Diario del Cesar
Defiende la región

La incomparable belleza de la mujer cesarense

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El departamento del Cesar, es una tierra cultural por excelencia: poetas, compositores, cantantes y deportistas, hacen de esta, una región que ha llenado las páginas más honorables de la historia del país, teniendo en su recordación, por ejemplo a grandes exponentes del género vallenato como Rafael Escalona y Diomedes Díaz. Y en se orden tenemos a las hermosas mujeres que han sido símbolos de la belleza colombiana, capaces de cautivar hasta el más fiero de los hombres.

Desde 1994 con Tatiana Castro Abuchaibe o en el 2006 con Eileen Roca Torralvo, los cesarenses no habían disfrutado tanto de la participación de sus representantes en concursos de belleza nacionales; los últimos tres años, han sido para el departamento motivo de infinito orgullo, no solo porque las candidatas dijeron con su presencia “las cesarenses somos divinas”, como expresaron Anabella Castro, Daniela Herrera y Ana Cadavid, exseñoritas Cesar, en una entrevista a nivel nacional durante el Concurso Nacional de Belleza, sino, porque demostraron que la belleza va más allá de un lindo rostro o un cuerpo esbelto: son mujeres integras e intelectuales.

Eileen Roca Torralvo, señorita Cesar 2005 y soberana de los colombianos en el 2006, en dialogo con DIARIO DEL CESAR, reveló lo que para ella significa  la belleza de las mujeres de este territorio; segura de su respuesta, argumento que es un resumen de “autenticidad, amor y alegría; amamos nuestra cultura y resaltamos el folclor vallenato en cualquier parte, enseñándole a la gente lo bonito y maravilloso que es nacer en el Cesar”, manifestó la también actriz colombiana.

Y es que la diversidad de los rasgos que caracterizan a las mujeres del Cesar, son en ocasiones difíciles de no percibir; en poblaciones como Río de Oro, las cesarenses parecen diosas doradas: el cabello rubio es el común denominador y sus ojos claros deslumbran a quien tenga el privilegio de mirarlos, estos factores hicieron que Daniela Herrera, señorita Cesar 2016, se convirtiera en la virreina nacional de Colombia; demostrando que el Cesar, tiene belleza para competir en escenarios de envergadura nacional.

LA BELLEZA DESDE LA CULTURA CESARENSE

Por otro lado, si algún foráneo visita tierras vallenatas, fácilmente podría caer rendido ante las mujeres de la capital, quienes con su tez blanca, rasgos imponentes y anchas caderas, le dejarían saber que en el “valle” quién llega, difícilmente se va, y no precisamente por las frías aguas del majestuoso Guatapurí.   La belleza de este punto colombiano, nace desde rasgos históricos; es así como encontramos a mujeres indígenas, que con su largo cabello que llega hasta la cintura, deslumbran hasta al más sano de los hombres

Katerine Pulié, perteneciente a la región Kankuama, definió la belleza de la mujer cesarense, como aquella que porta honorablemente “rasgos angelicales” que la destacan de otras damas.   Para ella, la mujer de esta zona del país no pasa por inadvertida, “somos diferentes, arraigadas a nuestras costumbres y entregadas a nuestra tierra”, comentó.

LAS MUJERES QUE CAUTIVAN

El color trigueño es el característico de las mujeres del departamento; en poblaciones como La Paz, San Diego, Codazzi, La Jagua de Ibirico y otros sectores, es deleitante ver el garbo, el porte, el contoneo, la firmeza y la presencia de estas señoritas.  Su personalidad llena de carácter, pero a la vez, de inmensa alegría, inteligencia y creatividad, las distinguen del resto de mujeres del país “y yo creo que son estos los factores que nos destacan sobre la belleza de otras mujeres del país, el tener un porte único que solo se posee al ser oriundas de las bellas zonas llamada Cesar”, comentó Andrea Pana, modelo cesarense.   Para ella, esta tierra (el Cesar), es afortunada, por tener el privilegio de mostrar cada año en diferentes escenarios, “que sus mujeres son integralmente bellas”, sostuvo.

Solo queda por decir: ¿seguirán las mujeres del Cesar, liderando competencias a nivel nacional?, y demostrando que en la tierra del cañahuate florecido, la belleza se desglosa desde diferentes puntos.

Por: EDUARDO MOSCOTE SIERRA