Diario del Cesar
Defiende la región

La desobediencia civil

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Ha pasado ya más de un siglo y medio, 171 años para ser exactos, desde que un personaje de estirpe puritana, librepensador, naturalista y filosofó, escribió desde la cárcel una de las ideas más importantes desde el punto de vista político, social y filosófico de la humanidad.  Llevaba por nombre Henry David Thoreau, un estadounidense que expuso de manera magistral y por primera vez en el mundo, la tesis de la “Desobediencia civil”. Manifestaba Mr. Henry, con la precisión conceptual que lo caracterizaba, que el ser humano pensante y racional, tenía el derecho y el deber de escoger bajo el halo de su libertad de conciencia si obedecía o no a un gobierno tirano, con leyes y normas que fuesen consideradas como injustas, irracionales, abominables o ilegítimas.  Por supuesto, claro está, asumiendo en todo caso las consecuencias legales y jurídicas que el gobernante o creador de la norma le impusiese por su desatención a ella.  Solo había un requisito de comportamiento esencial; y era que por ningún motivo el acto de desobedecer la norma injusta podría acompañarse con violencia. En la época de Thoreau, cuenta la historia, que USA se embarcaba en una guerra contra México cuyo objetivo era arrebatarles a los mexicanos el territorio de Texas y otros más, para lo cual impusieron un impuesto de guerra a todos sus ciudadanos.  Thoreau, pacifista por naturaleza, se negó rotundamente a la pagar el impuesto de guerra establecido por el gobierno de su país y en consecuencia fue arrestado y llevado a prisión. Murió joven, y lamentablemente no pudo ver lo que su idea irradió a la humanidad en los años venideros. 

Poco antes de la mitad del siglo XX, dicha tesis fue aplicada, nada más y nada menos que por Mohandas Karamchand Gandhi, el “alma grande de la india”, que sin disparar un fusil logró la independencia de su pueblo luego de más 100 años de colonización británica, utilizando siempre como bastión de lucha la “desobediencia civil” junto a la resistencia no violenta.  El libro “Esta noche la libertad” los escritores Larry Collins y Dominik Lapierre hacen una narración fascinante de este episodio de la historia.

De igual modo, un pastor bautista de origen afro en el sur de los Estados Unidos de América, a través de su movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses, desafió los estándares de segregación y discriminación racial, que legalmente los blancos habían establecido contra de la raza negra. Martin Luther King Jr., quien bajo los preceptos de la no violencia logró que USA revaluara la postura de algunos Estados Federados en donde existían normas que discriminaban a las personas afrodescendientes y establecieran normas anti-racistas y antidiscriminación.

Por último, en 1994 en Sudáfrica fue elegido como presidente Nelson Mandela, quien luego de permanecer 27 años prisionero injustamente por el Régimen Bóer, utilizó las ideas de Thoreau sobre la “desobediencia civil” y resistencia pacífica y logró derogar las leyes del apartheid, que tanto flagelo había generado en la Sudáfrica segregada. Manifestando siempre su inconformismo en los medios violentos utilizados por otros miembros de su partido político. 

Al parecer, el acto de desobedecer se encuentra incrustado en el ADN del ser humano y afortunadamente aún en la actualidad el espíritu libertario de los desobedientes civiles deambula cerca a nosotros.  La mayoría de los venezolanos en este momento se han visto en la necesidad de aplicar los preceptos de la “desobediencia civil” como medio de resistencia pacífica para detener la lamentable situación de precariedad y hambruna que un tirano los ha llevado.  La decisión del joven diputado Juan Guaidó de proclamarse presidente encargado de Venezuela fue un acto de desobediencia civil, respetable y valeroso frente a la tiranía de Maduro, el heredero del tirano.  Los colombianos no tenemos otra vía más que apoyarlos, es un hecho notorio la desidia y el desorden que el comunismo y las ganas de opacar la individualidad del ser, en cabeza de Maduro y sus esbirros, ha generado en el pueblo hermano venezolano.  Ahora bien, el problema de Venezuela no es tener dos presidentes, ¡el problema será a quien van a obedecer!

Nota: Colombiano, ¿tú aún pagas impuestos para que sean robados por los políticos de turno?

*Abogado