Diario del Cesar
Defiende la región

Todos estábamos advertidos: huye de la justicia

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No hay nada de que asombrarnos. Todo estaba advertido y cantado. Los que no quería aceptar la realidad hoy deben estar pagando escondederos a peso. Y la vergüenza de la justicia no puede ser peor; sobre todo para aquellos tribunales que aun se resisten a creer que las pruebas no son ciertas y que todo obedece a un montaje.

Pues bien, más allá de los escenarios e hipótesis posibles en torno a la misteriosa desaparición de alias “Jesús Santrich”, entre la noche de un sábado y la madrugada del día siguiente, un domingo; hoy tenemos los objetivos y las consecuencias de esa fuga: hacerle el quite al llamado que la justicia le ha hecho por narcotraficante.-

Zeuxis Pausias Hernández Solarte alias ´Jesús Santrich´ le incumplió a los colombianos, deshonró el proceso de paz firmado por su organización, traicionó la confianza de la comunidad internacional, e hizo trizas la credibilidad de la famosa JEP y de contera hizo parpadear a la Corte Suprema de Justicia y de ñapa pisoteó al Consejo de Estado

En estricta valoración de los hechos, Santrich fue cogido infraganti negociando un cargamento de coca y las pruebas han sido tan contundentes que no tuvo otra opción que burlarse de la Corte Suprema de Justicia que lo había citado para ayer 9 de julio.

Y sucedió lo que todo el mundo ya preveía, que no acudiría  a la citación de la CSJ, y consecuente con ello se le expidió una orden de captura con la cual de paso se le debe activar una circular roja de Interpol, tras lo cual deberá procederse a examinar si continúa cobijado, o no, por la Justicia Especial para la Paz (JEP).

Cómo negar que la situación de Santrich ha reactivado los reclamos de diferentes actores políticos e institucionales respecto de su seriedad, respeto y compromiso con sus roles como congresista y ante la representatividad que tiene dentro del proceso político de la Farc y la reincorporación del grueso de combatientes en los espacios territoriales como el de Tierra Grata, Cesar, donde se encontraba al momento de su desaparición, y de las oportunidades de reinserción general a la civilidad de la disuelta guerrilla.

El peor enemigo del Acuerdo de Paz ha sido el mismo Santrich quien lleva más de un año produciendo constantes convulsiones y colapsos noticiosos a su alrededor, con comportamientos pintorescos, salidas extravagantes y actos de provocación a un país que quiere y exige de la Farc gestos de paz y señales de convivencia, con aportes inequívocos a la no repetición de la violencia armada del pasado, y también a la desactivación de los odios engendrados por la retórica venenosa —frases incendiarias— que enervan al establecimiento y a la gente de a pie.

Los novelones, al estilo Santrich, no pueden persistir ni desdibujar más la utilidad e importancia de los acuerdos ni erosionar las posibilidades que tiene la izquierda, por fuera de las armas, de integrarse a la modernización política y al desarrollo de la Colombia contemporánea, sin evasiones ni escondrijos.

Pero hay algo positivo y es el pronunciamiento que ha hecho el partido de las Farc del cual rescatamos lo siguiente en su pronunciamiento oficial:

“Su no presentación a la diligencia citada el día de hoy, desmiente su propia palabra y defrauda la confianza del país y de nuestro partido” reza un comunicado emitido horas después de que se hiciera oficial la ausencia del hoy representante a la Cámara de la diligencia judicial.  La Farc añadieron que “no está de más reiterar que esa conducta es únicamente responsabilidad suya, que, al igual que otras de sus decisiones personales, no consulta ni al partido Farc ni a su dirección. Jesús Santrich no solamente es un militante de nuestro partido, sino que hace parte de su dirección y ocupa una curúl en la Cámara de Representantes a nombre de nosotros”.  Ojalá y los directivos de las Farc sepan valorar el momento histórico que el país les entregó.