Diario del Cesar
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 Hijo de José Hernández Maestre sigue sus pasos

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POR WILLIAM ROSADO RINCONES 

Con el propósito de recoger las banderas de su padre José Hernández  Maestre, uno de los más puros compositores del vallenato, se encuentra su hijo, Justo Hernández Martínez, quien se dio a la tarea de buscar el archivo de su progenitor y auscultar una a una todas las letras que dejó su papá, algunas con melodías y otras solo escritas, a las que él, ahora las cotejó rítmicamente para mostrar ese potencial a los grupos y así, tratar de devolverle la vigencia a un compositor considerado de ‘las grandes ligas’.

José Hernández Maestre fue un autor nacido en Patillal, desde cuyo entorno, creó el más fino repertorio que sirvió para proyectar a muchos interpretes entre cuyas obras consideradas antológicas están: ‘El Hijo de Patillal’, grabada por los Hermanos Zuleta; ‘Felicidad perdida’, Diomedes Díaz; ‘El Encargo’; Hermanos Zuleta, entre otras.

La muerte sorprendió a este vate de una manera muy temprana, cuando su mente aun disparaba melodías y contenidos poéticos raudamente, muchas de las cuales quedaron en la sala de espera, las que hoy precisamente, su hijo saca a la luz como un homenaje a ese ser que no solo lo trajo al mundo, sino que le inoculó el gen musical, por lo que Hernández Martínez, se asoma al mundo de la composición tratando de que lo conozcan y exploren sus capacidades.

No es fácil aparecer en la palestra con la responsabilidad de tener un patrón genético de tan grandes calidades como las que tenía su papá, pero confía en sus capacidades y por eso toca las puertas a los medios, para que le ayuden a proyectar esa herencia que no había manifestado antes, por respeto a la memoria de su padre y porque es consciente de que todo llega a su debido tiempo.

Justo Hernández Martínez es un joven de 22 años, quien por haber quedado huérfano estando muy niño le tocó afrontar una situación no muy fácil al lado de su mamá y sus hermanos, pero logró estudiar y trabajar y sacar la casta por la sangre musical porque ha sido el único de los hijos de José Hernández Maestre, que ha mostrado la vena artística, no solo en la composición, sino en la ejecución de la guitarra, además tiene condiciones para cantar.

En la actualidad alterna su faceta musical con la de constructor de obras y edificaciones, de ahí que quiere ‘edificar’ un nombre,  para que la dinastía continúe, y el primer propósito es para que se conozca su talento y los músicos actuales le den la mano grabando sus temas, los que de acuerdo a los críticos, están enmarcados en las estructuras de unas buenas piezas musicales.

En sus tiempos libres toca su guitarra, compone canciones y da serenatas como todo nativo de la provincia que enmarca el suelo patillalero, el entorno de sus familia. Desde la edad de  9 años, tomó el gusto por aprender a tocar  guitarra, desde allí, comenzó a entonar las letras propias, las que le fluyeron de manera natural,  muy ceñidas al acorde melódico.

Las primeras canciones que muestra como catálogo y ya debidamente grabadas en estudio están: ‘Te esperaré’, ‘Mí inspiración’, ‘Para qué llorar’, ‘Solo le pido a mi Dios’,  entre otras.

Manifiesta Justo Pastor, como es su nombre completo que, sus contenidos son aptos para cualquier época del vallenato, de tal manera que los pueden grabar músicos de esta, y de la vieja generación.

Emulando a su padre, Justo Hernández, también pretende hacerse popular en Valledupar y en todo el entorno que dejó labrado su ‘viejo’ quien inmortalizó a su terruño con el himno: ‘El Hijo de Patillal”, por eso pretende que las nuevas generaciones de ese pueblo también puedan entonar el estribillo: “Patillal aquí tienes esta hijo, que te quiere y te admira con respeto”.