Diario del Cesar
Defiende la región

La voz de Carlos Vives deja el eco de la unión regional 

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Por WILLIAM ROSADO RINCONES

Todo lo que se ‘exprima’ de la economía naranja que produzca el recién inaugurado Parque de ‘La Provincia’, necesariamente, tiene que ir a parar a las arcas de Los Jugares Vallenatos que, poco disfrutaron de renglones productivos en la plenitud de sus carreras musicales, por eso ahora que están viviendo las primaveras del ayer, merecen por lo menos, tener una vejez digna.

Este es el pensamiento de Carlos Vives, la estrella colombiana, que sugirió al alcalde de Valledupar esta propuesta en aras de favorecer a estos cultores que, gracias a ellos, la ciudad y la región tiene la vitrina folclórica con mayores miradas en el mundo.

El samario, es el artífice de la creación de este panorama moderno de un parque que le sonríe al río Guatapurí, al que con su reflejo, le ayudará un poco, para que se le invierta también en los harapos  que exhibe su lecho abusado por los enemigos de la ecología.

Se necesitó del espíritu empresarial que tiene Carlos Vives, para que se volteara la mirada al río, tan solo un video en sus orillas recogiendo los desperdicios que producen los malos visitantes, sirvió en parte, para despegar este proyecto que ya es una realidad y cuyo nombre está ligado a la música de acordeón.

Pero, el artista nacido en la bahía más linda de América quiso universalizar a los gestores de ese crecimiento cultural, para que en esta simbología, recordaran los aportes de otros gestores no nacidos en Valledupar y su entorno, pero que le dieron lustre al folclor.

Vives aseguró  sin mencionarlos, que, en ese imaginario tienen que rondar los nombres de figuras como: Juancho Polo, Andrés Landero, Pablo Flórez, Lucy González, Esther Forero, Francisco Moscote, Abraham Maestre, Chevo Ayala, Pacho Rada, Carlos Román entre otros, a quienes unas fronteras ficticias no les pueden cercenar el derecho a pertenecer a la escritura pública de un folclor que particularizó el nombre de Vallenato, por eso, como representantes de la gran provincia, quiso que el parque de esta manera.

Es indudable que en gran parte de la obra está la marca de Carlos Vives, aunque se conoció que pudo existir cierto desconcierto del artista en el cambio de algunos diseños originales que propuso, ojalá y de ser cierto esto, no sea motivo para que,  el creador del personaje ‘Gallito’ Ramírez, se desanime en su propósito de visibilizar a estos juglares olvidados.

Carlos Vives viene demostrando que no es amigo del crecimiento individual sin que tenga que darse una mirada al pasado, a aquellos obreros del ‘adobe’ criollo que se maduró en el molde del empirismo, antes de que llegaran los catedráticos del folclor moderno a abrazar fortunas sin diezmarle a esos quijotes inicialistas.

Por eso, en su disco Clásicos de la Provincia, hizo la convocatoria de algunos de esos compositores y autores, verdaderos dueños de la franquicia, para que aparecieran en esa cabina preferencial, lo que no solo les valió el reconocimiento de una persona de esas cualidades que como Carlos Vives, quería también, que se ganaran unos dividendos económicos que servirían para paliar en algunos, la difícil situación económica en la que injustamente estaban.

La obra ya está, falta ahora que se le dé la significación que el nombre representa, dentro de una nación vallenata, cuya provincia nutre el producto interno más visible que se canta con una caja, una guacharaca y un acordeón, las bases que están hoy enchapadas en un acabado moderno, con otra instrumentación adicional, pero que, por mucho que se maquille, no deja de tener en el fondo, el ‘Apa’, ‘Sabroso’ de ‘Alejo’ Durán.