Diario del Cesar
Defiende la región

Piel a piel, corazón y leche materna dan vida a niños prematuros en Valledupar

595

Según cifras del Ministerio de Salud, en Colombia, el 12 por ciento de los nacimientos son prematuros, lo que significa alrededor de 100.000 niños al año en promedio.

POR:NINOSKA REYES URDANETA

La llegada al mundo de sus bebés, su primer encuentro madre e hijos, y el llanto prolongado de sus mellizos, representan para Adriana Trujillo uno de los momentos más emocionantes y a la vez más angustiantes de toda su vida, sin saber, que aunque la naturaleza la convirtió en madre anticipada, igual le regalaría el don de seguir dando vida a su hijos, pero de manera extrauterina.

Piel a piel, corazón y leche materna, constituyeron el triángulo perfecto de lo que jamás pensaría Adriana iba a dar vida a sus pequeños y sustituir la tradicional incubadora, que a sus dos hijos les tocaría por su nacimiento a las 34 semanas de gestación.

Esta técnica no es otra que haberse convertido en una “mamá canguro”, y no se trata de algún animal, sino de un programa que desde el 2014 es pionero en el departamento del Cesar y se ofrece en el Hospital Rosario Pumarejo de López, cuyo modelo fue tomado de la Fundación Madre Canguro que funciona en la capital, Bogotá.

El método fue creado en 1978 en Colombia por el doctor Édgar Rey Sanabria, quien dirigía el Hospital Materno Infantil, quien inspirado en los canguros, desarrolló esta técnica para que los bebés prematuros pudieran seguir desarrollándose con el contacto de la piel de sus mamás.

En el país existe una fundación llamada Madre Canguro y según datos recuperados en 2014 y guardados en el Archivo General de la Nación, más de 3.000 bebés fueron beneficiados por el método ante la carencia de incubadoras en la década de los 70.

DETERMINACIÓN MATERNAL

Adriana, una mujer creyente a la palabra de Dios y madre de otros tres hijos,  estaba a seis semanas de convertirse nuevamente en madre, pero algo pasó y la fecha se adelantó.

Comentó que aunque ya tenía experiencia como madre, esta vez le tocaba enfrentar otra realidad, ser mamá no de uno, sino de dos prematuros, tomando en cuenta las complicaciones médicas que eso supone, particularmente por la posibilidad de que los pulmones de las criaturas no estuvieran  suficientemente desarrollados.

“Primero nació el niño y luego la niña, no tuve cabeza para preguntar nada, pues en mi mente solo oraba y le pedía al Señor que por favor lloraran y que lo hicieran muy fuerte para mostrarnos que sus pulmones estaban despegando”, recuerda Adriana.

Enseguida se los llevaron para la incubadora, allí los conectaron a muchos aparatos para crear las condiciones necesarias para terminar su desarrollo. Esa máquina, en forma de cuna, estaba destinada a convertirse en su hogar durante las próximas semanas, apenas dos pequeños orificios permitían tocarlos y transmitirle el amor que siento por ellos, afirmó esta madre de 34 años con voz entrecortada.

Cristófer y Adela, como los llamó, nacieron en una clínica privada de Valledupar. El primero, con un peso de 1.870 kilogramos, pasó nueve días en la Unidad de Cuidados Intensivos, mientras que la niña tuvo 24 porque solo pesaba 1.700 kilogramos. Ambos tendían a bajar de peso, lo que generó una gran preocupación y temor por parte de los médicos.

Por fortuna la fase crítica pasó y tocaba llevarlos a casa. Eran muy pequeños, frágiles, indefensos y necesitaban seguir disfrutando del calor y el amor maternal.

Nacieron de manera anticipada, pero la iniciativa del pediatra y la determinación de esta madre cambiaron lo que parecía ser una única opción, y convirtieron a Adriana en una ‘mamá canguro’, que durante seis semanas, con sus noches, estuvo literalmente pegada a sus hijos terminando de hacer por ellos lo que la naturaleza no le había permitido.

“Me refirieron al Hospital Rosario Pumarejo de López donde funciona el programa, que de más está decir, es la mejor iniciativa que pueda existir para garantizar la vida a los niños que nacen prematuros o bajos de peso. Allí un personal médico especializado, me ayudó a combatir el miedo y aferrarme a mi instinto maternal para seguir dando vida”.

Cristófer y Adela, hoy ya tienen nueve meses de nacidos y entre su inocencia y la buena salud que gozan, muestran en cada una de sus sonrisas que su “mamá canguro” les dio vida, amor y se fortaleció el lazo entre ellos.

Según cifras del Ministerio de Salud, en Colombia, el 12 por ciento de los nacimientos son prematuros, lo que significa alrededor de 100.000 niños al año en promedio. Un porcentaje de estos niños más frágiles requiere un cuidado especial que sigue siendo costoso, por lo que la alternativa es el Método Madre Canguro que está basado en: La Posición Canguro o contacto piel a piel directo entre el niño y su madre, 24 horas al día una vez el niño se encuentre estable, con lactancia materna exclusiva y seguimiento ambulatorio estricto al menos durante su primer año de vida.

