En medio de rezos y alabaos, Bojayá alista entierro de víctimas de la masacre
Delegados de las víctimas de la masacre de Bojayá (mayo de 2002) relataron en la mañana de este miércoles la forma en la que se realizarán las ceremonias y rituales para despedir a sus familiares luego del proceso de identificación que hicieron los forenses del Instituto de Medicina Legal.
Los actos se iniciarán desde el 11 de noviembre, día en el que llegarán los cuerpos, según explicó Yúber Palacio Córdoba, al detallar que en los ritos habrá alabaos, rezos y velaciones de amanecida, entre otros rituales propios de las creencias de esta comunidad.
Entre el 12 y 16 de ese mes habrá una serie de sesiones reservadas en las que se darán las explicaciones técnico científicas, en la que los familiares recibirán los procedimientos que adelantó Medicina Legal para la identificación.
“El día 17 habrá un acto público en el que elevaremos cuatro proclamas: garantía de no repetición. Interconexión eléctrica, reactivación económica y reubicación de Pogue, población ubicada en la selva chocoana”, describió Palacio.
Al finalizar ese protocolo se realizará el velatorio de amanecida, una ceremonia en la que se planean hacer cinco rezos. El tercero de ellos será dedicado a los menores de edad que murieron en la masacre y para quienes los rituales mortuarios, conforme a la cultura afro, se hacen basados en los gualíes, unos cantos alegres con los que las mujeres, que son las que los entonan, acompañan el alma del difunto.
José de la Cruz Valencia explica que esas costumbres han sido legados por sus ancestros de generación en generación y que con esos cánticos se ayuda a sanar un poco los pecados que tuvieron en vida las personas que mueren.
“Hay una diferencia en la muerte de un adulto, por el nivel del pecado que tiene y el de un niño, a quien no se le reza, sino que solamente se le canta los gualíes y los chigualos que son cantos de alegría, porque es un ángel que va directo al cielo”, describe.
LO CIENTÍFICO
Claudia García, directora de Medicina Legal, indicó que desde el comienzo se planteó un acompañamiento en el que el resultado final era que las víctimas tuvieran respuestas sobre las causas de muerte de sus parientes.
“Escucharán del Estado parte de lo que le hemos callado durante estos 17 años. El equipo forense estuvo conformado por antropólogos, técnicos de rayos equis, y expertos en balística. Esa primera fase la terminamos en septiembre de 2017”, sostuvo García.
Luego vino un grupo de genetistas cuyos estudios estuvieron tendientes a identificar los cuerpos que se entregarán. Esa labor fue de alta complejidad debido a que las estructuras óseas con el paso de los años se fueron desvaneciendo, más aún por cuenta de las exhumaciones a las que se vieron sometidas.
“Hubo una nueva técnica de secuenciación genética que se aplicó en aquellos cuerpos en los que no había extraído muestras genéticas. El compromiso es continuar procesando algunas de estas nuevas muestras”, explicó.
Desde Medicina Legal se hace la precisión que no se puede hablar de cuerpos exhumados sino a casos que fueron entregados por parte de la Fiscalía. El tema tiene un leve grado de complejidad en razón a que se descubrió que en algunos de los entierros había despojos de más de una persona.
Por ejemplo, en la llamada fosa 75 se hallaron estructuras que hacen parte de varios cuerpos.
Bajo esa explicación, la jefa del Instituto reseña que fueron radicados 82 casos más otros dos que recibieron en septiembre pasado, cuyo estudio ya se inició. “De los 82 casos que recibimos, hemos logrado la individualización a través de las técnicas ya descritas de 72 cuerpos. En análisis siguen ocho casos”, detalló.
Ramón Rodríguez, director de la Unidad de Víctimas, resaltó que este entierro será histórico porque se respetarán las creencias de la comunidad afro y que para ello tuvieron en cuenta lo que les contaron los sabedores, considerados los que conocen las tradiciones, creencias y cosmovisión de esa cultura.
FARC VS. PARAMILITARES
A las 11:00 de la mañana del 2 de mayo de 2002 un cilindro bomba, el segundo lanzado por las Farc, hizo blanco en la iglesia de Bellavista, donde se habían resguardado varios pobladores tras los combates entre esa guerrilla y grupos paramilitares. Los enfrentamientos se había iniciado desde el día anterior, pero la llegada de estructuras de ambos grupos empezaron a arribar al territorio entre el 21 y el 30 de abril, por lo que una de las preguntas que aún se hacen los familiares de las víctimas es por qué la Fuerza Pública no hizo nada para enfrentar a paramilitares y guerrilleros.
Por parte de las autodefensas combatieron hombres del bloque Elmer Cárdenas, mientras que las Farc atacaron con los frentes 5, 34 y 57 del bloque móvil José María Córdova.
BOGOTÁ (Colprensa).