Diario del Cesar
Defiende la región

‘Y la violencia llegó al Valle’, tema premonitorio del vallenato

170

POR WILLIAM ROSADO RINCONES 

Los cantos vallenatos no solo son la esencia de declaratorias amorosas, despechos o la narrativa parrandera de una región, son a veces estructuras noticiosas que rítmicamente denuncian los sucesos, e incluso, unos tienen el don de vaticinar acontecimientos.

En este sentido, la premonición de cambios en la parte rítmica y cultural del pueblo vallenato quedó descrito en canciones que plasmaron las realidades que después llegaron, cuales fueron,  la invasión de géneros musicales foráneos y la migración de corrientes humanas que desdibujaron la idiosincrasia vallenata, arrastrando con eso, riadas de violencia que acabaron el ambiente apacible de la antigua comarca.

El primero que visionó la ‘hecatombe’ musical y social fue Gustavo Gutiérrez, quien el año 1969 hizo la canción: ‘Rumores de Viejas Voces’ en donde narra su preocupación por lo que se veía venir, lo que calcadamente, cumplió su presentimiento.

“Rumores de viejas voces

De tu ambiente regional

No se escucharán los goces

De tu sentido cantar

Ya se alejan las costumbres

Del Viejo Valledupar

No dejes que otros

Te cambien el sentido musical”

Años después, el mismo Gustavo Gutiérrez pedía en una canción la detención del avance delincuencial que se avecinaba por esta tierra, e hizo la obra: ‘Que la violencia no nos llegue al Valle’ pero fueron rogativas al aire, porque los disparos comenzaron a competir con los pitos del acordeón. A tal punto creció la ola delincuencial que,  muchos artistas la han vivido en carne propia, hasta el mismo Gustavo Gutiérrez a quien en una ocasión atracaron y amarraron en su residencia.

“Yo sentí el dolor, cuando aquí llegó

Hay que respetar la vida,

La violencia siempre nos vuelve animal

Hay que compartir lo que Dios nos dio

Un sentimiento tan noble

Y es la diferencia de ser racional”.

De otro lado, el connotado acordeonero, Emiliano Zuleta Díaz, también se aferró a la letra de una canción para mostrar el dolor que le daba la situación de Valledupar, frente a la delincuencia arrolladora. Por eso creó el tema: ‘Mí pobre Valle’.

En esta obra, recalcó la nostalgia por los tiempos pasados cuando era estudiante que  le tocó vivir en el colegio Loperena, las serenatas a las enamoradas, las que salían a dar sin ninguna preocupación, pero que ahora, los parranderos  se exponen a que desde cualquier parte salga un disparo y acabe la vida de alguien.

“Ya no es el Valle que conocí aquel día

Cuando en el Loperena ay lo comencé a querer

Yo era un muchacho que a veces amanecía

Tocando serenata subido en un andén.

Ya no se puede tocar por las calles

Así como anteriormente se hacía

De cualquier parte un disparo nos sale

Ya uno no vale lo que antes valía

Aquí ninguno responde por nadie

Ese es el plato de todos los días”.

Estas y otras canciones como ‘Viejo Valledupar’ del ‘Veje’ Bolaño recobran una triste vigencia a raíz de todos los casos criminales que azotan esta tierra,  a lo que no escapa ningún estrato, como lo ocurrido en la mañana de ayer al médico Alberto ‘Tico’ Aroca quien fue muerto por sicarios. Aroca era un profundo enamorado del vallenato y su nombre era común en los saludos de varios conjuntos. Además, un acérrimo gallero con lo que ambientaba cada año, el Festival de la Leyenda Vallenata.