El presidente de Bolivia, Evo Morales, renunció desde su cuna política en la región central de Cochabamba después de tres semanas de protestas contra su polémica reelección y tras perder el apoyo de las Fuerzas Armadas y la Policía. Tras robarse las elecciones, los resultados de una auditoría de la OEA, fueron determinantes para que abandonara el poder, sumado a la falta de respaldo de las Fuerzas Armadas Bolivianas.