Diario del Cesar
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Juegos de suerte y azar: un vicio que lleva a la ruina a muchos vallenatos

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Hasta doce horas puede pasar una persona jugando en el casino. Esta adicción se llama ludopatía, que es el deseo irrefrenable de seguir apostando a pesar de los estragos que esto causa en tu vida./RICHARD DANGOND.

POR.
NINOSKA
REYES URDANETA

Como en Las Vegas, sin saber si es de día o de noche; rodeado de un mundo de fantasías que pudieran traducirse en estrategias para incentivar las apuestas; así permanece “Víctor”, un destacado administrador de empresas que cautivado por los juegos de suerte y azar se refugia en los casinos a los que ha llegado a catalogar como su segundo hogar. Hoy enfrenta un grave problema, puso como garantía su vivienda cuando la plata no alcanzó para saciar las ganas de apostar.

Víctor, con 42 años de edad, vio transcurrir su vida entre juegos de suerte, pues sus padres eran también fieles visitantes de esos lugares al que llevaron a su hijo cuando alcanzó la mayoría de edad. Sin pensar que la conducta sería repetitiva y que los juegos acabarían con su esencia como profesional, ahora este hombre está sumergido en la quiebra y la soledad, por cuanto su matrimonio también está a punto del colapso.

Entre máquinas tragamonedas, ruletas y mesas de Póker, lo encontramos. Un hombre pensativo, pero visiblemente extasiado en los juegos. Él es muy conocido en un selecto casino de Valledupar y aunque tiene la vida atormentada por los problemas, sigue allí, apretando cada tecla de las máquinas o apostando las fichas con la esperanza de recuperar lo que ha perdido.

“Es como una enfermedad, no puedo dejar de venir, soy cliente VIP y por más de 10 años estos juegos se han convertido en mi dependencia, hasta el punto quele entregué a un amigo las escrituras de mi casa como garantía por el préstamo de 20 millones de pesos, que inicialmente serían para un proyecto, pero quedaron aquí; ya no tuve como pagarle al prestamista y en su poder está mi vivienda, la de mi familia”, dijo Víctor con pesar, pero a su vez emocionado porque al momento la máquina le pagaba una jugada.

De inmediato se levantó y dejó la conversación a medias. Se le acercó a una de las anfitrionas, una hermosa joven vestida de manera ejecutiva, quien con unparticular gesto en las manos le canjeó el premio que se volvió a convertir en el pago de otro ciclo de apuestas.

Allí permanecimos. Víctor con su bono de 360.000 pesos miraba con emoción sus alrededores y luego de pedir una cerveza, que por cierto se la regalaban por ser cliente del lugar, se sentó en la ruleta. En voz alta pidió el numero 15, luego el 24 y para finalizar el 45 y ninguno fue el de su suerte, volvió a perder lo invertido y apenas lo acompañaban 20.000 pesos del premio que minutos antes había ganado.

Y así trascurrió la tarde-noche de Víctor. Con el dinero que le quedaba volvió a intentar en las máquinas de juego y ya allí todo lo perdió. Una noche más, los problemas siguen y los bolsillos vacíos para enfrentar una nueva pelea matrimonial.

Víctor, aunque un poco triste porque lo volvió a perder todo, narró al DIARIO DEL CESAR que su atrevimiento en las apuestas se debe que hace años atrás alcanzó a ganar hasta 10 millones de pesos en los juegos de suerte y azar. “De hecho la casa que tengo perdida la logré reuniendo con las apuestas, pero irónicamente el juego me la volvió a quitar. Yo he pasado hasta doce horas en un lugar de estos sin saber si es de día o de noche, el ambiente me consume yhasta las comidas me las dan”.

Ahora Víctor con sus preocupaciones acuestas, asiste desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde a su puesto de trabajo, y de allí se va al casino sin importar si es día de semana, festivo o fin de semana. “No puedo escapar de esta realidad, las ganas de jugar consumen mi existencia, solo me toca confiar en misuerte a ver si este vicio me deja algo bueno en la vida”, exclamó mientras se despedía de los empleados del lugar prometiendo regresar por lo que perdió.

Así como este profesional, son muchas las personas que acuden a este tipo de lugares. Entre el vicio y la diversión dejan desde los sueldos hasta los bienes quepor años han logrado construir junto a su familia.

Esta adicción patológica a los juegos de azar, se conoce como ludopatía, que es el deseo irrefrenable de seguir apostando a pesar de los estragos que esto causa en tu vida. Apostar significa que estás dispuesto a arriesgar lo que valoras con la esperanza de recibir algo que tiene un valor aún mayor.

Las apuestas pueden estimular los sistemas cerebrales de recompensa al igual que las drogas o el alcohol, y causar adicción. Si la persona tieneun problema de ludopatía, puede hacer apuestas continuamente, ocultar el comportamiento, consumir los ahorros, acumular deudas o, incluso, recurrir al robo o al fraude para sostener tu adicción.

 “Yo comencé yendo al casino a tomarme un traguito y apostar 10 mil pesos, después seguí con 20, 30, 100 mil, luego de eso iba con 300 mil más todas mis tarjetas.  Gastándome fácilmente un millón en una noche.  Si bien es cierto en muchas ocasiones gané, sacando la cuenta fue mucho más lo que perdí a lo queme soltó el casino.  Dejé de jugar cuando me quedé sin un solo peso y estuve a punto de perder mi departamento y mi vehículo”, contó Manuel, quien a tiempo reaccionó y decidió no entrar en este mundo, pues buscó ayuda profesional para tratar la ludopatía.

