Diario del Cesar
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Los empleados del Hospital: entre caridad y la suerte, ocho meses sin recibir sus salarios

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Por:
Eduardo
Moscote Sierra

Desesperanzador y gris,  pueden ser las palabras que describen la situación que soporta el Hospital Rosario Pumarejo de López.   Una deuda que supera los $50.000 millones por falta de pago a unos 1.100 empleados del centro asistencial pasó de pesadilla a realidad.

En más de cinco ocasiones este año DIARIO DEL CESAR ha acompañado sobre todo, a enfermeras y auxiliares, a distintos ceses de actividades por atrasos de ocho meses de salarios.  El último suceso comenzó la segunda semana de noviembre y aún se mantiene: están suspendidas consultas externas y cirugías programadas; solo atención a urgencia vitales.

Al bloqueo permanente – hasta el cierre de este escrito – se sumaron camilleros, aseadoras, médicos generales, especialistas, subespecialistas y demás miembros del talento humano al manifestar “estamos trabajando con hambre”.

Como un suspirar recuerdan aquel mes de marzo del 2019 cuando recibieron el último abono con una promesa – como de las ‘tantas’ que manifiestan, hacen las directivas – de adelantar dos meses antes del inicio de vacaciones de mitad de año; llegaron, con el tiempo, pero más meses adeudados ‘hasta el sol de hoy’.

Testigos de los cierres, sancochos en modo de protesta y reclamos, el medio de comunicación a través de informes “Personal de enfermería del Rosario Pumarejo se mantiene en huelga” y “EPS y municipios le adeudan $120 mil millones al ´Rosario Pumarejo´” entregó un paneo de ‘motivos’ del ‘hueco’ financiero, el difícil cobro de la cartera y las liquidaciones de empresas serían las causantes según directivas.

Ante la paciencia de un grupo de empleados que se ‘tiran’ al hombro un trabajo que amerita pasión, contra unas directrices pausadas en soluciones, varias dudas aparecieron al conocer que por los ceses se dejan de atender más de 500 usuarios de consulta externa y unas 20 cirugías por día.

Entre las inquietudes están: ¿Cómo sobrevive un empleado sin recibir ocho meses pago? Al tener en cuenta que la rama de salud consiste de turnos dobles; movilidad, alimentación y demás obligaciones que seguramente se quedan en casa.

¿Cómo logran cumplir los horarios? ¿Hay motivación de continuar con la labor?, todas fueron respondidas por dos enfermeras quienes narraron sus historias; ambas prefirieron no revelar su nombre por ‘runrunes’ de “suspensión de contratos” a quienes denuncien las irregularidades, comentaron entre largas risas y apenadas.

“Vivimos de caridad”, dijo una en presencia de diez de sus colegas: debe dos meses de arriendo, ‘gorrea’ las comidas donde su mamá; entre $1.000 y $2.000 incluso $5.000 logra recoger entre médicos para tanquear su moto; además tiene, aunque no en abundancia, la colaboración de su novio.

Lleva tres años trabajando en el ‘Rosario Pumarejo’ soportando deudas; ante la poca oferta laboral vallenata primero visionó adquirir experiencia, pero luego comenzó a ver al HRPL como la única fuente económica.  Le cuesta aceptarlo, pero se acostumbró a un intermitente pago que a veces ‘rebosa el vaso’.

 “Es jodido sobrevivir así, porque uno tiene su plata legalmente de nuestro trabajo y solo quieren darnos migajas de ella, cuando algunos quieran o deseen buscarla”, manifestó en su relato mientras que un nudo en la garganta cortó la entrevista.

Es madre de dos niños que se mantienen al cuidado de su abuela y a los cuales dice, muchas veces al estrellarse con el comercio de juguetes quiere bajarse para sorprenderlos; pero, o es eso, o no tener cómo aportar para la comida y para ir a ‘salvar vidas’.

Por su parte a quien llamaremos María, dice que el único respaldo es la última carta firmada entre ambas partes, en ella el gerente de la entidad, Armando Almeida, se comprometía a cancelar un mes de trabajo antes de finalizar noviembre; dos antes de finalizar diciembre.  Pero el primer punto no se ha cumplido.

