Diario del Cesar
Defiende la región

El mejor ´sabueso´ del folclor vallenato

393

POR:
WILLIAM
ROSADO RINCONES

Cincuenta y ocho años, inmerso en la música, le dan facultades a un ejecutor del acordeón para que sea llamado el ‘comandante’ como se le conoce, se trata de Emilio Oviedo Corrales, nacido en el corregimiento de Costilla en jurisdicción de Pelaya en el sur del Cesar.

Este juglar del vallenato es un verdadero gladiador del folclor quien ha dado cientos de batallas y a pesar de las generaciones que se le han venido encima, sigue su trasegar en medio de los estudios de grabación, el escenario natural en donde se desenvuelve como un pez en el agua.

Su herencia depende de un abuelo que tocaba toda clase de música polkas, valses, mazurcas, tangos, toda esa música extranjera que era la que penetraba por toda esta región.

Se lamenta Emilio Oviedo de no haber asimilado toda esa sabiduría del antecesor, pues cuando él murió, Emilio solo tenía 5 años, sin embargo, todos los de la familia heredaron esos genes que, primero inocularon a su papá, Tomás Oviedo, quien luego se los trasmitió a él y todos sus hermanos que terminaron siendo acordeoneros.

La influencia de esos aires extranjeros llevó a Oviedo a inmiscuirse en tales ritmos a tal punto que de vallenato no sabía absolutamente nada, su mundo folclórico estaba en la música antillana, tropical, cumbia, tangos, guabinas, boleros. “Yo no sabía tocar vallenata y manera de meterme fue interpretando, pero un vallenato con sabor tropical, hasta que me establecí en Valledupar y acá pude dominar esos aires folclóricos” asegura esta gloria del folclor.

DESCUBRIDOR DE CANTANTES

Emilio Oviedo tiene el récord de haber grabado con 46 cantantes, de los cuales, 26 fueron descubiertos por él, por eso se ganó el título de ‘El Cristóbal Colón del Vallenato’. Dentro de esa cosecha de vocalistas hay figuras como Jorge Oñate, quien fue el primero, con quien no logró seguir porque, para entonces, Oñate vivía en Bogotá y Oviedo en Valledupar, época en la que el comercio del vallenato no era muy rentable.

Asegura este digitador que, aún se encuentra vigente y que acaba de entrar a grabación con un joven de 20 años del que no quiso dar nombre para salir sorpresivamente al mercado con un material que va a gustar, tal vez, a este prospecto le acompañe la suerte de Rafael Orozco, con quien considera que vivió la mejor época por la calidad de vocalista que era y a quien proyectó como una de las voces más educadas del folclor la que siempre conservó hasta la hora de su muerte, ya con su propio conjunto, El Binomio de Oro’.

En el listado de su mapa de la conquista en pro del canto vallenato, se encuentra el nombre de ‘Beto’ Zabaleta, a este también lo educó vocalmente, lo llevó a grabar, vivió con él una temporada de gran aceptación hasta que ‘Beto’, también buscó los horizontes de la independencia hasta lograr ser uno de los más sólidos cantantes.

De ese racimo de la clasificación vanguardista, su ojo clínico logró meterle la lupa a un humilde mensajero que sudoroso cantaba en las calles de Valledupar mientras repartía los Marconi en la empresa de teléfonos de Colombia, Telecom, seccional Valledupar. Lo bajó de la cicla y lo metió a un estudio de grabación en donde lo pulió, y lo introdujo en este mundo de la farándula hasta verle crecer unas alas de gran despliegue que volaron desagradecidamente de su lado.

Fue tanta la arrogancia de Ortiz que terminó pagándole a Oviedo por toques, como un asalariado más del grupo, porque ya los cantantes se habían tomado la hegemonía en las agrupaciones y se convirtieron en estrellas. A Emilio le tocó soportar esa humillación con estoicismo porque necesitaba los recursos para seguir pagándole la universidad a una de sus hijas que estaba a punto de graduarse como médico. Tan pronto la niña obtuvo su título, Oviedo, resolvió marcharse sin mirar atrás, porque siempre a predicado que el acordeón debe ser la base del vallenato y no puede estar subyugado por un vocalista.

LUCHADOR

En otra época volvió a destellar en sus condiciones de sabueso para descubrir cantantes, fue así como, se trajo de Córdoba a Eduard Morelos con quien prácticamente se levantó de las cenizas y como la referenciada Fénix comenzó otro aleteo exitoso que lo llevó a conquistar cientos de mercados.

Además, su estatus de productor seguía intacto al igual que las relaciones con las casas disqueras las que le tenían una fe de carbonero y confiaban en todos los recomendados que les mandaba,por lo que muchos hoy, son grandes artistas gracias a ese tino para recomendarlos, uno de esos favorecidos fue Diomedes Díaz, a quien confió para que grabara su primera producción con Nafer Durán.

