Diario del Cesar
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La ´nueva´ Plaza Alfonso López será inaugurada con concierto sinfónico 

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Antes de que se le de apertura al Festival Vallenato del 26 al 30 de abril en su versión número 52, Valledupar debe tener lista su plaza Alfonso López, ese mítico lugar, en donde en 1968 se originó el primer certamen debajo del emblemático ‘Palo’ de Mango, y donde se coronó Alejandro Durán, en un concurso sin reglamentos ni estatutos, pero que marcó el derrotero, para un proceso que fue perfeccionando un evento que hoy es vitrina en el mundo.

Ese espacio de entorno colonial vio desfilar en el naciente pueblo, vacas de pastoreo que rumiaban por las tardes antes de entrar por sí solas a los rústicos corrales de los lugareños, además, de las procesiones del Nazareno y sus penitentes, y el fervoroso recorrido del negro patrono y milagroso: Santo Eccehomo del Valle.

Pero fueron los acordeones los que blindaron esa área como el emporio sagrado de los merengues, puyas, sones y paseos, los que con las brisas que provenían del entonces impetuoso río Guatapurí, servían de marco a la fluidez empírica de los poetas cantores.

Así se fue matizando la música de acordeón que ante el paternalismo de este pueblo, adquirió el patronímico  sonoro de: vallenato, fusionando los estilos de la Sabana y La Guajira que terminaron bajo el ala protectora de este ritmo acolitado en Valledupar.

TERRITORIO DE TODOS

Por este emblemático lugar han pasado todos los estilos y entonaciones, los versos y las piquerias que enseñorearon este suelo preñado de melodías, fue así como, en el avance del Festival y ante el crecimiento del auge musical, el área quedó pequeña para abrasar a los ávidos melómanos que llegaban atraídos por la magia de los fuelles y el sentimientos de unas letras naturales y espontaneas, por eso fue necesario volar a un escenario más cómodo y seguro, El Parque de La Leyenda, atrás quedaron muchos años de historia, lágrimas  y amores, además, del eco perdido de los infaltables políticos que solían medir fuerzas en ese lugar.

Hoy a esta plaza la maquillaron y le practicaron una cirugía arquitectónica para coquetearle a la madurez colonial que, celosa la rodea. El próximo mes de abril, saldrá de la convalecencia para lucir radiante, dispuesta a recibir piropos, o el concepto opuesto de algún ortodoxo que tal vez, preferiría las bancas de cemento de la lotería vallenata, y los higuitos que sin afeitarse, brindaban barbas sombrías a los fanáticos de Juancho Polo que se abrigaban de un sol que parecía detenerse para escuchar el eco de ese embrujo macondiano.

 

CARA NUEVA

En resumen, el mandatario de Valledupar, Augusto Ramírez Uhía, se apresta a entregar la remodelada plaza Alfonso López, en el mes de abril, para que los concursos que aún se niegan a partir definitivamente del lugar, se puedan realizar en el próximo Festival. Ha dicho el alcalde, que esa inauguración tendrá toque internacional, nada menos que con un cantante que pulió su crecimiento en varias presentaciones allí: Jorgito Celedón.

Este vocalista con experiencia orbital, brindará un concierto sinfónico, para lo cual ya se tiene una fecha tentativa. La gala tendrá el tradicional sonido del acordeón que esta vez se estará hermanando con  instrumentos de cuerdas y vientos para replicar un concierto a la altura de los que se han dado en el Teatro Teresa Carreño de Caracas – Venezuela; La Arena Monterrey en Monterrey – México y teatro del Adrienne Arsht Center For en Miami – Estados Unidos.

Paralela a esta fiesta, en el imaginario colectivo de los mayores, quizás, se figurará un concierto paralelo desde el cielo con las notas de Alejo, Colacho, Calixto, Alberto Pacheco, Julio de la Ossa, Luis Enrique, Rafael Salas, Julio Rojas, quienes en épicas batallas de acordeones, conquistaron sus coronas en ese hábitat parroquial que ahora lo absorbe el modernismo.