Es deplorable y alarmante el retroceso sostenido en la educación pública en el Caribe colombiano. Es como si el esfuerzo estuviera dirigido a cómo hacer cada año para quedar peor calificados. ¿Por qué no hay juicios públicos a quienes manejan la educación en la región? ¿A quiénes importa la educación?
Los recientes datos expuestos por el economista Adolfo Meisel, rector de la Universidad del Norte, durante la ‘Cumbre Caribe por una Inclusión y la Transformación Social’, organizada por Casa Grande Caribe, en cuanto a que se nos han caído los índices en calidad educativa respecto al resto del país, y quien enfáticamente aseveró que la región está echando para atrás”, obligan a volver al tema para insistir en un cambio en el modelo que se ha venido implementando, pues es todo menos que positivo.
Es que también la Costa Caribe, en todos los temas de educación en general, está por debajo de los promedios nacionales, frente a lo cual manifestó el respetado investigador, que la educación es “la prioridad que tiene el Caribe Colombiano si quiere erradicar la pobreza extrema y la pobreza en esta región. La mayor fuente de ingreso de una persona es su trabajo y el ingreso va a depender del grado de formación”.
Clarísimo que la brecha que separa a las ciudades de la Costa de otras ciudades capitales del país es por la deficiente educación que reciben nuestros niños pobres. Entre los obstáculos para lograr al menos igualarse con el promedio nacional, el rector Meisel indicó que “falta inversión pública bien dirigida, bien orientada en los sitios claves (…) hay deficiencia en la formación de los maestros; hay que reforzar las maestrías. En otras regiones los maestros tienen muchas más maestrías. Hay que fortalecer el programa de alimentación, eso ayuda a retener a los estudiantes en las escuelas; hay que mejorar la calidad de la infraestructura pública. La calidad de los baños en los colegios es deplorable y eso va en contra de la dignidad de las personas”.
¿Cuántos años más de fracaso hay que esperar para romper con estas inercias perversas que destruyen el futuro de miles de niños que no serán competitivos en mercados cada vez más complejos, en donde lo más demandado será el conocimiento? ¿A quiénes importa esos adolescentes a los que se les dice que, si estudian, saldrán adelante, pero que, cuando se enfrentan a la dura realidad de que no tienen las competencias para sortear las pruebas exigentes en las empresas formales, donde les pagarían salarios legales con permanencia en el sistema de seguridad social integral, o no los admiten o los despiden?
¿En dónde está el sindicato de profesores y los docentes ante semejante frustración? ¿En dónde las asociaciones de padres de familia? ¿En manos de quiénes están las secretarías de educación? ¿Qué o a quiénes hay que esperar para que se enfrente este desastre tomando el reto de poner en primer lugar a los educandos y mandando a la condena a quienes conviene que la mediocridad sea el parámetro de medición del acceso a una estabilidad que, en el fondo, no es más que un espejismo?
El tema no es de una capital o departamento en particular, es toda la Región Caribe. “Necesitamos, no solo avanzar, sino avanzar más rápido que el resto del resto del país para cerrar la brecha que nos separan del resto de Colombia”, dijo el doctor Meisel.
Cuando se le preguntó la brecha que existe entre la Costa y el resto del país Meisel manifestó que “yo diría que demasiado grande. Para mí esto es motivo para manifestar que si hay una región que debe defender el avance de la educación en Colombia, es la Costa Caribe, esa debe ser la gran bandera regional”.
Al preguntarse qué si eso era responsabilidad de los gobernantes manifestó que “en parte algunos sí, pero otros parece que no tienen la claridad al respecto o invierten en cosas que no son. Por ejemplo, en elefantes blancos, lo vemos todo el tiempo. Entonces, los ciudadanos debemos exigir para mejorar esto”.
No descartó que desde Casa Grande Caribe se convoque a los nuevos gobernantes electos en toda la región para un próximo encuentro. “El siguiente paso es invitar a los gobernadores y alcaldes para que conozcan esta iniciativa, socializarlas con ellos e invitarlos a que se comprometan con esta iniciativa”.