Las palabras de la madre de la menor asesinada en el municipio de San Martín quedan retumbando en el ambiente, pues habla con tremenda honestidad sobre la brutal muerte que tuvo su pequeña hija de tan solo 13 años.
El hecho se presentó en la noche del martes, cuando el cadáver de Daniela Parra fue encontrado con señales de violencia y, supuestamente, abuso sexual. Las autoridades sospechan de otro menor, que sería el hermanastro de Daniela.
Sus despojos yacen en una funeraria de Granada, Meta, tal vez la funeraria más humilde de la población, pues no había muchos recursos económicos para asumir los gastos de las honras fúnebres de la menor.
La mirada de la mujer está perdida en la infinidad de las sabanas del inmenso llano, como buscando, tal vez, una explicación a lo inexplicable, a lo atroz, a lo aberrante del caso en el que se vio involucrada su tesoro, como ella misma la llama. La mujer asegura que espera que se haga justicia por parte de las autoridades, e incluso se atrevió a clamar por otro tipo de justicia no tan santa.
Luz Yajaira Colmenares se ve como una mujer vulnerable, su cara es pálida, su cuerpo menudo no hace alarde de ser recia, su voz quebrada y sus profundas ojeras, dan cuenta de lo mal que la está pasando por culpa de alguien que jamás midió las consecuencias de sus actos demenciales, y que las autoridades tratan de ubicar o identificar cuanto antes.
“Gracias por estar pendiente de mí gracias a la gente de San Martín a la gente que está acompañándome en estos momentos de mi duelo que solamente lo entiendo yo”.
Insistió en que les pide a los papitos del país que escuchen a sus hijos, pues ellos pocas veces, o nunca, dicen mentiras sobre todo en temas tan delicados como la vulneración de sus derechos.
“Solamente quiero volver a aclarar que me siento culpable, no de la muerte de mi hija sino el haber quedado callada, y vuelvo y repito, que por favor mamás, cuando nuestros hijos sientan algo no nos quedemos calladas, no quiero que le pase lo que me pasó a mí por miedo a algo, no tengamos miedo de hablar, no tengamos miedo de nada, confiamos en muchas personas que muchas veces hacen mal, me confié en dos monstruos”.
Afirmó que nunca recibió alguna ayuda profesional, y que jamás supo qué hacer ante los maltratos físicos a los que eran sometidas ella y sus niñas, pero que, tal vez por miedo, nunca se atrevió a denunciar ante las autoridades.
“No, mi hija en ningún momento (me dijo algo), pero no sabía con el monstruo que yo andaba en la casa, y debemos cuidar más a nuestros hijos, de que nuestras parejas nos golpean y nos maltratan físicamente que por favor hablemos, denunciemos, que no nos quedamos calladas, no me siento culpable de nada porque imposible que una madre se preste para que asesinen y le destruyan la hija, una niña que a pesar de su discapacidad era una niña muy alegre y no tenía nada que ver, no tenía por qué caer en las manos de un monstruo de San Martín”.
Atinó solamente a pedir justicia, pues ella cree que, quien al parecer podría ser el responsable del crimen, no estuvo solo en este caso.
“Pido justicia, pido mucha justicia, y me entristece saber que, en San Martín, un pueblo lleno de tanta seguridad, hayan tenido un monstruo durante todos estos años y épocas, porque tengo entendido que esta mujer lleva muchos años ahí y también sé que ella es culpable de la muerte de mi hija y que es cómplice intelectual”.
Dice que un nunca pensó que los días de la niña, terminarían de manera trágica y confirma 1ue solo quería un mejor futuro para ella y sus seis hijos.
“Ángeles Daniela era una niña hermosa que la traje a San Martín por un mejor futuro, por mejor vida, y que desafortunadamente en ese pueblo supuestamente lleno de seguridad que la verdad les voy a ser sincera me desilusionó San Martín”.
Sentada al lado del féretro de su pequeña hija, clamó por justicia, sin importar de qué lado venga, solo quiere justicia.
Por último, la mujer dijo estar dispuesta a llevar el caso hasta las últimas instancias.
Las exequias de la menor se cumplieron este martes a las 3 de la tarde en la iglesia Nuestra señora del Carmen del municipio de Granada, y los restos de la niña fueron sepultados en el cementerio central de la población.
Entre tanto, las autoridades siguen tras la pista de varios indicios que permitirán establecer si hubo complicidad en este caso, que tiene bajo custodia de las autoridades al hermanastro de la niña, luego de que un juez le dictara esa medida, y de que no aceptara los cargos formulados por la fiscalía general de la nación, por feminicidio, y acceso carnal abusivo con menor de 14 años.
La gobernadora del Meta Marcela Amaya y el comandante del departamento de policía Meta, quien dispuso de un grupo con sus hombres de mayor experiencia para este caso, acompañaron el cortejo fúnebre y bridaron el apoyo a la familia.
Villavicencio (Colprensa).