Diario del Cesar
Defiende la región

La poesía y la rebeldía

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POR WILLIAM ROSADO RINCONES

Cuando un autor dice tener música compuesta en más de 8 géneros habiendo nacido en un entorno de autenticidad vallenata, es indudable que se está frente a una mente prodigiosa, que refuerza esa afirmación con una estadística fuerte, 318 obras grabadas, 56 de estas consideradas de interés general o clásicas, lo que se complementa con tener el honor de ser el compositor vallenato con más temas grabados en tono menor,  46 en total, eso simplemente certifica la calidad del protagonista, quien lleva por nombre Mateo Torres Barrera.

Nacido en un entorno campesino en zona rural del municipio de San Diego, Cesar, un emporio cargado de tradición oral, al pie de una aldea llamada El Tupe, la villa milagrosa de San Rafael Arcángel, quien al parecer le hizo el milagro al hogar de José Florindo de la Cruz Torres Rosado y Dilia Barrera Nieves de que todos sus hijos fueran compositores, pero Mateo ha sido el líder, por eso no se equivocó cuando se hizo llamar y así se conoce como ‘El Abanderado’.

Los primeros compases de la música se los escuchó a su papá quien era gaitero, pero no había para entonces, el interés  de que esa vena artística se explotara en el plano comercial, solo se tocaba por amor al arte, por divertir las fiestas del pueblo y las parrandas de compadres. A su mamá le escuchó en una diáfana voz, los más exquisitos cantos de la música romántica. En ese entorno se levantó Mateo, quien no tardó en desarrollar su oído, iniciando por la percusión, haciendo un nombre inicial como un pujante cajero.

Pero esos golpes a la caja le fueron despejando las membranas de su cerebro para que de allí emanaran los más perfectos versos, sin ningún asomo a plagio ni en letra ni en melodía, por eso no escatima palabras para asegurar que él, es el compositor más puro del vallenato, y que revisa cuidadosamente cada letra que hace en el aspecto melódico y en la construcción gramatical, es decir, es muy difícil, o tal vez imposible, encontrar un error semántico en sus canciones ni mucho menos plagios ni redundancias.

La primera canción que le grabaron fue en su función de cajero, arte que perfeccionó escuchando a un gran maestro de su pueblo, Marciano Socarrás. Luego tuvo la oportunidad de integrar el grupo de Ismael Rudas, un dechado de virtudes en la ejecución del acordeón, y quien al escuchar el talento de Mateo, no dudó en grabarle la primera canción titulada: ‘Lamento de un provinciano’, después de esa incursión llegaron ‘lluvias’ de pedidos ante la calidad que mostraba ese joven nacido en El Tupe pero educado en Valledupar y Riohacha en donde terminó su bachillerato becado por la empresa Coltejer, que para entonces, premiaba a los mejores bachilleres y ahí estaba el nombre del hijo de José Florindo, quien en sus inicios como cajero siempre lo cuidó para que no entrara por el camino del trago que era lo más común que hacían los músicos de la época.

SU MEJOR CANCIÓN

A pesar de tener un selecto catálogo de canciones grabadas por las estelares agrupaciones que perseguían su talento como: Binomio de Oro, Jorge Oñate, Los Hermanos Zuleta, Elías Rosado, y Silvio Brito, la obra que lo trasnocha y de la que dice sentir el mejor orgullo por toda la trascendencia internacional que ha tenido, es‘Las Rosas’, tema que le hizo a su mamá quien le inculcó las tonalidades que después supo explotar en su faceta de cantante por donde también transitó.

“Esa canción me la grabó primero Carlos Lleras Araujo con ‘Chema’ Ramos, después se enamoró Emilio Oviedo y Rafael Orozco, y después Andrés  ‘El Turco’ Gil, es decir tuvo tres agrupaciones vallenatas, después el mismo ‘Turco’ la grabó unas 5 veces más, cuyas versiones se exteriorizaron y fueron muchos los grupos internacionales que la grabaron” sostiene el ‘abanderado’.

“La mujer para mi es una rosa

Como ella se marchita y revive

Cuando la maltratamos se aflige

Pero si la cuidamos es hermosa

Por eso es que me gusta tratarla

De cierta manera y sin intriga

Porque esas rosas tienen espinas

Que me pueden hincar hasta el alma”

Es tanto el respeto y admiración que Mateo siente por esta obra que no oculta la satisfacción que le produce las estadísticas logradas por esa canción pero en la versión de ‘El Turco’ Gil’ fue que la aceptación llegó a  ser tan grande a nivel  internacional que, ocupó por varios meses consecutivos, los primeros lugares en la revista más prestigiosa de la música universalmente, líder en este tipo de mediciones, la Bilboard.

Pero curiosamente, manifiesta que ni de esta ni las otras obras pegadas en el exterior le han devengado regalías por el mal manejo de las editoras y por las políticas endebles del derecho de autor, lo que le ha valido a su espíritu rebelde y contestatario algunos vetos e incluso la desaparición de la palestra como compositor, pues las casas disqueras diferían de sus criterios, los que litigaba en su calidad de abogado, otra de las facetas logradas teniendo como base la música.

El pulimento de Mateo Torres Barrera en la música no fue gratuito, su roce siempre fue con grandes maestros, tuvo el honor de ser cajero también del famoso grupo: ‘Las Tres Guitarras’, un trío de ensoñación en la provincia, la más alta universidad parrandera, dicho de otra forma, unos grandes ligas de la bohemia y la serenata, fueron ellos: Antonio Brahín, Juan Calderón y Hugo Araujo, el emporio de los festines en San Diego, además de la cercanía con el maestro Leandro Díaz, a quien acompañó en muchas presentaciones.

