Hay decisiones que no solo resultan frustrantes, sino que decepcionan y es entonces cuando vale la pena preguntarse si el mundo entero tiene los ojos tapados frente a lo que pasa Venezuela. El Gobierno de Colombia, en cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores, rechazó la elección de como nuevo miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de Naciones Unidas, y la califica como “inaudita”. Pero más allá de la indignación, lo que ocurrió es una bofetada a la comunidad internacional que viene denunciando la sistemática violaciones a los derechos humanos y de todas las libertades en el país de Bolívar bajo el narco régimen de Nicolás Maduro. Creemos que ya es hora en que Colombia empiece a pensar si la caritativa condición humanitaria que se está teniendo con los venezolanos vale la pena, porque a juzgar por los organismos internacionales que protegen a ese país, allá no pasa nada y si no ocurre nada, sus nacionales bien pueden volver.