Como si se aprovecharan de los ánimos del paro nacional ‘21N’ que para los días también se vive; ejercieron presión en la Gobernación del Cesar: a las 4:00 p.m. del 22 de noviembre ingresaron a las instalaciones y pidieron, con arengas, carteles, la atención de autoridades.

Lo lograron: los secretario de Salud y Gobierno departamental se reunieron con ellos; pero la presión fue fallida: hay un compromiso, pagar antes del 31 de diciembre.

Las carteras no podrían hacer mucho más que solicitar informes: el hospital es autosostenible con recursos de las EPS, las cuales mantienen una deuda de $120.000 millones.

‘AMAMOS ESTA VOCACIÓN

Aunque todas se unen al cese de labores, muchas se cohíben de hablar; pues ha pasado que quienes se atreven a dar la cara como venganza, reciben una notificación de despido, mortal en estas épocas: diciembre sin plata ni trabajo.

Por eso decidió hablar con el equipo del medio en privado, dando detalle a detalle las ‘maniobras’ que realiza para sobrevivir a una represión salarial que está grave.

Actualmente el centro asistencial tiene una deuda con ella de unos $7.000.000 pero diariamente debe sobrevivir con $10.000.  En su moto se ahorra el transporte de los niños menores para solo solventar el de su hija mayor; el desayuno está ligado a lo económico de la canasta familiar.

Los almuerzos tienen sus ‘altos y bajos’: cuando el Programa de Alimentación Escolar se adelanta, dos de sus hijos se benefician, con la mayor “nos tocaba ingeniárnosla junto a mi mamá, para hacer y que quedara”.

No obstante, y al corto tiempo en que se ejecutó el PAE debió aumentarle a su salario de ‘vida’ $5.000 más, con los que su mamá ayuda, hasta ahora, a solventar un poco los alimentos. Es difícil, dice, mientras mira a unos de los pasillos del hospital: “la gente viene aquí y hasta nos humilla que nos dan de comer, y las tripas aún nos suenan”, comentó entre risas.

Dice que sin importar el cargo cada empleado carga ‘sus muertos’, refiriéndose a sus propias deudas, hecho que es otro eslabón para apoyar este cese de actividades.

“Desconocemos el tema administrativo de recursos, a nosotros como trabajadores nos interesa que lleguen a nuestros fondos y cumplir nuestras obligaciones, pero no los vemos; a muchos les informan que están girados, pero a dónde”, comentó.

LO QUE HA SUCEDIDO

Aunque los ‘trapitos sucios se lavan en casa’ como dice el popular refrán, al gerente actual del Hospital Rosario Pumarejo, Armando Almeida, no le ha quedado más remedio que manifestar las grandes sumas de dinero que al día de hoy mantienen las EPS con el centro.

Aunque no tiene las cifras claras de cuánto es el valor de lo adeudado a cada especialista, subespecialista, enfermero, auxiliar y demás empleados; como un monólogo aprendido, dice que el hueco del centro está por parte de las entidades en $120.000 millones: Comfacor ($12.000 millones aproximadamente, liquidada); Emdisalud ($10.000 millones aproximadamente, liquidada); Saludvida ($6.000 millones aproximadamente, en proceso de liquidación) serían las de mayor cantidad.

UN TEMA DE NUNCA ACABAR

Muchos expertos en procesos migratorios aseguran que de no cambiar las políticas del actual Gobierno de Venezuela, la migración – sobre todo en los puntos de fronteras – será masiva, generando desfinanciamiento en temas de Salud, Educación y otros derechos.

La atención a esta población migrante en Valledupar se convirtió en una de las puertas a la crisis financiera del ‘Rosario’, asegura el gerente que solo por este servicio “la deuda alcanza $24.000 millones, mientras que por urgencia y hospitalización a población vulnerable no asegurada la suma puede superar los $13.000 millones”.

SE MANTIENEN EN PARO

Ayer transcurrió otro día más de paro indefinido en el hospital, no solo piden un adelanto de la deuda sino, la cancelación de los ochos meses de salario en total.  Pese a continuar en temporada de lluvia, el día no se nubló y muchos de los empleados aprovecharon la ‘jugosa’ sombra de los árboles de la entidad.