Diario del Cesar
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Lo que el país espera de la Economía Naranja

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La economía naranja, también conocida como la economía creativa, como se denomina al sector que produce bienes y servicios basados en la propiedad intelectual, tiene un impulso importante en Colombia. Con la adopción de leyes y el desarrollo de institucionalidad, el gobierno del presidente Duque quiere alentar la economía naranja por los efectos benéficos que puede tener sobre la economía y la sociedad colombianas.

Los sectores que hacen parte de ella, como la música, el cine, el teatro, el patrimonio cultural y la creación de software, tienen una participación relativamente moderada en el PIB, 1,8% según la información del Dane. La idea del gobierno es que, con su política pública, la actividad llegue a tener en 2022 un 5,1% de participación en el valor agregado, una cifra que pone a Colombia a tono con lo que se observa en países que se han preocupado por los creativos, como por ejemplo Estados Unidos y España.

Los pilares de la estrategia gubernamental son la Ley Naranja (Ley 1834), la Ley de Financiamiento y el Plan de Desarrollo “Pacto por Colombia, pacto por la equidad”. La primera dio al Estado el deber de formular una política integral para la actividad, que incluya su desarrollo y protección. En la Ley de Financiamiento también se facilitaron recursos para ella, teniendo en cuenta que es una actividad que siempre enfrenta dificultades para financiar sus proyectos creativos, a través de entidades ya existentes como INNpulsa (Ministerio de Comercio) y el Sistema de Investigación, desarrollo tecnológico e innovación adscrito al Sena.

Por último y no menos importante, las políticas de largo plazo para la economía naranja se definieron en el Plan de Desarrollo. Dentro del documento se concretó la ampliación por 10 años adicionales de la Ley de Filmación (1556 de 2012), que tantas cosas buenas le ha traído al país. También se amplió el espectro audiovisual para poder financiar otro tipo de productos como series de televisión y videojuegos.

En el Plan de Desarrollo también se definieron cinco áreas de desarrollo naranja (ADN). Se espera que antes de finalizar el año Cali, Medellín, Manizales, Barranquilla y Bogotá cuenten con su respectiva ADN. Estas últimas, corresponden a espacios geográficos delimitados y reconocidos a través de instrumentos de ordenamiento territorial o decisiones administrativas locales, y pueden incentivar y fortalecer las actividades culturales y creativas previstas en la Ley Naranja.

La idea es definir, con la ayuda de esos elementos, lo que queda por hacer, los obstáculos que hay que remover y los lazos institucionales que es necesario fortalecer. Colombia puede volverse una referencia para el mundo en el apoyo y desarrollo de la industria creativa y, de esa forma, acabar con el escepticismo y la resistencia frente a una idea poderosa y disruptiva que ya cuenta con muchos desarrollos concretos.

Según la Ley 1834 de 2017, de autoría del entonces senador y hoy Presidente de la República Iván Duque, la Economía Naranja agrupa industrias creativas y culturales relacionadas con los sectores editoriales, audiovisuales, fonográficos, de artes visuales, artes escénicas y espectáculos, turismo y patrimonio cultural material e inmaterial, educación artística y cultural, diseño, publicidad y contenidos multimedia, al igual que software de contenidos y servicios audiovisuales interactivos, moda, agencias de noticias y servicios de información y educación creativa, entre otros.

La citada legislación, conocida como Ley Naranja, tiene por objeto desarrollar, fomentar, incentivar y proteger las industrias creativas en el país, entendidas como aquellas que generan valor en razón de sus bienes y servicios, los cuales se fundamentan en la propiedad intelectual.

Así mismo, en dicha ley se establecen los derroteros para la puesta en marcha de una política pública de desarrollo de la Economía Naranja en Colombia, entre ellos la implementación de la institucionalidad requerida y aspectos en materia de financiación, incentivos, infraestructura, educación, fomento, comercialización, impulso a las exportaciones y hasta sellos de calidad, entre otros. Todo lo anterior bajo el liderazgo del Presidente de la República y coordinado desde el Ministerio de Cultura.