Diario del Cesar
Defiende la región

Los efectos del ´ Frankenstein´

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EDITORIAL

Hay un sabio adagio que dice: Lo que empieza mal, terminal mal. Eso fue sencillamente lo que le ocurrió al ´ Frankenstein´ que se inventó el Gobierno de Duque y más popularmente conocido como la Ley de Financiamiento, que no era otra cosa distinta que una Reforma Tributaria disfrazada. Y ya vemos las consecuencias, declarada inexequible por parte de la Corte Constitucional a la que le cayeron previo a su fallo, rayos y centellas.

Tanto el Gobierno como los gremios económicos afines, nos pintaron la catástrofe, el derrumbamiento del aparato productivo y otra cantidad de sandeces, buscando de manera indebida presionar a la Corte a dictar un fallo contrario a la Carta. Pues bien, no lo lograron. Nos dicen que no hay que jugar con candela, ¡claro!, que antes de ellos se debe tener a un buen Comandante de Bomberos que no lo hay. Es absolutamente claro que no es momento de cambiar el rumbo económico de un país que no solo apunta a crecer este año por encima del 3,4 por ciento como porcentaje del PIB, sino que, lo más importante, lo hace en medio de un clima mundial cuasi-recesivo. Eso está más que analizado. Pero tampoco como para aceptar todos los embuchados que este gobierno nos viene metiendo.

El Banco Mundial advirtió en la última semana que Latinoamérica apenas si crecería este 2019 a un ritmo promedio del 0,8 por ciento, con pocas excepciones, como la de Colombia que lo haría al 3,3 por ciento, siendo superada únicamente por Panamá. A ello se suma que la Cepal advirtió hace un par de meses que el panorama del subcontinente americano era muy preocupante ya que este año no se crecería, en promedio, más allá de un 0,5 por ciento, salvo países como Colombia, que lo harían por encima del 3 por ciento. Entonces, dónde está la catástrofe advertida por los áulicos del Gobierno?.

. Si bien es cierto que el desempleo es el principal lunar, la inflación se encuentra controlada, el déficit fiscal no se ha desbordado, la tasa de cambio fluctúa sin obligar a intervenciones del Banco de la República, las tasas de interés de éste último siguen estables y se están superando las metas de recaudo tributario. Todo ese escenario macro y micro cobra mayor significación si se analiza que se está logrando en medio de un convulsionado clima internacional por cuenta de la ‘guerra comercial’ entre Estados Unidos y China, los altibajos productivos de la Unión Europea, las señales complejas que está enviando la Reserva Federal estadounidense y un mercado petrolero muy inestable por cuenta de factores geopolíticos y cambios bruscos en materia de oferta y demanda de crudo.

Visto todo lo anterior el Congreso colombiano debe actuar con la mayor celeridad y responsabilidad posibles frente al nuevo proyecto de Ley de Financiamiento que el Gobierno radicará en los próximos días con el fin de reemplazar la iniciativa que fue declarada inexequible por la Corte. Como se sabe el alto tribunal dejó vigente todo el menú de impuestos, exenciones e incentivos por este año, con el fin de que el Ejecutivo pueda presentar al Parlamento y hacer aprobar una nueva norma antes de que termine diciembre.

Es urgente, por tanto, que ese proyecto se tramite de forma rápida para disminuir lo más posible el efecto de incertidumbre económica y fiscal creado a partir del fallo del miércoles pasado. Esa celeridad es más viable  Tampoco convendría al país que tras este fallo quedó bajo la lupa de las firmas calificadoras de riesgo, la precaución de los inversionistas y la expectativa de la banca multilateral, que el trámite de esta nueva ley termine imbuido en el pulso de poderes partidistas que determine el mapa político resultante de los comicios regionales y locales del 27 de octubre.

Claro que se espera del Congreso que analice la iniciativa. Nadie está pidiendo un pupitrazo ni mucho menos. Lo que se solicita es celeridad sobre este tema, ya que si no se resucita la Ley de Financiamiento antes de diciembre 31, la reactivación económica colombiana quedará en vilo.