latitudes, casi todos los que se realizan en Colombia, así  lo  certifican los cientos de trofeos que quedaron en su casa, un lugar que aposentó la tristeza desde la partida de su esposa hace dos años, una situación que no pudo superar Alberto Rada por todo el cariño y amor que se tenían, desde entonces su acordeón no sonó igual, hoy tal vez ya estén reunidos en la eternidad como ejemplo de pureza en una pareja que pese a que su actividad que lo mantenía tocando por fuera, siempre regresaba amoroso a su nido.

A su residencia llegaron varios amigos y paisanos lo mismo que músicos vallenatos que compitieron con él y que se deleitaron con su nota y su talento, los mismos que los acompañaron hasta su última morada en el cementerio Jardines del Eccehomo, en cuyas horas fúnebres se sintió el respaldo de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

“El folclor vallenato está de luto. La Fundación Festival de la Leyenda Vallenata lamenta el deceso del Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada y presenta las condolencias a su familiares. ‘Beto’ Rada fue un luchador y defensor del vallenato clásico” así lo declaró la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata desde su cuenta de twitter.

Rada tenía 79 años se había consolidado como un referente en la interpretación del vallenato tradicional. Compuso unas 250 canciones, algunas grabadas por destacados artistas del género vallenato, entre ellos Diomedes Díaz, Silvestre Dangond, Farid Ortiz, Rafael Santos y Miguel Herrera.

Se silenció el son, se recogió un acordeón acostumbrado al pulso de un improvisador criollo que en cada nota sembró la sencillez del campesino, y la inocencia de los hombres que nacen sin la malicia de querer subir aprovechando el hombro de los demás, con esa humildad, nació, creció y murió Beto Rada. Su partida arrancó las lágrimas sinceras de un manantial de aprecio de la poca gente que lo valoró. Paz en su tumba.