“Yo permanecía con mis mellizos en el pecho las 24 horas del día, les daba de comer cada dos horas, les llevaba el ritmo de la respiración, masajes y estimularlos para que continuara su desarrollo”, cuenta Adriana, quien afirma que mientras más lo oía más se convencía de que esa era la mejor opción para ellos.

“Nunca lo dudé, pero me angustiaban varias cosas: que se me cayeran, o que al dormir tan cerquita yo les hiciera daño, o que alguna infección lo atacara al estar fuera del ambiente controlado de la incubadora”, señaló.

El médico, sin embargo, dio todas las indicaciones: el cuarto debía estar impecablemente aseado, con una temperatura ni muy caliente ni muy fría, nadie podía visitarlos, no podía bañarlo, no podía besarlo, no debía cubrirlo demasiado, debía mantenerlo en pañal y la mayor parte del tiempo arropado con sus brazos y en contacto con su piel.

Adriana no dudó en manifestar que fue una experiencia maravillosa, “me permitió proteger a mis hijos, a diario apenas se los pasaba al papá o a la abuela por pocas horas, la comunicación era entre nosotros, el compromiso era seguir luchándole a la vida y solo el amor y Dios permitió que mis hijos hoy gocen de salud”, exclamó.

El Programa Madre Canguro es una alternativa  para el cuidado del recién nacido estable bajo de peso al nacer, una vez superados los problemas de mayor adaptación a la vida extrauterina.

El seguimiento a los bebés canguro luego de dos décadas demuestra los beneficios de estar cargado piel a piel sobre el pecho de la madre. Amor, calor y leche materna, el triángulo del éxito.

Los componentes originales de la intervención han sido científicamente probados en estudios experimentales y de observación; por lo que se ha demostrado ser una alternativa efectiva y segura para llevar al recién nacido de bajo peso al nacer, en las unidades de cuidado mínimo después de su estabilización.

El nacimiento prematuro, también llamado pre término, es aquel que se produce antes de que el bebé esté completamente listo para vivir fuera del vientre materno. El embarazo normal dura aproximadamente 40 semanas, todo bebé que nazca a partir de las 37 semanas se considera a término, pero el que nazca antes se considera prematuro.

En el mundo, cinco millones de niños mueren anualmente durante el período neonatal; el 25% de estos decesos están relacionados con la prematurez o el bajo peso al nacer.

SE ATIENDEN 100 BEBÉS

Johana Ortega, coordinadora de Enfermería del Programa Madre Canguro en el Hospital Rosario Pumarejo de López, informó que en la actualidad se están atendiendo cien niños y al mes en este centro de salud nacen entre 20 y 30 bebés prematuros.

Indicó que durante los últimos dos años,  la incidencia de partos en la institución ha aumentado por la presencia de migrantes del vecino país, y de los 300 pacientes atendidos, el 70% son extranjeros.

El problema no es atenderlos, sino que al momento de solicitarle algunos exámenes o la compra de la faja especial para cangurear, no cuentan con una afiliación a la EPS y en muchos casos abandonan el proceso.

“Las pacientes deben entender que no es indispensable la faja médica para cangurear, lo importante es el contacto piel a piel, para crear la temperatura que permita sustituir la incubadora por el calor de la madre”, dijo.

Explicó que los tres primeros días del bebé en el proceso, son cruciales y deben aumentar 30 gramos, cada 24 horas, para llegar al peso ideal o corregido de 2.500 kilogramos como mínimo. La meta es disminuir las muertes neonatales en el departamento.

Olga Salas, primera auxiliar entrenada por la fundación para la atención de los niños en el programa, manifestó que tratar a un bebé prematuro requiere de muchos cuidados. Luego de las valoraciones médicas, el trabajo es lograr la conexión directa entre la madre e hijo que es lo que permitirá el éxito del proceso.

“Tengo cinco años en esta tarea y lo más fuerte es lograr que la madre supere el miedo para el cuido de un ser tan pequeño, que solo necesita amor y calor para su adecuado desarrollo”, dijo.

AMOR, CONFIANZA Y TRANQUILIDAD

Marisella Bermúdez, psicóloga del Programa Madre Canguro, indicó por su parte que a través del canguro se da amor, confianza y tranquilidad tanto al bebé como a la madre.

Se consideran varios criterios clínicos y a la madre se le orienta sobre los riesgos que el niño enfrenta al nacer en esas condiciones como: deficiencias en el desarrollo visual, auditivos y desarrollo psicomotor.

En base a esos riesgos, se debe brindar una atención integral. Para ello se cuenta con un equipo médico multidisciplinario que fue adiestrado en la Fundación Madre Canguro en Bogotá.

Bermúdez destacó que lo primero que se busca es romper con el miedo y los temores de la madre, para ello se desarrollan terapias y sesiones en las que además se les apoya sobre el cuidado del niño por su frágil condición.

Se hace necesario entender que un bebé prematuro es un ser humano completo, con los mismos derechos, pero con algunas necesidades médicas que se conjugan con el amor de una madre.