‘Beto’ Rada perseverante hasta en la enfermedad
POR:WILLIAM ROSADO RINCONES
En muy mal estado de salud se encuentra el Rey Vallenato Alberto ‘Beto’ Rada, quien hace algún tiempo sufrió una isquemia cerebral que con el paso del tiempo ha venido complicando su fortaleza, a tal punto que se encuentra casi en estado vegetativo en una clínica de la ciudad.
Alberto ‘Beto’ Rada es uno de los emblemas del trovador, el exponente del son, heredado de su padre Pacho Rada, oriundos de Plato Magdalena, pero con raíces también en El Difícil, en el mismo departamento, desde donde han forjado una casta que los reconoció como una familia de empuje en el folclor, junto a ‘Pachito’ Rada ya desaparecido.
La estampa del parrandero se borró de la imagen de ‘Beto’, de ese insistente acordeonero que luchó largos años para conquistar la corona de Rey Vallenato en Valledupar producto de esta enfermedad y del golpe sentimental por la muerte de su esposa, hecho este que lo mandó a un luto riguroso que le hizo mermar sus alegrías y su nota criolla, casi nunca más volvió a coger el acordeón.
Atrás quedan las interminables parrandas en las que ‘El Gallo Negro’, como le llaman sus amigos, era invitado, ahora tiene una interminable batalla con la muerte a la que le viene dando pelea hace tiempo, son varias las veces en las que ha estado hospitalizado, aunque sus familiares, de acuerdo al parte médico, esta vez, solo esperan el designio de Dios.
La vida de Alberto Rada no ha sido nada fácil, su lucha va desde las largas faenas desde cuando era niño al lado de su padre, de quien aprendió los secretos y ejecución del son, el aire que ha hecho de esta dinastía la más pura ejecutora de ese ritmo.
‘Beto’ tiene el rótulo de perseverante, por eso la parca no la ha tenido fácil con él.Desde las afueras de la clínica le llueven las oraciones de los amigos a quienes siempre les brindó su sinceridad, porque los que lo conocen atestiguan que es un hombre fiel a la palabra y a la amistad.
A pesar de que comercialmente no tuvo mucha figuración, sus temas siempre fueron apetecidos por los auténticos parranderos, Diomedes Díaz alcanzó a grabar uno de sus temas. Alberto Rada, siempre se mantuvo en su escuela, esa misma con la que batalló 15 años participando en el Festival hasta conquistar la corona. Además, orgulloso manifestó en una oportunidad que: “La música no decae nunca, porque llegan otras generaciones y hay que aceptarles sus propios gustos”.
Del parrandero de eternas faenas, sólo queda el recuerdo, hoy confinado en una cama de hospital y a punto de cumplir 79 años. Son muy pocos los amigos de las tertulias pasadas que lo recuerdan y visitan, muy a pesar de que fueron ‘arropados’ por el amanecer en diversos lugares a los que iba sin brújula y sin fecha de retorno, con la compañía de ese acordeón que alcahueteaba los tragos, al que luego soltaba, para abrazar los amores furtivos que se derretían ante su estampa morena y graciosa.
Ese acordeón en estos momentos mantiene recogidos sus fuelles a la espera de la voluntad del cielo, mientras que sus hijos tal vez, piensen en no dejarán morir el linaje, porque él así lo manifestaba siempre: “cuando se tiene raza, no debe parar la cría”, tal como se lo inculcó su padre, el autor de la Lira Plateña y a quién llamaban ‘El Tigre de la Montaña.