Diario del Cesar
Defiende la región

Epílogo de la crisis venezolana

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Si quienes detentan el poder en Venezuela fueran demócratas supone uno que no sería tan difícil dirimir el problema de la titularidad del poder que enfrentan a través del único mecanismo que el sistema democrático prevé para esta clase de contingencias: la convocatoria de elecciones libres con la supervisión directa de organismos internacionales especializados en la materia. Pero el régimen de Maduro, que hace llamados desesperados al diálogo, no lo contempla porque no tienen la mayoría que perdieron desde el referendo revocatorio de 2005.

El madurismo solo tiene el apoyo de los empleados del gobierno, de quienes se benefician de los pocos programas que quedan, de las milicias y de la Fuerza Armada Bolivariana, a cuyos miembros puso a votar para terminar de politizarlos. Lo anterior significa que quienes acompañan al gobierno no alcanzan a llegar al 40% del total de la votación total, como ocurrió en las elecciones legislativas. Ello significa que hay una minoría que le impone sus decisiones a la mayoría concentrando todos los poderes, menos el legislativo, y los que no están con el gobierno en la práctica pierden todos los derechos constitucionales, es decir, el ejercicio de la ciudadanía.

Es realmente doloroso registrar que ha habido más persecución a la oposición, más muertes violentas, más exiliados, más corrupción y más depredación de los recursos públicos en el actual régimen que en las dictaduras despiadadas de Juan Vicente Gómez y Pérez Jiménez, lo cual es mucho decir.

Recordemos que Juan Vicente Gómez en 1930 le saneó la deuda externa a Venezuela y en la época de Pérez Jiménez el bolívar estuvo a la par del dólar. Con ello no quiero decir que esos gobiernos dictatoriales eran preferibles, pero hay que reconocer que el régimen actual del hermano país llevó a niveles insospechados la deuda externa, desestabilizó por completo la economía, la inflación es la más alta del mundo y la escasez de comida, víveres y medicamentos es prácticamente generalizada.

En 2019 los venezolanos han vuelto a las calles a protestar contra el nuevo periodo presidencial de Maduro, cuya elección consideran producto de los sucesivos fraudes electorales del Tribunal Electoral -ya van cuarenta muertos-, liderados por el presidente de la asamblea legislativa, Juan Guaidó, quien se reclama presidente interno al no reconocer la legitimidad del gobierno, para lo cual ha contado con el reconocimiento del Grupo de Lima, la OEA, Estados Unidos y hoy se conoció del apoyo de la Unión Europea.

Ante la decisión del gobierno de Estados Unidos de no autorizar el giro de las acreencias con Pdvsa al gobierno de Maduro, la reacción previsible de la Fiscalía y el Tribunal Supremo de ese país es la de investigar a Guaidó; ya le congelaron las cuentas personales y le prohibieron salir del país. Lo van a encarcelar. Esa es una demostración más de la subordinación de la justicia al Ejecutivo y que haya una dictadura que se desmorona cada día más. Estamos en el epílogo de la crisis.

*ExDefensor del Pueblo