Historias de guerra contadas con el alma que dejaron cicatrices
POR:
EDUARDO
MOSCOTE SIERRA
“Nosotros también fuimos víctimas de las minas”, comenta en este relato uno de los 300 excombatientes que se albergan en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, ETCR, Tierra Grata y Pondores entre Cesar y Guajira.
Ya casi se cumplen tres años desde aquella firma que selló la guerra violenta en Colombia, (La Habana, 26 de septiembre del 2016)en la que fueron asesinadas unas 1.651.060personas durante 50 años.
Hoy muchos de quienes incentivaron la guerra viven un proceso de reincorporación pese al anuncio de un posible rearme que sería auspiciado por exjefes de las filas que hoy tienen alerta roja en varios países: alias ‘Iván Márquez, ‘Jesús Santrinch’ y ‘Romaña’.
Trabas, desacuerdos y alegrías ha traído consigo el llamado Proceso de Paz direccionado por la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP; a quienes vivieron el flagelo de la guerra: históricamente hay registradas 8.874.110y son sujeto de asistencia y reparación 7.152.425.
No obstante y dentro de los trabajos de reincorporación se ha ilustrado otra cara de quienes, aunque la incentivaron, vivieron este tiempo oscuro del cual quedaron cicatrices para siempre.
Por ejemplo, hoy excombatientes recuerdan cómo mientras a nivel mundial se adelantaban campañas contra las minas antipersonas, ellos mismos las estaban padeciendo. Algunas, comenta Marcos Quintero, fotógrafo de las Farc, instaladas por ellos, el ELN y hasta el mismo Ejército Colombiano.
Así se observó a través de 30 imágenes que abrían espacio a la imaginación para tocar la puerta en la que hoy residen y conviven con amputaciones de dedos, brazos y piernas; esquirlas de pólvoras y las abrumadoras esperas de muchos que hoy descansan en medio de la libertad de una ETCR anhelando encontrarse con sus familias.
Dentro de las imágenes se pone en contexto historias como la de Carla, Wilson Fernando y Édison Reyes, quienes hoy no cuenta con una de sus extremidades inferiores luego de transitar por campos minados; algunos otros “vivieron el desorbitante poder del Estado Colombiano que soltaba entre cuatro y cinco bombas con más de 1.000 libras de explosivos en campamentos de 15 personas (…) eso también lo soportamos, lo callamos, lo vamos a recordar”, dice Marcos, aquél que con una cámara hoy dice si es posible vivir sin armas.
O por otra lado historias como la de alias ‘Adalberto’ en las Farc. Duró casi 24 años cargando fusiles, transitando los montes más apartados del país y viviendo la crueldad dirigidas por quienes en ese momento tenían el poder. No pensó hacer parte de las filas, le tocó dice: “Fue una persecución política, o me mataban o me protegía”.
Ilusamente pensó que el camino ‘sigiloso’ podría ser el seguro: en enfrentamientos con el Honorable Ejército de Colombia perdió su pierna izquierda, testimonio que hoy enseña a los jóvenes en quienes está seguro se encuentra la reconstrucción del tejido social.
LOS ‘MILAGROS’ DEL PROCESO DE PAZ
Luego del proceso de paz la vida de aquellos que le entregaron su disponibilidad a la guerra incluso, por más de 30 años, hoy cambió de rumbo hacía uno esperanzador y de sueños, así lo han dado a conocer en diferentes entrevistas y los siguen contando con los cambio reflejados en las zonas de tolerancia.
Hoy los hombres madrugan, pero a darle ‘con ganas’ a sus elementos productivos, compartir con su familia y sus esposas, encargadas de dar aquél ‘milagro’ que la guerra impedía realizar: un hijo, hija, un primogénito que hoy incluso, sus nombres, le hacen honor a la paz.
Cabe recordar que según cifras oficiales entregas a mediados de años por el Gobierno Nacional se conoció que durante los trabajos de reincorporación han nacido 2.400 niños y niñas de estos, 617 se encuentran en Espacios Territoriales; de los cuales, según información extraoficial 62 han nacido entre Cesar y Guajira.
Tal es el caso de Germán Gómez, Lucas, en las Farc. Hoy transita por su ETCR sin el desespero de un pesado fusil sino por el contrario, con la risa enternecedora de su pequeña hija, Luciana Paz. Además, se ha encargado de liderar el proyecto de turismo, Tierra Grata Ecotours.
Como la de él son muchas historias, incluida la de María Margarita Cornado, una indígena Wiwa que perteneció a la extinta guerrilla durante 17 años. A sus 32 años su vida tiene otro andar, en que es acompañada de su primogénito, TaneYasir, de siete meses.
Su foto donde se ve sonriente sosteniendo a su hijo fue expuesta en la celebración del Día Internacional de la Paz en Valledupar, donde se dio a conocer el proyecto ‘El Cuerpo como escenario de la memoria’, 10 fotografías del después de la guerra.
“Quiero mostrar que las mujeres de la guerra si somos humanas, antes pensaban que allá no se tenía la esperanza de ser madres, criar hijos; y sí… no somos deshumanos”.
OTRAS HISTORIAS…
Varios capítulos de los reinsertados fueron conocidos por el medio impreso, ayudando a recontar las consecuencias para ambos bandos:
Historia como la de Sandino, exguerrillero de las Farc parecen de no creer, pero seguramente hacen parte de las ‘lecciones’ que debe recibir.
Duró un par de décadas en las filas y, cuando empezó su proceso de reincorporación se enteró de que su hijo, Álvaro, era miembro del Ejército Nacional, preparándose además como franco tirador para combatir al enemigo.
El encuentro fue muy duro, pero hubo reconciliación, dice. “Ahí me di cuenta lo que se sentía vivir apartados, el enemigo era yo (…) mi hijo prometió apoyarme en este camino hacia la paz”.
Otras anécdotas cuenta el antes y ahora de un perdón; es el caso de Diego Calderón, un ornitólogo secuestrado por las Farc. Al momento del proceso, buscó reencontrarse en Tierra Grata con sus antiguos captores avistando aves juntas en símbolo de reconciliación.
LA ONU ‘FIRME’ CON EL PROCESO DE PAZ EN EL CESAR
Como lo había anunciado este medio de comunicación, Anna Pont, jefa de Oficina Regional de la Misión Política de la Organizaciones de las Naciones Unidas (ONU) en la zona Caribe dio inicio a la conmemoración del proceso de Paz en Colombia, el cual comenzó en Valledupar el 17 septiembre, cuatro días antes de la fecha oficial (21 de septiembre).
“Cada año mundialmente se celebra el día de Paz para mostrar las necesidades de paz en los conflictos del mundo; en Valledupar empezamos el 17 de septiembre teniendo varios eventos durante el transcurso de la semana en Colombia”.
El escenario escogido fue el auditorio de la Biblioteca Departamental en Valledupar espacio amenizado por la Orquesta de Cámara de la Fundación Filarmónica del Cesar quienes entonaron notas relajantes que fueran acordes con la idea principal: conformar espacios sociables, informales, donde se conocieran las vivencias de la guerra desde diferentes regiones y zonas.
Con imágenes es más fácil interpretar o aproximarse al hecho, dicen “La mayoría de las fotografías son tomados por un excombatiente que ha estado documentando el proceso desde que llegaron a Tierra Grata”, espacio territorial en La Paz, Cesar.