Diario del Cesar
Defiende la región

Declaratoria de lesa humanidad abre el camino hacia la verdad

489

POR: NINOSKA REYES URDANETA

¿Quién lo planeó?, ¿quién lo ordenó? y ¿quién lo ejecutó?, estas son las tres interrogantes que hoy la comunidad cesarense se hace sobre el vil asesinato del periodista vallenato, Guzmán Quintero Torres, cuyo hecho cumplió ayer 20 años alcanzando un nuevo respiro judicial, pero aún envuelto en la impunidad y carente de la verdad.

 Por tal motivo, ayer en horas de la mañana gremio de periodistas, familiares, amigos y comunidad en general, se concentraron en la plazoleta de la Gobernación del Cesar, donde se llevó a cabo un plantón para conmemorar los 20 años del asesinato y elevar como una esperanza la denominación del crimen de lesa humanidad, lo que permitirá abrir un nuevo espacio para alcanzar la justicia definitiva.

 “Podrán cortar todas las flores, pero jamás detener la primavera”, fue uno de los mensajes que se destacó en el espacio dedicado a la actividad, donde además las flores amarillas simbolizaron la esperanza que desde ahora se cierne sobre este caso.

Vestidos de blanco y con afiches alusivos al recordado periodista, los padres y familiares directos de Guzmán, se unieron en una sola voz, y sin poder contener el llanto, recordaron la lucha que han emprendido durante 20 años en la búsqueda de la verdad y no la impunidad.

También asistieron miembros del gremio de periodistas del Cesar, quienes se unieron al acto de solidaridad y además participaron en un conversatorio en el que muchos de sus amigos y colegas narraron parte de la vida profesional vivida al lado de Guzmán.

July Henríquez, miembro del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo que lleva el caso, resaltó que esto no acaba acá, aún no se puede resumir el caso porque eso se logra cuando ya hay justicia definitiva y se rompa la barrera de la impunidad, que este caso todavía tiene.

Hay un logro importante que es la declaratoria de lesa humanidad y es un paso, que aunque fue lento, da un respiro judicial, mora y ético al caso. Haber logrado que lo califiquen de lesa humanidad es una brecha de esperanza y da muchoimpulso para seguir.

Sin embargo, “falta muchísimo, falta encontrar realmente la verdad y la respuesta a las interrogantes ¿quién lo planeó?, ¿quién lo ordenó? y ¿quién lo ejecutó?, labor que se convierte en un reto para la fiscalía en los próximos días”, dijo la jurista.

Resaltó que la posición del colectivo de abogados ante las dos personas condenadas, una de ellas fallecida, es que hay inconsistencias y no se puede caer en el conformismo. No hubo suficientes elementos, materia penal para profundizar y responder estas tres preguntas, lo que hace presumir que estas personas señaladas no sean las verdaderas culpables.

“Para nosotros sí existió una política muy fuerte de exterminio hacia los periodistas en la década de los 80 y 90, por lo que estos planes no se generan de un día para otro, ni surgen de una persona distanciada de los intereses políticos”.

Sobre la posibilidad de que el caso sea analizado por la Junta Especial para la Paz (JEP), la abogada dijo que para el momento no se ha hablado al respecto, porque apenas se está haciendo la declaratoria de lesa humanidad. Se ha disertado sobre la responsabilidad por parte de grupos paramilitares, no hay una vinculación completa de agentes del Estado o miembros de las fuerzas públicas, a pesar que las denuncias que Guzmán hacía en vida, lógicamente implicaban la vinculación de la fuerza pública en la violación de Derechos Humanos que tanto defendía.

Manifestó Henríquez que luego de la declaratoria, lo primero que hay que decir es que el crimen no prescribió, le han dado una temporalidad amplia y de aquí en adelante debe haber una investigación exhaustiva que probablemente en 20 años debió haberse realizado. Ahora la fiscalía reforzará las líneas de investigación y ayudará a ubicar las responsabilidades de quienes han planeado y liderado esta política de exterminio.

EN MEDIO DEL DOLOR HAY ESPERANZA

Ana María Ferrer, representante de la Fundación para la Libertad de Prensa en el Cesar y miembro de la Comisión de la Verdad, resaltó por su parte, que la declaratoria aporta esperanzas en medio del dolor y la tristeza por este crimen. “No es una victoria, el caso sigue igual, pero se ganó tiempo para poder continuar la investigación, ojalá en esta nueva etapa se logren resultados  y se dé con los actores materiales e intelectuales”.

Se requiere saber la verdad, ¿por qué mataron a Guzmán?, ¿qué ganaban con esta acción? Esta declaratoria es una nueva oportunidad para el caso, es un oxígeno que le han puesto para no archivarlo y no quede en los anaqueles del olvido y se tome un  nuevo aire hasta conocer la verdad.

NECESITAMOS LA VERDAD JURÍDICA

La investigación ahora no podrá suscribirse y eso es bastante. “Los cesarenses tenemos la verdad, pero necesitamos la verdad jurídica y el establecimiento de responsabilidades, porque han sido 20 años de lucha y sacrificio, entre lágrimas y fuerzas para poder alcanzar la verdad en este crimen. Lograr que se haga justicia no fue nada fácil, hubo sacrificio familiar, económico y social”, dijo Yuri Quintero, hermano de Guzmán.

Lo más fuerte fue publicar el libro ‘¿Quiénes y por qué asesinaron al periodista?’ en dos ediciones, lo que permitió que la fiscalía direccionara la investigación y llegara al establecimiento del crimen de lesa humanidad y eso es motivo de celebración. Ahora la fiscalía seguirá con más compromiso porque el caso demanda una atención especial.

