Discapacidad: un recorrido con los ojos del alma
POR:
EDUARDO
MOSCOTE SIERRA
“La única discapacidad en la vida es una mala actitud” (Scott Hamilton).
La anterior frase describe la forma en cómo, Cristina Salcedo Alvarado, una mujer con discapacidad visual (pérdida total de la visión) hoy ve la vida.
No niega que al principio ‘fue duro’ conocer el camino que hoy ha descubierto y el cual le ha permitido ser una persona ingeniosa. Fue así como durante la inauguración de la Sala Tiflológica en la Universidad Popular del Cesar – donde se formó como socióloga, relató su historia de vida; o la nueva, aquella que comenzó a transitar desde los 17 años de edad.
Referencia el suceso por el grado que cursaba en ese momento, décimo, cuando comenzó a presentar dificultades en la visión, haciendo que visitara en distintas ocasiones el oftalmólogo; era un desprendimiento de la retina que hasta ese instante, estaba comenzando. No tardaría mucho en afectar.
En el 2003 recibió la noticia: no volvería a tener citas de controles en Barranquilla donde le atendían su progresiva pérdida de la visión, le avisaban que en definitivas, perdería la vista total, lo que se dio hace más de ocho años.
“Me mandaron a rehabilitación, a utilizar bastón, braille (un sistema de lectura y escritura táctil pensado para personas ciegas); terapias psicológicas (…) fue duro, pero en las atenciones iba conocimiento personas que con discapacidades se desempeñaban en importantes cargos; eran profesionales, amas de casa, deportistas. No tenían limitaciones”
Los testimonios conocidos la llevaron a terminar su bachillerato en el 2008 y a iniciar la universidad en el 2009,donde no conocieron su limitación hasta que llegó al primer día de clases y estuvo cara a cara con el docente.
“Me comenzó a decir: ¿qué hago contigo Cristina?”, recuerda. Afortunadamente ya sabía que manejar su situación y en vez de convertir las dudas en problemas las adoptó como una fuente de aprendizaje, misma que le transmitió a docentes y algunos estudiantes.
Ser descriptivo, orientar la silla colocando su mano en el espaldar; recibir parciales orales, entre otras cosas fueron algunas de las pautas que de entrada estipuló para poder incluirse en la ruta de aprendizaje.
Nunca ha tenido problemas en la universidad, todo el tiempo recibe ayudas de estudiantes, celadores y docentes; y por la necesidad, aprendió a manipular el celular a través de lector de texto. Así no los demostró guardando – sin la mínima ayuda – algunos contactos del equipo de DIARIO DEL CESAR.
Pero a veces no todo es alegría pues afirma que, en donde sí ha notado las limitaciones es en la oferta laboral.
“Los entes gubernamentales ofrecen los puestos por recomendaciones y no meritocracia”, hecho por lo que pelea desde la Secretaría de Educación Departamental desde donde direcciona el programa de Educación Inclusiva para estudiantes con discapacidad en nueve municipios de Cesar.
Al día de hoy vive junto a su mamá y hermana; tiene novio, sale de fiestas, está lejos de sentirse una persona inútil y sigue viendo el futuro que quiere recorrer y por el que desea luchar. Tiene planes de casarse, tener hijos y seguir siendo aquella Cristina que nació nuevamente a los 17 años.
SALA TIFROLÓGICA: REALIDAD EN LA UPC
Cristina está feliz y así lo demostró el día de ayer en la inauguración de la primera sala tiflológica en la Universidad Popular del Cesar (UPC), un espacio equipado con scanner lector, impresora braille, dos magnificadores de imagen y dos software (Jaws y Magic); y demás elementos de último alcance tecnológico para incentivar a las personas con limitaciones físicas – en este caso invidentes – a continuar formándose desde su necesidades.
El hecho que se ha venido estructurando desde el 2013 cuando llegaron los primeros equipos está para ‘romper barreras’ en el acceso de conocimiento, así lo describe, Nelly Rocero Castillo, coordinadora de Educación Inclusiva del alma mater.
Estuvo creado con recursos propios del plantel, inversiones que estuvieron entre los $60 y $80 millones de pesos; y beneficiará a los nueve estudiantes con discapacidad visual: dos jóvenes con ceguera total y siete de baja visión.
También tienen adscritos estudiantes con problemas físicos (hemiplejia, paraplejia), parálisis cerebral; y autismo. En total son cerca de 35 universitarios de la población espacial.
