Con mercado campesino, San José de Oriente le da la mano a la paz
Por:
Eduardo
Moscote Sierra
Por cincuenta años Colombia vivió la guerra. Una disputa por el poder entre el Estado y grupos al margen de la ley que dejó más de 1 millón de personas asesinadas y otro tanto afectadas por el intercambio de disparos; la abstención de pagar una extorción o presencia de insurgencias en municipios y corregimientos denominados ‘zonas rojas’.
Uno de los puntos del Cesar más afectado por esta inconsciente guerra fue San José de Oriente, zona rural del municipio de La Paz que hoy alberga uno de los ETCR del país donde reposan cerca de 200 excombatientes reintegrados a la vida civil.
Documentos de la Defensoría del Pueblo informan que la presencia de grupos al margen de la ley a la municipalidad se remonta se dio para el segundo semestre de 1986; situación que se fue metiendo desde que en 1982 se venía operando en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Los lugareños asentados en esas montañas y que venían escapando de los departamentos de Santanderes por las mismas razones; no tuvieron otra opción que concientizarse y aceptar –de forma lamentable- que grupos armados dominaban sus territorios.
El lugar conocido como la ‘Despensa agrícola del Cesar’ se convirtió en un lugar solo, silencioso y atemorizado; algunos ‘sobrevivientes’ cuentan que al llegar las 6:00 p.m. se evitaba salir, recorrer aunque sean tres pasos o entablar conversación entre vecinos.
Por eso, desde que se implementó el proceso de Paz, firmado en La Habana en septiembre del 2016; la cara triste de estas tierras prodigiosas en el campo agrícola comenzó a cambiar, y a tener la participación de la comunidad que cansados de tantos atropellos generaron un colectivo campesino para formar, luego de adversidades, el Mercado Campesino San José Oriente de Paz.
INICIATIVAS QUE SUBSANAN EL TEJIDO SOCIAL
A 35,4 kilómetros de Valledupar y bajo una temperatura que alcanza los 15 grados centígrados, siete campesinos se dieron cita en la zona céntrica de San José de Oriente para comenzar su lucha para ser reconocidos como los principales agricultores del país y el Cesar a través de trabajos de fortalecimiento y reconciliación convocados por la Agencia de la Reincorporación y Normalización, ARN, Cesar.
Luego de varios estudios la entidad detectó que la forma en que la comunidad y excombatientes se unieron para mejorar el tejido quebrantado era a través del campo y así, acabar con el estigma hacía las personas reintegradas a la paz.
La Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (Usaid) y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se encuentran apoyando esta y otras 28 iniciativas para seguir fortaleciendo la legalidad de los procesos de reintegración.
Delibeth Ardila, caficultora, fue una de las beneficiadas del Mercando Campesino San José Oriente de Paz; sus productos de pancoger: yuca, plátano, guineo, cebolla, zanahoria de la canasta familiar agrícola adornaban parte de su stand en esta iniciativa.
“Estamos contentos de estar participando de la actividad, nosotros somos la ‘despensa agrícola del Cesar’, no es justo que intermediarios estén siendo los beneficiados de nuestro trabajo, nuestra tradición de sembrar. Es el momento de unirnos quienes hoy le dicen no a la guerra y quienes esa decisión”.
Cabe recordar que uno de los principales problemas de los campesinos es que son víctimas de personas que compran en el corregimiento sus productos a un precio menor y son vendidos en los cascos urbanos superando hasta los tres y cuatro mil pesos del valor inicial.
ME QUEDA LINDA LA CAMISA DE CAMPESINO
A quien llamaremos Gustavo por su seguridad, es hasta el momento, el único excombatiente oficial que se encuentra liderando el Mercado Campesino de San José de Oriente. Estar vinculado lo refleja como una ‘bendición’ y la puerta que se abrió para encontrar la tranquilidad.
“Me queda linda la camisa de campesino… mejor que un camuflado”, le comentó a este medio durante la inauguración de este escenario agrícola que se impone y sale victorioso sobre la guerra.
Y agregó quien estuvo en las filas por dos años y medio: “El sueño del proyecto es hacer realidad una marca en todo el mundo”.
JÓVENES DICEN SÍ A LA PAZ
La participación de la comunidad es notable. Frutas y verduras adornaban las dos carpas dispuestas para el primer mercado campesino que esperaba recibir 36 trabajadores, las torrenciales lluvias afectaron las vías de acceso. No obstante, la presencia de jóvenes no faltó. Ahí estaba, Manuel Ardila, de 18 años.
Aunque afirmó que poco le ha interesado el tema del campo, saber que el tema fue escogido para encontrar la paz le da un ‘plus’ a ese aspecto. Tiene claro, según narra, que la reconciliación entre excombatientes, campesinos y comunidad beneficiará el aspecto económico y social.
Es de pocas palabras, y las que emitió durante la entrevista fueron directas: “Esto te va haciendo entender que no es un tema de gustos sino de sentido de pertenencia. Es lo que somos, campesinos, y es lo que debemos de preservar”.
LA INICIATIVA INICIÓ EN 2018
La Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), ha liderado esta iniciativa que comenzó en marzo del 2018 y tuvo su ‘cierre de modelo’, el día 21 de septiembre. Los programas desde diferentes puntos se han extendido a Bosconia, Maiangola y Aguachica.
Royer David Delgado Quiroz, profesional de comunidades de la ARN subrayó que por parte de la agencia se mantendrá una sostenibilidad y acompañamiento luego de culminar el programa.
Además, la ARN aportó inicialmente $60 millones para el desarrollo del mismo que vinculó a campesinos de San José y veredas como Las Lagunas, Cerro el Tesoro, Filo Machete, Brisas del Perijá, Los Andes, La Quiebra entre otros.
“Tuvo como objetivo construir vínculos de confianza entre excombatientes y habitantes de las comunidades a través de espacios de participación, convivencia y reconciliación y el fortalecimiento de entornos protectores niños, niñas, adolescentes y jóvenes”.
Cabe destacar que desde el 2007 las estrategias comunicativas de la ARN en el país han realizado 552 intervenciones, beneficiando a 36.881 colombianos en 29 departamentos. Con corte al 31 de mayo del 2019 24.414 excombatientes han culminado este proceso, mientras 5.724 adelantan la ruta.