LAS MUJERES TAMBIÉN APUESTAN

Este ambiente no es solo para hombres; mujeres, en su mayoría de más de 40 años, también se vuelven asiduas a estas prácticas. Unas lo ven como una diversión y otras como una práctica que le da estatus y prestigio en la sociedad.

Tal es el caso de Arminda, sargento primero jubilada del Ejército, quien afirmó que luego de pasar 20 años trabajando para el Gobierno ahora su pasatiempo es el casino. Cuenta que cada vez que le llega el sueldo acude a las apuestas, “no me gusta invertir mucho, vengo para despejar la mente y aprovechar las recargas, bonos profesionales y hasta las celebraciones que cada mes realizan por cumpleaños, días especiales y por montos acumulados que a veces le resuelven a uno el día”, explicó.

Destacó que solo le gusta visitar el casino de un reconocido centro asistencial de la ciudad, primero por seguridad y segundo porque es un establecimiento legal que además rifa abultados premios para lo que con frecuencia visitamos el lugar.

“Los juegos de suerte y azar son para disfrutarlos, ayudan a agilizar la mente sin alcanzar a ser un vicio. He visto personas salir llorando y hasta pelando por los montos perdidos, alegando que las máquinas son controladas por la casa y las bloquean para evitar que suelten sumas millonarias”, dijo la arreglada mujer mientras disfrutaba un tinto.

Los casinos son locales comerciales en los cuales se desarrollan actividad de juegos de suerte y azar que operan con diferentes elementos de juego, entre ellos: mesas de póquer, ruletas, máquinas tragamonedas, esferódromos, y otras modalidades de juegos localizados.

La Ley 643 de 2001 y la Resolución 724 de 2013 emitida por Coljuegos, establecen que la concesión de estos juegos, clasificados como “localizados”, debe realizarse a través de una autorización y la suscripción de un contrato de concesión con un mínimo de elementos de juego y un mínimo por local comercial de conformidad con el Decreto 1905 de 2008.

ADEMÁS DE LOS CASINOS

El chance y el Baloto son otros juegos de suerte y azar (JSA) preferidos en Colombia. Están motivados, entre otros, por el fortalecimiento de la autoestima y la consideración de que hay que asegurarse un futuro económico rápido, según reveló una encuesta contratada por Coljuegos, entidad que vigila a los operadores. Los colombianos apuestan al año un promedio de 234.000 pesos en estos juegos, siendo un gasto total anual es de 3.950 millones de dólares (11,7 billones de pesos).

Según la firma encuestadora seis de cada diez colombianos apuesta en los juegos, lo que representa un 60% de la población estudiada. Mínimo una vez al año lo hacen, lo que equivale a 29,5 millones de personas.

Las estadísticas también indican que al erario se le ‘escapan’ 350.000 millones de pesos al año por los juegos ilegales, mientras que los legales generan 300.000 empleos entre directos e indirectos.

El estudio ‘Mercado y alternativas de juegos de azar en Colombia’, realizado recientemente por la consultora BrandStrat para Coljuegos, dice que las principales motivaciones de la compra se fundamentan en la búsqueda del éxito, el predominio del yo competitivo y el fortalecimiento de la autoestima. Luego está la necesidad de reafirmar la identidad o destreza en un determinado juego, como las cartas, el bingo o las máquinas electrónicas.

Otra causa por la que los colombianos arriesgan dinero en los JSA es la posibilidad de hacer una pausa para divertirse y liberarse del estrés cotidiano.

SI VAS A APOSTAR, HAZLO LEGAL

En el departamento del Cesar hay registrados 25 establecimientos legales, en los que operan 877 máquinas electrónicas tragamonedas que se encuentran conectadas en línea con la empresa Apuestas Unidas S.A. como operario de apuestas permanentes/“chance”, informó Juan Pérez Hidalgo, presidente de Coljuegos.

Hidalgo muestra con preocupación la ilegalidad que ha envuelto estas prácticas, de hecho en esta zona se han intervenido 63 establecimientos que operaban de manera ilegal, donde se retiraron 595 elementos sin autorización de Coljuegos y por los cuales se dejan de tributar 534 millones al año.

“Exhorta a las personas que aunque los juegos de suerte y azar no son bien visto por algunos estratos de la sociedad, quienes lo practican deben acudir a los establecimientos autorizados para garantizar el premio ganado y la seguridad del dinero en juego”.

Destacó que ejercer de manera ilegal las operaciones de elementos de juegos de suerte y azar, es un delito por el cual se puede incurrir en penas de 6 a 8 años de prisión.  Se estima que el mercado ilegal en el país está entre 25 y 30 por ciento. En tal sentido, se está aplicando un marco regulatorio de vigilancia muy estricto con todos los operadores de apuestas permanentes de juegos novedosos Super Astro, Baloto y juegos on line. En la página web de Coljuegos están los casinos autorizados, en el caso del Cesar hay 13 operadores y cerca de 900 máquinas legales.

Coljuegos es la Empresa Industrial y Comercial del Estado Administradora del Monopolio Rentístico de los Juegos de Suerte y Azar. Fue creada mediante el Decreto 4142 del 3 de noviembre de 2011, como una empresa descentralizada, vinculada al Ministerio de Hacienda y Crédito Público.