Su padre aparte de ejecutar la gaita fue un reconocido decimero de la región, pero eso no se lo heredó Mateo: “A mí nunca me gustó la improvisación, yo soy una persona muy metódica y perfeccionista, yo cuando hago una canción, me concentro en tomar todas las medidas de una buena construcción, jamás dejo escapar detalles de estructuración métrica y gramática, me da pena con muchos colegas  que redundan y plagian como si nada, por eso yo no le ‘jalé’ a los versos improvisados nia la décima” manifestó.

Detrás de este artista bonachón y dicharachero, un don y privilegio de los nativos de la región sandiegana, se asoma un experto percusionista que, no solo se conformó con golpear los tambores de su ancestral raza africana, de cuyo ramo es descendiente, sino que, su capacidad lo llevó a escudriñar y sacarle provecho melódico a: Las Tumbadoras, la Guacharaca, Guitarra,  Batería, además fue corista profesional y cantante líder, llegando a la grabación de algunas producciones discográficas.

MI PRESIDIO

Hay otra obra que sirve de carta de presentación a Mateo Torres en el interior del país y en otras naciones de América, se trata de: ‘Mi presidio’, un tema que en cualquier temporada es éxito en Bogotá, pero curiosamente, a quien más le ha servido es a su intérprete, el también compositor Romualdo Brito’, quien lo grabó, luego de que otros artistas lo rechazaron, con esa canción se dio a conocer RomualdoBrito como cantante, y es tanto el provecho sacado que la ha grabado en 8 oportunidades diferentes, de las 40 versiones que se han hecho de este tema.

Te vi partir y el amor en mi silencio se hizo llanto

Vi juguetear sobre tu espalda haciendo olas tus cabellos

Fija mirada en la distancia yo iba siguiendo tus pasos

Vi diluir en tus pupilas empañadas mi embeleso

Pensé vivir donde jamás lograra palpar tu presencia

Habito el cielo del olvido y me di cuenta

Que estoy perdido en el camino de mis sueños”

Mateo Torres es dueño de un ‘ejército’ de canciones  que conforman un batallón sentimental de letras que no solo las ha vivido él, sino que, se ha mimetizado en el estado anímico de algunos amigos, se introduce en ese hábitat para hacer con letra y melodía en cuerpo ajeno tales vivencias, pero con la autorización de los protagonistas del sufrimiento o el placer, como la vez que hizo el tema: ‘A mis hijos porqué’, que es  una historia de infidelidad de un amigo compositor, lo que reflejó en un reclamo poético de ese esposo entregado a su pareja y esta le hace una mala jugada, por encima de la afrenta a que sometería a sus hijos, así nació la canción. ‘A mis hijos por qué’:

“No te voy a censurar

Yo no te voy a ofender

Todo se lo dejo a Dios

Pero si mío fue el error

Me deben cobrar por él

El precio justo no más

Pero mis hijos no lo deben saber

Esa verdad se la debemos callar

Porque el correr de los tiempos será el juez

Que imparcialmente nos deberá juzgar”

FUE SOLISTA

En el plano del canto, Torres Barrera hizo sus pininos y logró dos producciones, una al lado de Adiel Vega, uno de los primeros acordeoneros que hizo furor en el Festival Vallenato, con él grabó un LP  y posteriormente hizo lo propio con Ramón Vargas,  en donde no solo grabó sus temas sino los de otros autores contemporáneos.

Son tan fértiles los conocimientos de este baluarte de la música que los espacios se quedan cortos, en cada canción tiene una historia, y además escudriña de cerca el estilo de sus contrincantes y sabe al dedillo quien plagia a quien, incluso en la canción, ‘Mensaje Folclórico’ grabada por Silvio Brito, el artista que más tema le llevó a la grabación,  hace un relato del eximio comportamiento que debe tener un autor, y no aferrarse a la creación de otro para poder emerger, como según él, lo han hecho muchas de las llamadas ‘vacas sagradas’ del vallenato.

“Donde nací más allá de los límites urbanos

Me levanté interpretando esos ritmos tan queridos

Y como lo permitido no es prohibido todo es claro

Componiendo mis canciones he forjado un propio estilo

Siempre llevaré conmigo ese fiel lindo pasado

Donde luchábamos juntos por los mismos intereses

Pero han surgido piratas como lo confesó Leandro

Que sin tener cualidades creen que todo lo merecen”

A Mateo Torres le tocó dejar un poco las letras de la poesía, para dedicarse a los renglones de los códigos del derecho, en donde se desempeñó con lujo de detalles, pero el inexorable paso del tiempo ya le reclamó sus justificadas vacaciones, por lo tanto ya goza de un buen retiro, pero aun así, no deja de socavar ese pensamiento que lo trepó en la montaña de la rebeldía, forjando una contestataria personalidad que molesta a los que tienen callos asomados.

Su obra siempre será imperecedera por ese profundo arado que cimentó en la tierra musical desde donde germinaron las productivas espigas de la creación vallenata, entre las que se pueden enmarcar canciones como: ‘Lleno  de  ti’, ‘Solo promesas’, ‘A mis hijos, porqué’, ‘Frente a frente’, ‘Florecita  del  campo’, ‘Mi presidio’, ‘Somos diferentes’, Tú eres el amor’, ‘Quiera o no tu padre’, ‘Todo en chanza’,’ Amor sin fronteras’, ‘Las rosas’ entre las tantas cosechas de este criollo compositor tu pero.