El Sínodo de los obispos sobre la Amazonía que se abrió en el Vaticano comenzó con la petición de ser cercanos y respetar a los pueblos indígenas y sus problemas, y por otra parte se puso sobre la mesa el debate sobre la posible ordenación de los hombres casados. El Sínodo comenzó con cantos y bailes indígenas en coro con los obispos y cardenales en San Pedro, algo inusual, y con una procesión desde la basílica al aula del Sínodo con el papa Francisco rodeado de indígenas y en la que se llevaron objetos de la tradición de los pueblos originarios, como canoas, remos y redes.