Con Emilio Oviedo se percibe un mal pago de casi todos esos artistas que tuvieron su mano en primera instancia, pero a la vez se descubre la templanza del hombre que no se lesarruga a las vicisitudes, por eso, en cada aventura lleva la frente en alto, y si bien no ostenta en la actualidad el brillo comercial con una pareja musical, sigue dándole la mano a los que quieren surgir.

Su trabajo le ha dejado un mundo de satisfacciones, viajes por muchas partes de Colombia y el mundo que le han granjeadodistincionesque hacen parte de esa gama de obsequios que guarda celosamente en su residencia, en donde también está el texto de un libro que por estos días escribió un periodista en su nombre, en el que narra los pormenores de esta cruzada por el folclor.

Entre los elementos que testimonian su aporte al folclor y al avance comercial del género están: Disco de oro, doble Disco de platino, Palma de oro Codiscos, Superestrella de oro internacional, Orquídea de oro internacional, Cacique de oro, instituciones educativas le han dado el título de Bachiller Honoris Causa: el Colegio Nacional Loperena, Nacionalizado Upar.

SE LE ESCAPÓ EL FESTIVAL

Pero hay hechos que le han dolido, pero no doblega su orgullo y aseguró que la mejor calificación de él la tiene el pueblo, ese mismo que lo vio ganador en dos oportunidades en el Festival Vallenato, pero que después determinaron otra cosa. “Cuando ganó Eliecer Ochoa, ese festival el jurado ya había dado mi nombre como ganador, yo incluso di declaraciones a los medios como el nuevo rey vallenato, sin embargo, el veredicto fue otro, no sé qué pasó, lo cierto es que no me dejaron ni de tercero, desde ahí no volví al Festival Vallenato” así lo asegura Oviedo, quien complementó que cuando ganó Chiche Martínez, también estuvo muy cerca.

A pesar de eso su nombre quedó marcado en ese certamen de los acordeones en Valledupar, pues ostenta el honor de haber sido en1.970 el primer rey vallenato categoría semiprofesional, una modalidad que después fue desmontada de los reglamentos de esa institución.

A pesar de que ningún hijo ha seguido sus pasos, si son amantes de la música, solo el varón que lleva su mismo nombre sabe tocar a la perfección el acordeón y además es compositor, pero está dedicado a su profesión de arquitecto mientras las hembras son también profesionales: Odontóloga, Médico, Médico radióloga y Fisioterapeuta.

Aparte de los nombres citados como los cantantes de mayor luminosidad descubiertos por ‘el comandante’, hay otros de tabla media como se dice en la clasificación del futbol, quienes vivieron con él épocas importantes en el vallenato y luego también se abrieron, muchos de los cuales siguen vigentes, entre estos: Joaco Pertuz, ‘El Kate’ Martínez, Carlos Narváez, ‘El papi’ Díaz, ‘Tobi’ Murgas, ‘Chiqui’ Escobar, Jorge Luis Rodríguez, Walter Tordecilla, y Kikey Díaz entre muchos.

Así como recomendó a Diomedes Díaz, Oviedo, también fue participe en la conformación y grabación de grupos como: Los Diablitos, Omar Geles y miguel Morales; Carlos Malo, Los hermanos Valbuena, y fue artífice de la llegada de Rolando Ochoa a Valledupar después de recomendarlo para que grabara su primer disco con Diomedes Dionisio. Así, grosso modo, la mano de este gladiador ha estado moldeando la vida musical de gran parte del orbe vallenato, y aun sigue con el mismo entusiasmo: “hasta que Dios me lo permita” asegura.

SEGUIDOR DE CALIXTO

En su crecimiento y formación como músico tuvo sus patronos, dice que, el máximo ídolo de los acordeoneros de vieja data a quien le guardó toda la admiración fue a Calixto Ochoa, de hecho, en sus comienzos lo imitaba a la perfección y tocaba sus bailes basado en los ritmos del maestro Ochoa. También reconoce como otro de sus modelos a Náfer Durán y cierra una tripleta con Emilianito Zuleta Díaz.

Emilio, no es ajeno a la evolución del vallenato y suele reconocer los méritos a los muchachos que lo vienen haciendo bien, por eso no escatima palabras para destacar la grandeza y pureza de digitadores como: Sergio Luis Rodríguez, y Saúl Lallemand, pero dice que los demás, cada uno, tiene sus méritos en sus estilos, por eso no critica a los acordeoneros de ahora.

Como compositor tieneaproximadamente40 canciones, las que, a pesar de no estar activas en las parrillas de las emisoras, le representan ser socio de SAYCO de cuya entidad dice recibir una buena suma como bono por ese trasegar en la música, y las ‘charreteras ‘que tiene en sus hombros, esos, sobre los que ha levantado como un ‘Atlas’ la mundial gloria y grandeza de muchos cantantes, así algunos no se lo agradezcan.

Otra de las actividades en las que está activo, es en la enseñanza del vallenato a las futuras generaciones, como instructor de la casa o academia de Leo Gómez, porque es consciente de que, la riqueza folclórica de esta tierra es una cantera que requiere de maestros que ayuden a este fortalecimiento.