Diario del Cesar
Defiende la región

Educación, el laboratorio de mi vida

134

Antes de hacer alusión al tema de opinión de semana, quiero expresar mi total respaldo a la decisión de nuestro pueblo hermano –han perdido tanto, que ni el miedo les quedó-, clamando a Dios se apiade de toda nuestra Región, que los actos de unos pocos no afecten la tranquilidad de muchos, respetuosamente, pienso que ya es suficiente, que permitan sin violencia dar un paso al costado, y a esperar que ese medicamento derrote la mal Madurada enfermedad.

Ahora bien, realmente tuve una niñez diferente del común, lo cual evidente marcó mi vida, pero nunca dudé de mi debilidad, amor y pasión por aprender; por eso, sobre la educación tengo mi propia percepción, al comprenderla, vivirla y al aplicarla y,  con esto, no es que crea que mi subjetividad es la acertada, ni creo ser mejor o más inteligente que quien estos momentos se toma el tiempo de leerme (lo cual valoro y me llena de orgullo), todo lo contrario, es que por ser básico, precisamente por carecer (i) de una educación adecuada a mi circunstancia, de tiempo, modo y lugar, fue muy probable que en el día de hoy no estuviera escribiendo estas letras para uds. (ii) Las condiciones económicas puede que repercutan, pero no es una regla, ciertamente la educación privada trae consigo métodos de aprendizajes, investigaciones y herramientas mucho más avanzadas y aplicadas, lo cual permite unas condiciones de ventajas para quien la obtiene, pero vuelvo y repito, los pasos agigantados de la educación pública, el acceso popular a la tecnología, casi que equiparan la brecha tan marcada de acceso a información, – cosas que nos existían en los ochenta- lo que sin duda repercute en los resultados, y de ejemplo este año que terminó tenemos los resultados de la pruebas Icfes de los estudiantes del Colegio Loperena y su posicionamiento dentro de los escalafones de los mejores puntajes del departamento, (iii) las condiciones sociales y familiares, el entorno definitivamente te marca, quieras o no, cuando existen fallas en estas se torna mucho más difícil la situación que con las falta de las anteriores, es que es sencillo, la razón es que somos seres humanos, y necesitamos de otras personas para convivir, y más aún, cuando se trata de aprender, partiendo de la base que nuestro cerebro está programado para asimilar aprendizaje a través de nuestros sentidos, lo que quiere decir que si lo que vez está mal, lo que aprendes evidentemente estará de la misma manera, todos venimos al mundo como una gran tabla de Excel sin celdas, sin idioma, sin programación, sin método de educación, y lo que va llenando toda esa gran pantalla, indudablemente es nuestro entorno, o recuerden la historia de Tarzán en la selva, funciona igual; nuestra mente representa un gran armario lleno de nuestras vivencias culturales, musicales, religiosas, morales, éticas y hasta las impuestas por medio de la normatividad que nos rige de acuerdo al lugar en el que estemos.

En este orden de ideas, si lo que se quiere o lo que se busca es tratar de ser cada día mejor, en todos los ámbitos que nos rodean (espiritual, familiar, social, económico, educacional, político, etc.) bastará entonces, con empezar a mejorar nuestra forma de desaprender para aprender , lo que aprendemos y para que lo aprendemos, ósea, que realmente cada cosa a la que se le dedique tiempo represente un aporte para el crecimiento de cada uno de los aspectos que nos hemos programado crecer o tan solo ser mejores.

Lo anterior, ciertamente me lleva a una conclusión que he venido planteando al interior de las aulas de clases, conferencias y seminarios que imparto, en donde básicamente resalto la importancia de CRECER EN EL SER PARA SER, lo que se traduce en un crecimiento integral, esta palabra encierra un significado amplio, empero, se puede simplificar en la búsqueda del cumplimiento de las metas que cada quien se proponga, en cada ámbito de la vida, en otras palabras,  los estándares de exigencias de profesionales, estudiantes, amas de casa, trabajadores, amigos, novios y cualquier tipo de relación de coexistencias, trae consigo intrínsecamente una comunicación y actos que materializan la misma, es por ello, que nuestra formación y/o educación, debe ir encaminada no a un nombre o título, si no más por el contrario, a la búsqueda de esa persona que queremos ser, porque de nada sirve hacerse llamar médico, abogado, bombero, policía, etc., si igualmente, con esos distintivos, normalmente, también eres padre, hijo, hermano, amigo, deportista, y una cantidad de labores a las cuales también dedicamos tiempo; siendo así las cosas, ineludiblemente resulta importante, priorizar en lo que nos permitimos aprender y para que lo necesitamos, establecer a través de una metodología de autoevaluación y proyección, metas en todos los ámbitos de nuestra vida, la apuesta no es fácil, y quien escribe, cada día es más consiente de los reveses y complicaciones que insta el solo hecho de tratar temas tan complejos como estos, y más aún, en una sociedad en donde se te cuestiona por el solo hecho de intentar algo fuera de lo común, de todas maneras, así son las cosas, me estoy atreviendo y mientras se me permita, seguiré ondeando las banderas de una educación práctica para la vida, en búsqueda y en construcción de mi propio @CRECIMIENTOINTEGRALORG.

Al igual que en casa, los hijos pueden ser el reflejo de aciertos, falencias y/o de las circunstancias que por descuido permitan sus padres o representantes.