Diario del Cesar
Defiende la región

Presión para fumigar coca con el glifosato

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El pasado mes de junio, la presidenta de la Corte Constitucional, Gloria Ortíz, afirmó que ese alto tribunal tomaría una decisión sobre la modificación o no de la sentencia T-236, en la que se establecen los requisitos (ver ayuda) para reanudar la aspersión aérea con glifosato.

Desde ese entonces, ni el Gobierno afirma que ya tiene listo el cumplimiento de las condiciones, ni la Corte se ha pronunciado sobre una determinación al respecto.

Por su parte, el Ministerio de Defensa está esperando la orden para que las aeronaves cargadas con glifosato alcen vuelo y empiecen a asperjar. Así lo afirmó en las últimas horas el jefe de esa cartera, Guillermo Botero.

“Estamos total y absolutamente listos. Los aviones están funcionando todos, los pilotos empiezan contrato los próximos días. Estos pilotos van a entrar a entrenamiento y algunos que tenían experiencia los hemos usado para apagar incendios que es una experiencia y entrenamiento muy similar al de fumigar”, afirmó el ministro en medio de una intervención en el Congreso de la República.

Lo dicho por el ministro no pasó desapercibido, e incluso, fue tomado como un desafío para las autoridades que deben tomar una decisión.

Luis Felipe Cruz, investigador de la línea Política de Drogas del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, cree que, a pesar de la premura del ministerio de defensa en su anuncio, es muy difícil que para lo que resta del año se tenga una solución para el tema del glifosato.

“Esto es un procedimiento escalonado que empieza con una propuesta de regulación en la erradicación con glifosato por parte del Ministerio de Justicia y a esta fecha entendemos que el Gobierno no ha presentado ese decreto. Entre revisiones y reuniones del Consejo Nacional de Estupefacientes y permisos de la autoridad ambiental, es muy probable que se acabe este año”, explicó Cruz.

Daniel Mauricio Rico, investigador en temas de droga y director de C-Análisis, fue más allá y aseguró que ni las aeronaves ni los pilotos están disponibles para iniciar en cualquier momento.

“Hace dos semanas se hizo una reunión y se dijo que la licitación para el mantenimiento de esas aeronaves, que es de unos cuatro millones de dólares, ni siquiera se ha abierto. Mientras que con los pilotos, la capacitación en las aeronaves a utilizar, que son las AT-800, tampoco se ha realizado”, aseguró el experto, quien agregó que además de esto hay un problema más grande y es conseguir el químico (glifosato), ya que al parecer, el fabricante no estaría dispuesto a vender su producto en el país.

Ante las dudas sobre el uso o no del pesticida en varias regiones, el ministro de la Defensa, Guillermo Botero afirmó: “acá no hay glifosatos falsos, nosotros estamos operando en modalidad con un plan de manejo ambiental, y estos definen cual es el glifosato a usar, eso viene determinado de una resolución de tiempo atrás. Ese el glifosato que hay que usar para estos propósitos”.

MEDELLÍN (El Colombiano).