“Esto es fundamental porque los jóvenes van a poder estudiar con todas las facilidades; ellos tienen que pensar en ser profesionales porque la universidad ya pensó en que lo podían lograr”, comentó Rocero Castillo
En la Universidad Popular del Cesar se encuentra activa la política pública que permite un cupo directo a unas personas discapacitadas a uno de los 26 programas activos. Actualmente: Comercio internacional, Psicología, Derecho, Administración de Empresas, Sociología, Ciencias Naturales, Contabilidad, tiene personas de esta población.
Por su parte, Josefina Araújo Arzuaga, directora de Bienestar Institucional, dijo que para la universidad es de mucha complacencia abrir estos espacios que se han venido trabajando con paciencia años atrás y que cuentan con apoyo interdisciplinario de psicología, trabajo social y estudiantes voluntarios.
“Se han construido ramplas, baños ascensores, hemos ido avanzando en este tema”, aclaró Arzuaga.
EXPERTOS EN TIFLOLOGÍA
La tiflología es la ciencia que estudia las condiciones y problemáticas de personas con discapacidad visual (invidentes e hipovidentes), con el objetivo de desarrollar soluciones para conseguir su plena integración laboral, social y cultural.
El área ha logrado expandir salas para facilitar lectura, escritura y destrezas hacía la población; en Valledupar según cuenta Soraya Ibeth Morales, tiflóloga, se pueden encontrar en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez e instituciones educativas como José Eugenio Martínez. Ahora la recién inaugurada en la UPC.
También existió durante mucho tiempo un pregrado sobre esta área en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia; Universidad de Pamplona, Corporación Unificada de Colombia (Barranquilla) y otras ciudades pero fue suspendida.
“Pero hay personas que tenemos ganas de ayudar y de seguir adelantando estos procesos enfatizados a mejorar los procesos educativos, culturales y de rehabilitación. Para eso sirven estos espacios y es una ruta importante para la atención de nosotros como invidentes”, comentó Morales.
EN VALLEDUPAR
En Valledupar la Secretaría de Educación Municipal no tiene individualizada la población con discapacidad y por el contrario, existe una base de todas las personas –sin importar la afectación – reportadas en el Registro de Localización y Caracterización de Personas con Discapacidad (Rlcpd) ascienden a más de 1.000.
Los mismos estarían registrados en la base de datos del Ministerio de Educación.
Los reportes ayudan a que la entidad despliegue programas y talleres con el fin de generar inclusión a la población; también, dijo Ana María Oñate, coordinadora de gestión diferencial de poblaciones vulnerables, se hacen atenciones a familiares para concientizarlos en cómo sobre llevar el tema.
CESAR
Hasta el momento según el Ministerio de Salud de los 1.065.673 habitantes discapacitados, 37.479 pertenecen al Cesar, el municipio de Gonzáles con el mayor de los casos: de los 6.593 ciudadanos residentes 1.144 presentan limitaciones físicas.
¿CÓMO BRINDARLE AYUDAS A PERSONAS INVIDENTES?
-Preguntar que necesita y qué necesidad tiene al momento del encuentro (cruzar calles, desorientado, malestares)
-Para guiarlo la recomendación es ubicarse al lado izquierdo y prestarle de apoyo el brazo doblado por el codo y con el bastón indicar las subidas y bajadas.
-Para indicar lugares estrechos echar el codo hacía atrás.
-Para orientar a una silla, colocar la mano derecha de la persona en el espaldar de la silla sino en el asiento.
-El bastón debe tener el dedo índice debajo, abrirse del ancho del hombre y un poco más arriba del ombligo.
-La mano izquierda por lo general desocupada para ser una forma de protección.
– Las bandas rojas y blancas en un bastón indican ser una persona sordo ciega.
-Banda azul: ciega.
-Banda blanca: reducción visual.
LA COMUNIDAD OPINA
El medio de comunicación conversó con algunos estudiantes con limitaciones visuales quienes opinaron sobre la apertura de estos nuevos espacios para facilitar su educación profesional
Fue así como, Daniel José Cotes, con baja visión y egresado de la Licenciatura de Arte, Folclor y Cultura dijo: “Es algo importante porque lo que pedimos las personas con discapacidad es una parte de independencia, y esto nos permite leer sin pedir favores; nos defendemos”.
Así mismo, Cristian Cotes, estudiantes de Licenciatura en Educación Física, y quien padece de atrofia del nervio óptico bilateral comentó: “Esto nos da la oportunidad de estar en condiciones iguales a las personas convencionales”.
Por último, Dalei Martínez Arguelles, con retinopatía de la prematures, estudiantes de Licenciatura Español e Inglés, con 19 años expresó: “Es un gran proceso que nos ayuda a nosotros que tenemos discapacidad visual a seguir aprendiendo”.