El Ministerio de Salud y Protección Social está construyendo un proyecto de ley acerca de los Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (Sean), es decir sobre los cigarrillos electrónicos, vapeadores y hasta el narguile.
Son conocidas las consecuencias que el uso de estos elementos se han tenido en los Estados Unidos con el saldo de varias personas muertas. Por ello, la cartera de Salud alertó sobre las enfermedades que puede causar el uso de cigarrillos electrónicos (e-cigarrillos), vapeadores, vaporizadores personales, e-cigs, e-hookahs, mods, plumas de vapor o sistemas de tanque, cuyo uso se ha incrementado entre la población, especialmente entre los más jóvenes.
Entre estas complicaciones para la salud se destacan: afectación en el desarrollo cerebral en niños y adolescentes, enfermedad coronaria, cáncer de pulmón, asma, infarto agudo de miocardio, neumonía lipoide y enfermedad pulmonar intersticial, entre otras.
Basado en evidencias científicas internacionales, el Ministerio de Salud acaba de publicar un Abecé, en el que se indica que estos dispositivos electrónicos contienen sustancias como:
—Propilenglicol, cuya inhalación a altas temperaturas puede producir irritación de ojos, garganta y afectación de las vías aéreas.
—Glicerina, que desarrolla neumonía lipoide y enfermedad pulmonar intersticial.
—Nicotina, que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y gastrointestinales; puede afectar el desarrollo del cerebro en los adolescentes y jóvenes, y es peligrosa para la salud de las embarazadas y los bebés en gestación.
Además, contienen partículas ultrafinas que incrementan el riesgo de enfermedad coronaria, cáncer de pulmón y asma, y sustancias asociadas a cáncer, como metales pesados, formaldehído, acetaldehído, butilaldehído, acroleína, acetona, y otras como benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.
Según informes de sociedades científicas internacionales, los usuarios de estos aparatos emplean saborizantes, que mejoran el gusto y estimulan el consumo de estos productos, principalmente en los adolescentes.
Según esa evidencia científica y las experiencias de otros países recopiladas por el Ministerio de Salud, el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores se relaciona con un mayor riesgo de consumo en las poblaciones más jóvenes.
Por ejemplo, un estudio del Departamento de Salud de Estados Unidos revela que la mayoría de las razones comúnmente citadas por los niños, adolescentes y adultos jóvenes que emplean estos productos, son la curiosidad, el sabor y la baja percepción de daño comparado con otros productos del tabaco, algo que, está científicamente demostrado, no es cierto.
Por el contrario, este consumo incrementa tres veces más el riesgo de fumar cigarrillos convencionales, lo que sugiere que los cigarros electrónicos facilitan el consumo de productos de tabaco comunes e incluso de otras sustancias sicoactivas, indicó el Ministerio de Salud.
Visto lo anterior, resulta positivo que en Colombia el Ministerio de Salud ya esté avanzando en la construcción de un proyecto de ley acerca de los llamados “Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina (SEAN)”.
Según lo anunció esa cartera, el Gobierno está revisando permanentemente la evidencia científica y experiencias en otros países en torno a los cigarrillos electrónicos o vapeadores y el narguile. Ello con el fin de construir una regulación moderna y efectiva. En el entretanto también se está emitiendo una nueva circular con un marco normativo para el uso de estos productos, dado que es un tema de alto interés en materia de salud pública.
También es destacable que en Colombia esté avanzando la investigación al respecto. Es más, según el Ministerio del ramo, la semana pasada la OMS les entregó un premio a siete sociedades científicas de nuestro país por la publicación de un documento en el que anuncian los riesgos de la utilización de los SEAN e invitan a la población a educarse alrededor de ellos.
Esto último es aún más necesario si se tiene en cuenta que las investigaciones locales han evidenciado que los cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos no son inocuos para la salud y ya se han identificado científicamente diversos efectos nocivos, tanto para quien los usa como para los terceros que están expuestos a ellos. Se les relaciona con casos de intoxicación aguda por nicotina, daños a los sistemas respiratorios y cardiovascular, afectación a la salud mental y hasta con un factor de riesgo para migrar al consumo de otras sustancias psicoactivas o para iniciarse en el propio tabaquismo.
Como bien lo dijo un alto funcionario del Ministerio: es necesario “desmitificar” este delicado asunto. Hay que dejar en blanco y negro cuáles son los efectos directos e indirectos del uso de estos dispositivos, las restricciones que proceden, los condicionamientos a comercializadores y los mecanismos de pedagogía ciudadana que se deben implementar para que los potenciales usuarios y quienes los rodean estén conscientes de los riesgos. Ello les permitirá a unos y otros estar al tanto y hacer exigibles tanto sus derechos como sus deberes. Colombia, es claro, tiene una legislación densa en cuanto a la lucha contra el tabaquismo, pero está concentrada en el tema de la limitación a los fumadores, y no frente a las alternativas que han surgido en los últimos años para combatir ese hábito o disminuir su incidencia.
En ese orden de ideas, lo importante, en todo caso, es que tanto la resolución regulatoria como el proyecto de ley sean presentados lo más rápido posible. Teniendo el máximo de cuidado en torno a que la normatividad que debe regir el uso de estos dispositivos tiene que estar sustentada tanto en evidencia científica y objetiva, como en el principio mismo de precaución en caso de no estar cien por ciento seguros de la fiabilidad de dichos productos.
Por lo mismo, la estrategia de prevención en todos los campos debe profundizarse.