Diario del Cesar
Defiende la región

Migrar y enfrentarse a la muerte

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Cuando Luis Hernández atravesó Colombia encontró la muerte. Estaba en el páramo de Berlín, en medio de esos 4 grados centígrados que caracterizan este ecosistema y decidió apartarse de la carretera para adentrarse en el monte a tomar un respiro. Entonces, vio el cuerpo sin vida de una mujer, de unos 23 años, que abrazaba a un bebé de no más de seis meses.

“Me imaginé en esa situación, muriendo”, afirma. Comenzaba la tarde de un día de abril, pidió auxilio en una finca, llamaron a las autoridades y vio el levantamiento de los cuerpos. Entonces, el frío se apoderó de su cuerpo y buscó un corral de ovejas para pasar la noche. Estaba solo. Caminó por su cuenta hasta que al día 33 llegó a Cali, su destino.

Esa ruta que comunica a Cúcuta con Bucaramanga es uno de los trayectos que toman los migrantes en Colombia. Hay otros más peligrosos: la selva del Darién, las travesías marítimas por el Urabá o las trochas de la frontera con Venezuela donde mandan los ilegales, como lo ha podido constatar EL COLOMBIANO.

Entre los migrantes en tránsito, más conocidos como caminantes, que han atravesado esa fría montaña, corre el rumor que por mes fallecen 18 personas en esas condiciones, petrificados por la hipotermia de pasar sin abrigo uno de los lugares con temperaturas más bajas del país. No es una cifra confirmada por las autoridades, pero ya hay indicios de esa situación.

Un reporte presentado ayer por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reveló que entre enero y el 14 de agosto de este año fallecieron 514 migrantes en el continente, entre los que atraviesan América del Sur a pie, los osados que toman balsas para cruzar el Caribe, los centroamericanos que marchan hasta Estados Unidos o la frontera de este con México.

Y esa cifra nunca había superado la barrera de las 500 víctimas tan pronto en un año, según el portavoz de la OIM, Joel Millman. Ahogamientos, accidentes de tránsito, enfermedades, homicidios y deshidratación fueron las principales causas de esos decesos, cuyo aumento se vio marcado por los datos de los migrantes venezolanos fallecidos, que alcanzan los 89.

Más barreras, más muertes

Hay gobiernos que ponen freno a la migración. El de Donald Trump en Estados Unidos, por ejemplo, con su muro en la frontera, o Chile, Ecuador y Perú, con los altos requisitos que implementan para los venezolanos que quieren ingresar a su territorio. Pero cuando estas personas no encuentran las puertas abiertas, terminan en travesías peligrosas para llegar a su destino.

Como lo explica Alexandra Castro, directora del Observatorio de Migraciones de la Universidad Externado, “la gran cantidad muertes son consecuencia directa de la imposición de medidas más restrictivas para la migración. Mientras más obstáculos dispongan los países, los migrantes tienen más riesgos”.

Grupos ilegales, terminar en redes de trata o la misma muerte que, a juicio de María Teresa Palacios, directora del Grupo de Derechos Humanos de la Universidad del Rosario, termina” revictimizando” a estas personas y es una realidad que se presenta sistemáticamente en los flujos migratorios que suceden de manera forzada en la región.

El reporte de la OIM constata que cada vez hay más muertes, al igual que los informes Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) evidencian que el fenómeno migratorio aumenta con los focos de tránsito de Centroamérica y Venezuela.

Algunos como Luis Hernández se salvaron de esa realidad, pero quedan otros atravesando el continente en busca de un país seguro que, como esas 514 personas, están en riesgo de frenar su travesía a causa de la muerte.

El Colombiano.