Quintero anunció que ahora será publicada la tercera parte del libro con el anexo de la declaratoria de lesa humanidad, como una manera de hacer historia ante este caso que lucha contra el tiempo y la injusticia.

A esta intervención se agregó la del padre del periodista, Guzmán Quintero, quien con voz aún quebrantada y una mirada que suplica justicia para su hijo,   dijo que es de mucha trascendencia esta decisión, porque puede retomarse el caso y corregir lo que quizás nunca la justicia ha hecho para resolver el asesinato.

 “Mi hijo era un hombre muy comprometido con la familia, el trabajo, los amigos. Él fue víctima de la intolerancia y de los enemigos de la democracia, de la ley y el orden”, exclamó entre lágrimas.

FISCALÍA TIENE TODO EN SUS MANOS

ArnolMurillo, presidente de Círculo de Periodistas de Valledupar (CPV), quien acompañó al gremio en esta iniciativa, afirmó que lo primero que se debe destacar es el avance que se ha logrado con la declaratoria de lesa humanidad. “Sentimos que es un paso más en busca de la verdad, que el balón sigue en la cancha de la fiscalía, como organismo que tiene la responsabilidad de llegar a la realidad del caso. Son 20 años, toda una vida y por la memoria de Guzmán y por este proceso de paz que está viviendo el país, es hora que se llegue a las últimas consecuencias”.

Es hora de que los padres de Guzmán queden en paz y tengan la resignación que amerita un golpe como este. Más allá de este hecho estruendoso, hay personas que están delante del crimen y merecen ya pasar esa página de la injusticia.

La decisión de declarar el crimen de lesa humanidad, fue emitida a cuatro días de que por ley cesara toda acción penal para esclarecer el crimen de Guzmán ocurrido el 16 de septiembre de 1999 en Valledupar.

De acuerdo al texto oficial de la Fiscalía, este organismo consideró que el caso de Quintero Torres reviste la categoría de lesa humanidad, considerando que “en nuestro territorio se ejecutaron una serie de comportamientos punitivos que obedecieron a un plan organizado y estratégico de asesinatos selectivos, atentados y cruentos hechos que dejaron como saldo un sinnúmero de víctimas de este sector de la población”.

Se tuvieron en cuenta testimonios entregados por colegas y personas allegadas a Guzmán, quienes  relataron que una serie de publicaciones del periodista incomodaron a un sector poderoso del Cesar. La Fiscalía concluye que en el caso se demostró que sus denuncias y publicaciones incomodaban y representaban amenazas para el régimen, “que pretendían implantar los grupos de ultraderecha, los sectores económicos y políticos que los mismos representaban, y los estamentos militares”.

SOBRE SU OBRA

Guzmán Torres fue un destacado periodista del Cesar que ocupó importantes cargos en medios de trascendencia regional y nacional entre los años 1989 y 1999, cuando fue asesinado por un par de sicarios en la capital del departamento.

Entre los trabajos periodísticos más destacados se pueden citar: Colombia se Rajó en Derechos Humanos, Aguachica y la Consulta Popular por la Paz y Los Hijos de la Sierra, los cuales le generaron una serie de amenazas que lo hicieron huir de Valledupar; además de las series: La Desaparición de los Yucos, El Cóndor de la Sierra Nevada y Nabusimake, el pueblo de los Arhuacos.

El trabajo periodístico de Guzmán fue de importancia para una gran cantidad de personas que directa o indirectamente fueron víctimas de la violencia, así como también, gracias a sus publicaciones han obtenido la verdad, justicia y reparación en el proceso de justicia y paz.

DECLARATORIA  DE LA FISCALÍA

La Fiscalía General de la Nación declaró como un crimen de lesa humanidad, el asesinato del periodista y destacado promotor de derechos humanos Guzmán Quintero Torres, ocurrido en septiembre de 1999.

El periodista fue asesinado la noche del 16 de septiembre de 1999, en el Hotel “Los Cardones” de Valledupar, mientras que compartía junto a Oscar Ubaldo Martínez y Edgar de la Hoz Anaya.

 “El atentado tuvo lugar a las diez y media de la noche cuando un hombre armado, sin mediar palabra, disparó en varias ocasiones contra el periodista, ocasionándole la muerte de manera instantánea”, señala el expediente judicial.

Los investigadores lograron identificar a Jorge Eliecer Espinel Vásquez, alias ‘El parce’ o ‘Paicita’, como el sicario y a Rodolfo Nelson Rosado, alias’ El Pichi’, como conductor de la moto en la que huyó el homicida. Ambos fueron integrantes de una banda de sicarios al servicio de grupos paramilitares que operaban en el departamento del Cesar.

La Fiscalía reconoció elementos de sistematicidad y generalidad en el homicidio de Guzmán Quintero Torres, que llevaron a constituir el caso por en un crimen de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible.

De acuerdo con los investigadores como lo registró en su momento la Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, en 1999 el homicidio de Guzmán Quintero se produjo en un contexto de elevada persecución a periodistas, en donde en muchos casos fueron asesinados.

Dicha situación fue de tal gravedad que fue necesario reconocer a los periodistas como población en riesgo, por lo cual se creó el programa de protección a periodistas y comunicadores sociales a través del Decreto 1952 de 2000.

De acuerdo con los registros, los ataques y persecuciones siempre estuvieron acompañados de discursos que alentaron la estigmatización, los cuales fueron promovidos por agentes de la fuerza pública y políticos reconocidos de la región, para intentar silenciar la labor de denuncia emprendida por los comunicadores.

En su momento, el propio Guzmán Quintero denunció que grupos paramilitares delinquieron en Valledupar y en el departamento del Cesar con la colaboración, aquiescencia y apoyo de las autoridades civiles y militares del Batallón la Popa.