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Pérdida de la audición, Una de las enfermedades más frecuentes del mundo moderno

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Juan Carlos Katamuskay es psicoterapeuta y músico. Tiene 55 años y desde los 28 empezó a sufrir de otosclerosis, una enfermedad que afecta el proceso de sustitución natural de los tejidos de los huesos del oído medio, interrumpiendo el paso de ondas sonoras al oído interno.

“Yo tenía la audición de una persona normal durante mi infancia y adolescencia. Realicé todas mis actividades normales, estudié y trabajé sin problemas de salud. A los 16 años tuve una infección urinaria por lo cual me hicieron una medicación muy fuerte de antibióticos. Eso contribuyó a que tuviera una pérdida súbita de mi audición”, relata Katamuskay.

Durante una actividad al aire libre realizada en su universidad, Juan Carlos sufrió perdió su audición y quedó en estado de shock. Acudió al otorrinolaringólogo, el cual le diagnosticó la otosclerosis.

“En ese momento, quedé traumatizado, esta enfermedad impedía que yo hiciera mis actividades cotidianas. Influyó mucho en mi estudio y en el trabajo. En ese momento, laboraba como profesor en un colegio privado en Manizales y esa limitación afectó seriamente la comunicación con mis estudiantes y ya no podría estar en espacios ruidosos”, explica Katamuskay sobre algunos efectos de su condición.

A partir de ese instante, Juan Carlos empezó a usar audífonos que debía cambiar periódicamente, debido a que se dañaban muy seguido. Además, requería cada vez de auriculares más potentes, pues su audición se deterioraba con el paso del tiempo.

Su enfermedad le quitó muchas oportunidades en la vida, debido a que no tenía cómo comunicarse como lo había aprendido a hacer en las primeras décadas de su vida. Soñaba con tener una brillante carrera en la docencia y convertirse en rector universitario. Sin embargo, tuvo que renunciar y dedicarse a otra labor que no afectara seriamente su salud.

Sin embargo, una nueva profesión le abrió las puertas a otras oportunidades, no solo en lo profesional, sino también en lo personal. “Como había estudiado pedagogía reeducativa, decidí irme por la psicoterapia, y destiné mis energías a ese campo” recalca.

Cuando fue diagnosticado con problemas de audición, la única alternativa existente para Juan Carlos en ese entonces era una cirugía. Sin embargo, la Junta Médica descubrió que él no tenía una otosclerosis como se había dicho inicialmente. En realidad, padecía de sordera neurosensorial bilateral profunda.

“Yo no me hice la cirugía porque, tras de que era muy delicada, podría afectar mi audición de forma más grave y perderla definitivamente. Yo aún podría escuchar aunque fuera poco. El único tratamiento que podría ayudar a potencializar un poco de mi capacidad de escuchar eran los audífonos”, enfatiza hoy.

Durante muchos años, Juan Carlos tuvo que probar diferentes dispositivos que le permitiera percibir los sonidos y tener una vida normal, desde el audífono CIC que se introducía dentro del oído hasta el más potente que era el T-58. Sin embargo, volvió a tener una recaída en 2017 mientras daba conferencias sobre psicoterapia.

Ante esta situación, los audífonos eran una alternativa obsoleta frente a la gravedad de la enfermedad. Fue así como Juan Carlos decidió optar por un implante coclear que le permitió de nuevo volver a escuchar.

“A raíz de mi segunda pérdida, empecé a buscar un implante coclear. Pedí una cita particular con el otólogo, me realizó los exámenes para determinar si era un candidato apto para usar implante coclear. Me hicieron la cirugía, me colocaron el implante y pude escuchar de nuevo con una calidad y potencia impresionante”, afirma.

Desde cosas tan pequeñas como el sonido del roce de los pies y de la ropa al caminar o de la llave entrando a la ranura de la puerta, Juan Carlos puede percibir lo que escucha a su alrededor.

Cuidados del  implante coclear

El implante coclear es un dispositivo electrónico que consta de dos partes: la primera es un conjunto de electrodos que son colocados en la cóclea o caracol, que se encarga de convertir el sonido en mensajes nerviosos transmitidos al cerebro.

Cuando se cicatrice el área intervenida, una fonoaudióloga instala la segunda parte del implante coclear y realiza los debidos ajustes de programación del implante para que el paciente empiece a escuchar.

Los audífonos cumplen la función de amplificar el sonido alrededor. El implante coclear, por su parte, reemplaza a las células ciliadas de la cóclea, cuya función es enviar los sonidos como impulsos eléctricos al cerebro.

Es fundamental que el paciente no se bañe con el implante coclear puesto, ni se exponga en lugares donde se pueda mojar como piscinas o ríos. Si hay lluvias, debe esperar a que se detenga el aguacero, de lo contrario, el dispositivo queda inservible.

También es importante que el usuario mantenga limpio su implante en una caja deshumificadora electrónica para evitar contacto con la humedad y que haga uso alternado de las baterías para garantizar mayor duración en el funcionamiento del implante.

Cabe destacar que estos dispositivos son cubiertos por el POS de las EPS. Solo se requiere de visita con el otólogo para determinar las condiciones de salud del paciente para ser intervenido quirúrgicamente y usar el implante coclear.

Bogotá (Colprensa).