Diario del Cesar
Defiende la región

OEA aprueba pacto de defensa que pidió Guaidó por crisis venezolana

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 Después de años de permanecer en el baúl de los recuerdos como un documento más de los muchos suscritos por los países en América, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que prevé la defensa mutua entre las naciones firmantes ante ataques armados, aparece como una opción para afrontar la situación de Venezuela y presionar la salida del poder de Nicolás Maduro.

El TIAR fue rubricado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro en la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente después de la II Guerra Mundial (1939-1945) y al comienzo de la Guerra Fría con el fin de garantizar la defensa colectiva ante un ataque eventual de una potencia de otra región y decidir acciones conjuntas en caso de un conflicto entre dos Estados partes del Tratado, explica la Organización de Estados Americanos (OEA) en su página web.

Este mecanismo, que entró en vigor un año después, es más antiguo que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que data de 1949.

Argentina, Brasil, Bahamas, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay, México, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela son los países firmantes de este tratado.

La Venezuela oficialista se había retirado del tratado, pero la Asamblea Nacional que encabeza el presidente interino, Juan Guaidó, aprobó este año el reingreso del país al Tiar. México, Ecuador, Bolivia y Nicaragua también se han retirado.

Respecto a Cuba, la isla tiene una situación anormal: formalmente sigue siendo un Estado firmante del TIAR, pero en la práctica no participa en ese mecanismo porque no es un Estado activo de la OEA.

Venezuela y el TIAR

En 2012, estando el fallecido Hugo Chávez en el poder, Venezuela anuncia su retirada junto a otros miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), como Bolivia, Ecuador y Nicaragua. La retirada de Venezuela se hizo efectiva en 2013.

Estos países consideraron que el TIAR era “letra muerta desde que en los años 80 EE.UU. lo contradijera en la práctica”, al permitir la agresión de una potencia a una nación americana, en referencia a la guerra de Las Malvinas que libraron en 1982 Argentina y el Reino Unido.

No obstante, el pasado 6 de agosto, la delegación ante la OEA del líder opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de medio centenar de países, depositó los instrumentos de ratificación del TIAR y de su Protocolo de Reformas en la sede del organismo en Washington.

Este acto tuvo lugar después de que el Parlamento de Venezuela, liderado por Guaidó, aprobara el 23 julio pasado en una sesión especial la reincorporación del país al TIAR.

Tres días después, sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela –afín al Gobierno de Nicolás Maduro– declaró “la nulidad absoluta y carencia de efectos jurídicos” de la decisión de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), al señalar que el órgano legislativo está “en desacato”.

TIAR, entre el olvido y las polémicas

En una América acostumbrada a altas y bajas en su política internacional y por muchos años influida por la Guerra Fría, el TIAR no ha estado exento de polémicas.

En 1964, por ejemplo, en una reunión celebrada en Punta del Este (Uruguay) del 22 al 31 de enero de 1962, se acordó que la adhesión de Cuba al marxismo-leninismo es “incompatible” con los principios del Sistema Interamericano, lo que la excluye de su participación en este. Además, se rechaza al comunismo.

Dos años más tarde, a petición de Venezuela, presidida entonces por Rómulo Betancourt, que rompió relaciones diplomáticas con la isla en 1961, el órgano de consulta del TIAR acordó que los Estados americanos no mantuvieran relaciones con La Habana e interrumpieran el intercambio comercial y el transporte marítimo, salvo por razones humanitarias.

En 1992, la Guerra de las Malvinas derivó en uno de los momentos más críticos para el TIAR, ya que Argentina invocó este instrumento para defenderse del Reino Unido, pero su llamamiento no fue atendido por EE.UU. que decidió atender su compromiso con la OTAN de apoyar a los británicos. Colombia y Chile tampoco se hicieron eco de la petición.

En 2001 Estados Unidos recurrió al tratado tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. La solicitud de Washington no fue respaldada por México, cuyo presidente en ese entonces, Vicente Fox, había anunciado cuatro días antes de los atentados ante la OEA que sopesaba la retirada de su país de ese “obsoleto e inútil” tratado. México formalizó su retirada en 2002.

El Colombiano.